jueves, 3 de junio de 2010

Crea un espacio para los negocios

Ser una Pyme no te niega la posibilidad de tener una oficina como los grandes corporativos; en México puedes rentar una oficina virtual equipada desde los 750 pesos mensuales.

Un ambiente propicio para los negocios mejora el rendimiento.

Los grandes empresarios siempre tienen algo en común, el trato profesional de sus clientes a la hora de atender una llamada, una cita de negocios o para darles una presentación del producto. Estas simples características hacen la diferencia entre un negocio de casa y una compañía de alto nivel.
Para llegar a este nivel, no es necesario que modifiques tu negocio y hagas grandes inversiones, sino que tangas en cuenta los siguientes consejos:

1. Crea un ambiente laboral profesional: sin duda ser tu propio jefe es un gran avance, pero si tienes que lidiar con un perro ladrando, un niño llorando o con los clientes que entran y salen del café desde el cual trabajas, las posibilidades de concentrarte en tus tareas son nulas.

"No por ser una PYME estas negado a tener una oficina o un ambiente corporativo a la altura de una empresa transnacional", dijo Mónica Cerda, directora de Regus México.

Por ello, la experta aconseja que optes por el alquiler de una oficina a medio tiempo o tiempo completo que esté totalmente acondicionada en centros de negocio, la cual, te podría salir más rentable, teniendo en cuenta que no estarías asumiendo costos como equipamiento, energía, administración, entre otros.

En este punto, el considerar una oficina virtual, puede resultar más beneficioso para tu bolsillo pues en la actualidad en México existen varias empresas que a partir de 750 pesos mensuales te rentan un espacio equipado para que atiendas tus negocios.

2. Cierra negocios en el lugar apropiado: Establecer una relación de confianza con un cliente es difícil pero si siempre se hace en espacios como restaurantes, cafés o en tu casa, se pierde profesionalismo y credibilidad en el tipo de servicio o producto que ofreces.

Para evitar esto, se aconseja que busques un espacio más propicio para hacer las presentaciones de negocio o juntas con clientes, todo con el objetivo de dar una mejor imagen y abolir la informalidad.

3. Atención al cliente como se debe: Cuando se trata de una compañía pequeña, Teresita Serrano, directora general del Grupo Conocimiento en México, indicó que el empresario hace las veces de administrador, directivo y vendedor por lo que en muchas ocasiones no cuenta con una alternativa para atender a los clientes cuando no está disponible.

Si esta situación te suena familiar, Cerda sugiere que pienses dos veces antes de contratar a una asistente de tiempo completo pues tendrías que pagar un salario que puede ir desde los 6,000 pesos mensuales.

Recuerda que la primera impresión es la que cuenta, y crear una positiva con el futuro cliente puede significar el éxito de tu empresa.

miércoles, 2 de junio de 2010

6 consejos para no ser jefe, sino líder

Los líderes entrenan, guían, apoyan y capacitan al personal para lograr metas y objetivos acordados; en tiempos de crisis es fundamental tener uno que sea capaz de mantener y hacer crecer la empresa.

El liderazgo es fundamental para que las empresas sobrevivan a la crisis.

El liderazgo es una competencia necesaria para dirigir una empresa y de su desarrollo dependerá que el responsable de un área pueda ser catalogado o no como un buen jefe.
Un jefe es un superior sólo porque su cargó así lo determina, pero un líder es un guía capaz de influir en su equipo para mejorar los resultados de forma positiva, de acuerdo con expertos.

La pasión por su trabajo, visión de negocios futurista y humildad necesaria para aprender, son las principales características que un jefe debe tener para convertirse en un líder capaz de dirigir exitosamente una organización.

"La crisis deja a las compañías con recursos humanos y materiales limitados, es crucial maximizarlos, por eso es necesario dar órdenes precisas que guíen", dice la especialista en liderazgo y relaciones interpersonales, Daniela de León.

La pasión es la fuerza que ayuda a vencer los obstáculos y cumplir los objetivos, asegura la fundadora de Incrementa Consultores, Cecilia Riviello.

Para Julio Gutiérrez, ex vicepresidente de Starbucks Coffe International, el ingrediente esencial es "estar siempre interesado y dispuesto aprender".

Y aunque la mayoría piensa que los líderes nacen, la verdad es que "la mayoría de ellos se hacen gracias a que ejecutan las ideas y explotan su potencial", dice Javier García, consejero independiente y ex vicepresidente mundial de Colgate-Palmolive.

A continuación, enumeramos las cualidades necesarias para ser un jefe y líder exitoso.

Habilidades para tratar con las personas: La mayor causa individual de fracaso de ejecutivos y gerentes recién promovidos es la inhabilidad de formar equipos y asociaciones efectivas en todos los niveles dentro y fuera de la organización. Los líderes forman relaciones de confianza y respeto.

Manejo de recursos y procesos: "El buen líder es aquél capaz de apreciar todos los elementos que intervienen en su entorno y utilizarlos a su favor", opina el experto en gestión del Capital Humano, Nicolas Bonc. Podemos colocar a personas valiosas en sistemas y procesos pobres, y pueden fracasar. El 95% de todos los problemas en una organización se originan de los sistemas, procesos y procedimientos, no de las personas que realizan el trabajo, de acuerdo con un estudio de Bumeran.com México. Los líderes deben demostrar la habilidad de planificar, innovar, definir objetivos claros de desempeño, delegar, usar el tiempo efectivamente, analizar problemas y tomar decisiones.

Comunicación: Los líderes aprenden demostrando habilidades efectivas para interrogar y para escuchar. Ellos entienden que hasta un nuevo asociado en su primer día de trabajo puede ofrecer percepciones e innovaciones de valor agregado. La clave es lograr una comunicación efectiva y mejorar su habilidad para acercarse a los demás.

Autodirección: Las experiencias forman la manera en que un jefe dirige a su gente y se transforma en su estilo de liderazgo, que a su vez define el ambiente laboral, opina De León. El mejor líder es aquél que predica con el ejemplo, por eso trabaja igual o más que sus colaboradores. Un excelente líder, jamás pide algo que es incapaz de hacer por él mismo.

Responsabilidad: Los líderes admiten sus propios errores y dirigen por medio del ejemplo. Saben como cerrar la brecha entre el desempeño esperado y los resultados reales. Los lideres entrenan, guían, apoyan, y capacitan a los demás para lograr las metas y objetivos mutuamente acordados. En épocas de crisis, toman el control para dar buena dirección a la compañía, centraliza las decisiones y las ejecuta. En etapas difíciles, su principal reto es buscar mejores oportunidades y reclutar gente valiosa para la organización.

Don de mando: El líder debe imponer autoridad, pero mediante el respeto, no el miedo. Cecilia Riviello dice que una buena estrategia es ver a la organización como a una familia: "Hay que trabajar para el bien común y brindar protección a los subordinados, pero jamás permitir que duden quién es el que manda". Hay que contagiar, no imponer.

Los ‘tres cerebros’ del líder

Para ganar la confianza de tus empleados, debes aprender a enviar los mensajes correctos; la gente actúa en niveles que van de la reacción a la razón. Si los conoces, puedes aprovecharlos.

El cerebro humano puede dividirse en tres formas de interacción: el instinto, la emoción y la razón.

¿Tu equipo de trabajo no satisface las necesidades de productividad del negocio? ¿El nivel de rotación de personal en tu empresa es alto? ¿Quieres innovar, pero la gente se resiste al cambio? ¿No sabes cómo motivar a los empleados? ¿Tus ganancias van en picada?

El principal problema es que no te has dado a la tarea de tomar el liderazgo de tu empresa, pues "un buen líder convence y motiva", dijo Ricardo Perret, presidente ejecutivo de Mindcode, en el marco de la décima edición del Leadership & HR Summit.

"¿Qué es necesario para convencer? Conocer", explicó Perret. Sin embargo, el conocimiento debe ser a nivel del inconsciente, pues es en esta parte del individuo donde radican el 85% de las decisiones que toma.

Pero, ¿cómo conocer el inconsciente de las personas? Tratando de descubrir cuáles son sus sueños, sus miedos, sus motivaciones, sus metas, su historia de vida, es decir, todo aquello que el reclutador de recursos humanos no ve cuando hace una entrevista de trabajo, pues más allá de poner atención en el talento, toma decisiones con base en un currículo.

El ejecutivo aseguró que es necesario que un líder sea congruente en el tiempo y que se pregunte si sus "vibraciones", aquellos mensajes no verbales que emite, están alineados con la filosofía de la organización.

Para ello el líder debe conocer los códigos que se manejan en cada uno de los nichos del capital humano y que se hallan albergados en los tres cerebros: el reptílico, el límbico y el córtex, categoría usada por el neurólogo Paul Mcklein.


De acuerdo con este científico, el ser humano cuenta con tres cerebros distintos y cada uno de ellos recibe mensajes distintos de la realidad:

Los tres cerebros

Reptílico: es el cerebro de la supervivencia y, por ende, es el dominante. En él se hallan instintos, no razones. En esta parte se halla fundamentalmente el inconsciente.

Límbico: este es el cerebro de los sentidos y las emociones. ¿Alguna vez al oler un perfume has recordado una vivencia en particular? El cerebro límbico se encargó de traerla de vuelta.

Córtex: también conocido como neocórtex se divide en los hemisferios, derecho e izquierdo. Es el cerebro racional, el de los cálculos numéricos y de la evaluación funcional.

Por ejemplo, se ha descubierto que una de las principales carencias que sufren los trabajadores en la actualidad es la seguridad en su trabajo. Frente a la ola masiva de despidos que se ha generado alrededor del mundo, una persona no sabe si se mantendrá en la empresa el día de mañana.

Si la empresa y su líder dan seguridad sobre la permanencia del empleado en la organización, estarán enviando un código que el cerebro reptílico se encargará de descifrar; en este momento estará trabajando en el inconsciente de su empleado.

No obstante, aclara Perret, en cada acto del ser humano trabajan los tres cerebros.

Si los empleados ven que la empresa está despidiendo gente o que ya no tiene la misma solvencia económica, aunque el líder les asegure su permanencia en el trabajo, los miembros de la organización le restarán credibilidad y sentirán inseguridad.

En este aspecto, es la congruencia lo que te dará liderazgo.

Los ocho pasos

Con base en un estudio realizado en cinco países de América Latina, Ricardo Perret asegura que son ocho los elementos que la empresa debe proporcionar a un empleado para ser más productivo y alinearse con los objetivos de la organización:

1. El negocio debe ser realmente competitivo e innovador.

2. Que los productos o servicios que genere den valor agregado a los clientes.

3. Ser empático con los clientes internos (trabajadores) y externos (consumidores), así como con el entorno.

4. Fomentar la convivencia entre sus distintos elementos.

5. Posicionarse como "Second best place in your day" (segundo lugar favorito en tu día), es decir, que los espacios de trabajo sean agradables y cómodos.

6. Life 360˚: a la empresa le debe importar el bienestar físico y mental del individuo.

7. Dar certidumbre: que el trabajador se visualice en el futuro de la empresa.

8. Facilitar el desarrollo de personal: que a la gente se le reconozca, motive e incentive.

De esta forma más talento humano querrá trabajar en tu organización, pues verá en ella un espacio para desarrollar su potencial y establecer una carrera profesional a largo plazo, que se traduzca en menor rotación de personal, mayor productividad, innovación y ganancias.

El ABC para un plan de negocios

Embarcarse en una aventura empresarial sin un plan preestablecido es como ir a la mar sin un mapa; debes tener una misión, visión, objetivos, y tomar en cuenta la solvencia financiera de la firma.

Más del 60% de las nuevas empresas fracasan antes de cumplir los dos años de operación, según cifras de la SE.

¿Tienes un pequeño negocio y lo operas día con día, sin planear más allá de tu flujo de efectivo cotidiano? ¿Sabes hasta dónde quieres o puedes llegar con tu empresa? ¿Tienes conocimientos básicos de administración o conduces tu negocio de manera intuitiva?

Si tu respuesta es afirmativa, quizá te convendría empezar a delinear un plan de negocios. En México, más del 60% de las nuevas empresas fracasan antes de cumplir los dos años de operación, según cifras del Observatorio Pyme de la Secretará de Economía.

Esto se debe en buena medida a que muchos emprendedores se embarcan en la aventura empresarial sin haber establecido previamente un plan de negocios; es el equivalente a un capitán que se embarca en una travesía sin tener a la mano un mapa e instrumentos de navegación.

"Mucha gente primero renta el local donde se va a instalar y luego se preocupa por el plan de negocios", comenta Jorge Enrique Velarde, director general del Centro de Innovación Empresarial para los Servicios Corporativos, del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe. "Sin misión y visión, no se llega a ningún lado", afirma el académico.

Negocios ubicados en función de la cercanía del domicilio del dueño, pequeñas empresas dirigidas por muchos ‘jefes', desconocimiento de la competencia y cálculos financieros "a ojo de buen cubero", son parte de los errores más comunes de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) mexicanas.

Estos y muchos otros errores pueden evitarse si el emprendedor recurre a una asesoría para diseñar un plan de negocios. Con apoyo de Jorge Enrique Velarde, profesor y consultor del Tecnológico de Monterrey, te presentamos cinco pasos útiles para delinear tu plan de negocios:

1. Definir y justificar bien el negocio. El primer paso es definir la misión, la visión y los objetivos de tu empresa. La misión establece el propósito central y la razón de ser de un negocio: ¿qué actividad quieres realizar y porqué?, ¿qué logros pretendes cumplir en tu entorno y qué beneficios vas a brindar y obtener. La visión define la meta o el camino hacia el cuál se dirige una empresa en el largo plazo. Sirve también para marcar el rumbo y como incentivo para orientar decisiones estratégicas: ¿quieres ser el líder en tu segmento o sector?, ¿quieres ser el más innovador? Los objetivos se definen en función de la misión y la visión: ¿en donde quieres asentarte en cinco años?, ¿en qué nivel de ventas quieres estar?

2. Definir la parte de mercadotecnia e imagen. El emprendedor debe apoyarse en un estudio de mercado inteligente, cuyos datos sirvan para tomar decisiones claras sobre el negocio, como definir cuántos productos debe fabricar o vender una nueva empresa. El estudio de mercado permite hacer un análisis de tu negocio; de ahí parten el resto de los elementos de mercadotecnia: publicidad, promoción, manejo de imagen y lanzamiento. Es necesario también hacer un análisis macroeconómico y microeconómico sectorial. "Si quieres vender tu producto en el DF, digamos en Santa Fe, tienes que hacer un análisis macroeconómico de cómo está la zona y luego un análisis específico del giro que va a tener el negocio: cuántas empresas y proveedores existen alrededor, quienes podrían ser tus clientes, etcétera.", explica el consultor del Tecnológico.

3. Delinear la operación de la empresa. Una vez que se han definido el negocio y la parte de mercadotecnia, hay que establecer los lineamientos de la operación: desde la ubicación de la empresa hasta los procesos de producción y comercialización. Un buen consejo es observar las mejores prácticas de producción del giro elegido, no sólo nacionales sino internacionales, y adoptarlas en tu negocio. Aquí también es importante definir el organigrama y el gobierno corporativo de la empresa: quién va a ser el director general, quién va a ser el administrador o el contralor, quien va a ser el contador y quienes los operativos y en qué jerarquía van a funcionar. "Este es un gran problema de las empresas que inician: no definen esto desde un principio y todos quieren dar órdenes, todos asumen que son directores y pueden tomar decisiones sin preguntar", dice Velarde.

4. Manejar una planeación financiera y contabilidad adecuadas. Muchos emprendedores manejan montos de inversión para su negocio basados en cálculos superficiales, indagaciones con amistades e incluso corazonadas propias. Por lo mismo, no saben explicar un cálculo razonable o las partidas de gasto. Todo negocio serio debe partir de una planeación financiera. El emprendedor tiene que definir punto por punto qué es lo que se va a gastar para empezar el negocio. "El capital inicial debe incluir el activo fijo (maquinaria o equipo) que se va a adquirir; los gastos administrativos; los gastos operativos, incluyendo pago de licencias, altas, abogados, todo lo necesario para formalizar el negocio; los sueldos de los socios y una partida adicional para cualquier imprevisto", añade Velarde. Una regla básica dice que hay que prever capital para iniciar y subsistir los dos primeros años, antes de recuperar la inversión y obtener utilidades netas.

5. Compararse financieramente con la competencia. Es importante que el emprendedor mida sus capacidades frente a las de sus competidores más cercanos a su negocio. La idea es comparar los niveles en la parte financiera, de deuda, de financiamiento y de viabilidad del costo financiero. La comparación permite al emprendedor ver las fortalezas y debilidades propias y ajenas. Un estado financiero más saludable que el de los competidores refuerza las posibilidades de crecimiento y expansión del negocio.

¿Quien quieres ser?

Entre en este asunto de la neurolingüística por curiosidad y me tope con algo que me ha funcionado bastante. Aprendí que yo soy capaz de decidir como me siento y como me comporto. Esto no fue a través de una formula, no me enseñaron los 7 pasos para ser una nueva persona. Ni me mostraron la ecuación del éxito. Lo más curioso de todo fue que me mostraron a ver en mi interior. Me enseñaron a sacar lo mejor de mí, a mi manera, a mi debido tiempo. Me dejaron pensar en MI definición del éxito, en MI formula para ser feliz. Aprendí a que tú tienes la habilidad para ser quien tú quieras ser. Es como llegar a un Super y tomar una lata de paciencia, un litro de motivación, un kilo de determinación y formar tu lista de tu vida. Todo el tiempo la solución estaba en mí, ellos solo me ayudaron a quitar la basura que me impedía verlo. Es bien fácil solo tienes que visualizar un circulo. Dentro de ese circulo vas a colocar a tu mejor tú. Ahí vas a poder visualizar su postura, puedes observar como se para como se ve. También puedes escuchar lo que esa persona dentro del círculo se dice, puedes oír sus pensamientos.

Después atrévete a entrar ese círculo, atrévete a convertirte en esa persona. De escuchar los pensamientos positivos, de ver solamente oportunidades de crecimiento y de sentir que eres capaz de conquistar cualquier reto. Aquí, si lo deseas te puedes anclar, (hacer un movimiento físico que te recuerde este estado mental) Así que ya sabes, cada vez que te quieras sentir bien, que quieras ser esa persona capaz. Solo recuerda lo que veías, escuchabas y sentías en aquel círculo y vendrá a ti. No necesitas formulas, ecuaciones lo único que requieres es decidir ser mejor. OJO. Este ejercicio es para personas que tienen la inquietud de conocerse más, de ser mejores y de triunfar. No es apto para aquellos que son conformistas, que les da flojera vivir nuevas experiencias, que les gusta culpar a otros de sus errores y desgracias.

Efectos secundarios: Los problemas van a dejar de ser problemas, las inseguridades se irán, la gente te verá diferente, podrás alcanzar lo que necesitas, es muy posible que no quieras salir del circulo y te conviertas en esa persona que quieres ser.

ES CAMINO NO DESTINO

Cómo muchas personas quizás has recibido correos donde alguien bien intencionado nos proporciona la receta infalible para ser una persona feliz. Muchos de nosotros al leerlos pensamos que hacer todo eso que dice el correo, es difícil y por lo tanto la Felicidad está fuera de nuestro alcance.

Hoy te pregunto ¿Qué es para ti la Felicidad? Si me dices que es una manera de sentir, y que pues no la sientes todo el tiempo, solo a ratitos. O si tu respuesta es una definición de Felicidad, como puede ser “vivir sin preocupaciones económicas y estar sano”, por lo tanto cuando tienes gripa, ya no eres feliz, o si se te atrasa la tarjeta de crédito, eres infeliz.

También puedes tener creencias acerca de la Felicidad: “los niños son felices, pero nada más creces y vienen los problemas” o “no hay felicidad completa”, “la felicidad no se compra.”

Existen personas que solo sueñan con alcanzarla y dicen cosas como: “cuando tenga…”, “mejor cuando vaya a…”, o “seré feliz el día que…”.

El día que la Felicidad sea la INTENCIÓN detrás de lo que haces diariamente es que la conviertes en el CAMINO de tu vida. Piensa para qué haces todo lo que sucede en tu vida cada día.

Así que desde algo simple como peinarte, que puedes expresar “lo hago para verme bien”, y entonces te preguntas: ¿Qué me da el verme bien? Puedes responderte “me da la oportunidad de recibir atención de la gente.” Si lo vuelves a cuestionar: ¿Qué me da el recibir atención de la gente? Podrías tener la siguiente respuesta: “hago mejor mi trabajo y soy más eficiente”, y al volver a plantear la pregunta ¿Qué me da hacer mejor mi trabajo y ser más eficiente? Llegarás a una conclusión como: “siento que si soy mejor y más eficiente puedo estar tranquilo y cuando estoy tranquilo soy Feliz.”

Te invito a pensar en cómo es que la Felicidad puede estar de respaldo en tus acciones cotidianas, solo cuestiónate “¿Qué obtengo con ello?” hasta que llegues a la respuesta de Felicidad.

De esta forma la Felicidad será tu Camino de vida y no un sueño condicionado e inalcanzable, una creencia o un estado de ánimo. De ti depende que la FELICIDAD SEA UN CAMINO NO UN DESTINO.

VACIO VS. TURBIDEZ

¿Vacío

VACIO VS. TURBIDEZ

Cuando nos sentimos agotados y necesitamos "desestresarnos", buscamos librarnos de nuestras preocupaciones, angustias y responsabilidades... en cierta forma, dejar la mente "en blanco". Para lograrlo, solemos pensar en hacer cosas que nos permitan "vaciarnos" y -así- alcanzar un estado de frescura, paz y tranquilidad. Muchas personas llaman a esto "renovación". Pero renovarse poco tiene que ver con "vaciarse".

Imaginemos que sentimos ganas de refrescarnos en una piscina...
Si la piscina está llena de agua, pero de un agua sucia y oscura, no nos motivará nadar en ella. Nadar en agua turbia no es una experiencia agradable: nos provoca repugnancia y miedo. Al no poder ver, tememos lastimarnos, chocar contra los bordes, o ser picados por un insecto.

Por otro lado, si decidimos vaciar la piscina para limpiarla, tampoco podremos nadar en ella. Tan sólo podremos caminar por su fondo, pero eso no tendría mucho sentido. Definitivamente, no nos zambulliríamos en una piscina vacía.

En cambio, si -a través de algún sistema- "purificamos" el agua de la piscina y la dejamos limpia y cristalina, nos sentiremos tentados a zambullirnos en ella y nadar, sabiendo que -seguramente- viviremos una experiencia refrescante, relajante y estimulante. Sentiremos ganas de abrir los ojos bajo el agua para contemplar el fondo, los rayos de sol colándose por la superficie, el reflejo de las nubes, etc...

Nuestra mente se parece mucho a una piscina: normalmente está llena de contenidos (pensamientos, compromisos, metas, proyectos, ideas, estados emocionales, etc...), que con el tiempo se van enturbiando. Esta turbidez nos estresa, agota y desmotiva. Para sentirnos bien, necesitamos eliminar esa turbidez.

Pero -al igual que ocurre con el agua de una piscina- el vacío no es la forma de eliminar la turbidez: para permitirnos alcanzar un estado de bienestar, nuestra mente debe estar clara... no vacía. Vaciarla es prácticamente imposible para una persona normal, porque la mente siempre piensa y absorbe información del entorno, es decir, "se llena". Esa es su razón de ser. Si nos esforzamos por vaciar la mente, lo único que lograremos es que ella se resista y termine creando más pensamientos. Por lo tanto, cuando pensamos en renovarnos, no deberíamos tener como finalidad alcanzar un estado de vacío mental, sino uno de claridad mental.

Es cierto que -cuando estamos estresados- nos sentimos "saturados" y queremos "despejar" nuestra mente. Pero para "hacer espacio" en ella no es necesario vaciarla de contenido, sino clarificar aquello que contiene. Para recuperar energía, necesitamos que nuestra mente esté lo suficientemente clara, como para poder ver aquello que necesitamos ver: reflexionar sobre nuestros proyectos, valores, prioridades, emociones, deseos y necesidades.

Al contrario del vacío que es ausencia, la claridad es una presencia reflexiva y atenta, bajo la cual podemos entender qué sucede en nuestro interior y qué cambios necesitamos impulsar para estar mejor.

Los ejercicios de renovación efectivos nos ayudan a mantener la mente fértil y perceptiva, no "nula". No anulan su contenido, sino que modifican la experiencia de ese contenido, volviéndola más reflexiva y calma. Las prácticas introspectivas -como la relajación, la meditación, o la oración- no se centran tanto en aquello que pensamos, sino en el estado de nuestra mente cuando pensamos. Las mismas procuran sumergirnos en un estado diáfano, creativo y esclarecedor.

El vacío es un estado indeseable, en casi todas sus formas: nadie desea tener su cuenta bancaria vacía, el tanque de combustible vacío, sentirse "vacío" por alguna crisis emocional, o ser visto como una persona "vacía" por su frivolidad y superficialidad. En cambio, la claridad es un estado altamente positivo y deseable, que se asocia con la sinceridad, la naturalidad, la pureza, la lucidez y la precisión.

Si siente que su mente está "turbia" y desea renovarse efectivamente, no aspire al vacío... busque la claridad!