viernes, 1 de junio de 2012

Cómo recuperar la motivación cuando las cosas van mal


Hay veces en que ciertas circunstancias de la vida pueden provocar que dejes de ver tus objetivos claros y que pienses en abandonar tus planes y renunciar a lo que te habías propuesto. Son situaciones difíciles, a veces inesperadas, que hacen que afloren tus miedos e inseguridades, que te dejes llevar por el desaliento, pierdas la motivación y te sientas perdida, sin rumbo.
¿Qué puedes hacer si te encuentras en una situación así? ¿Cómo puedes recobrar tu motivación y seguir adelante con tus proyectos? Si estás dispuesta a poner de tu parte hay varias cosas que te pueden ayudar:

  1. Acepta la realidad. Sé que será difícil y que es más fácil decirlo que hacerlo, pero es la realidad. La aceptación es un paso importante, saber que llegarán mejores momentos, que esto es un bache en tu vida. Resistirse al cambio sólo va a hacer que lo pases peor. Una forma de empezar a aceptar las cosas es mostrar gratitud por lo que todavía tienes, por poco que sea. Piensa en tres cosas por las que puedes estar agradecida todos los días, incluso pequeñas cosas valen: un día bonito, tener para comer, el apoyo de tu familia, la sonrisa de un desconocido, seguro que puedes encontrar más de tres.

  1. Encuentra tiempo TODOS los días para hacer algo que te guste. Aunque sólo sean cinco minutos, dedícalos a cuidarte. Sea lo que sea lo que te hace sentir bien: un rato al sol con un café, un buen libro, hacer ejercicio, darte un baño, jugar con tu hijo, rezar, meditar, lo que más te apetezca. Coge otra vez lápiz y papel y haz una lista con las cosas que te dan energía, que te hacen sentir bien y empieza hoy mismo.

  1. Busca apoyo. Es un hecho, las personas que se relacionan socialmente son más felices. Aunque ahora sólo te apetezca estar sola y encerrarte en casa, es justo lo contrario lo que te te hará sentir mejor. Rodéate de gente que te quiera y que te ayude a pensar en el futuro, nada de víctimas ni pesimistas. Tu pareja, tu familia, tus mejores amigos, tu coach. Quien tú quieras, pero alguien.

  1. Descansa y reflexiona. En un época en la que todos vamos corriendo a todas partes, parar a recuperar la energía te vendrá muy bien.  Ahora es un buen momento para pararte a pensar por dónde vas y qué es lo que quieres. Normalmente, este tipo de situaciones hace que cambien tus prioridades, así que coge lápiz y papel (o siéntate al ordenador si lo prefieres) y empieza a apuntar todo lo que se te venga a la cabeza ante la pregunta “¿qué quiero?” No lo que los demás quieren o creen que es mejor para ti, lo que tú quieres. Considéralo un tiempo de barbecho, para recargar las pilas y volver a dar lo mejor de ti misma.

  1. Revisa tus objetivos y proyectos actuales. ¿Están en concordancia con lo que quieres? Recuerda que tus acciones y objetivos solo son útiles si te llevan a donde tu quieres ir. Por eso es importante que te tomes tiempo para decidir dónde quieres ir y en qué punto del camino estas.

  1. Céntrate en el siguiente paso a dar. Muchas veces cuando nos proponemos algo importante, nos agobiamos al ver todo lo que queda por hacer y ni siquiera sabemos por dónde empezar. Lo mejor es centrarse sólo en un paso, el que tienes que dar a continuación. Aunque siempre tengas en mente el destino final, centrarte en el siguiente paso a dar hará que te resulte más fácil empezar e ir avanzando, ya se sabe, paso a paso…

  1. Recuérdate constantemente por qué quieres lograr tus proyectos.Visualiza el resultado final, guarda fotos o recortes de cosas que te motiven y te recuerden cuál es tu objetivo. Una vez que tengas claro por qué tus proyectos son importantes para ti, el cómo no será un problema sino un mero obstáculo. Además,  el hecho de saber lo que quieres y qué pasos tienes que dar para conseguirlo es algo que te hará sentir motivada casi sin quererlo.

Quiero finalizar haciendo hincapié en un detalle, todas estas sugerencias son aplicables si estás dispuesta a poner de tu parte,  a seguir adelante como sea. Sin embargo, en ningún caso pueden sustituir la opinión o tratamiento de un terapeuta. Si no estas bien, si tu situación y desánimo son graves, consulta con un psicólogo o terapeuta, son los profesionales que más te pueden ayudar en los momentos  duros, cuando no tienes fuerzas para hacerlo por ti misma.
Si estas dispuesta a seguir adelante, a poner de tu parte para completar tus proyectos, entonces te animo a que pruebes estas siete sugerencias y me cuentes qué tal te funcionan.

Liderazgo del proceso de cambio


Los líderes se enfrentan a menudo con un entorno desafiante. Deben trabajar en un sistema lleno de ruidos, de constituyentes muy elocuentes que continuamente someten a un análisis crítico todas sus acciones. Con frecuencia, los líderes deben enfrentar el desafío que implica el hecho de iniciar un cambio y convencer a quienes, simplemente, no lo consideran necesario.

¿Cómo puede un líder convencer y arrastrar a un grupo de personas para que persiga una visión global, perentoria y apremiante? Personas que provienen de diferentes disciplinas y que poseen experiencias en diferentes áreas, personas muy diferentes entre sí...                                                            

Lo primero que todo líder debe hacer, independientemente que presida la Casa Blanca, el Comité Escolar, o el Club de la Efectividad, es articular una visión con total claridad. Sea llamada estrategia, misión, convicción, conjunto de creencias, o visión, ésta debe ser comunicada en forma clara, convincente, apremiante y simple.

No basta hablar de metas, no es suficiente un memorandum, un artículo en la revista interna, en el boletín, o una conferencia por video. La visión debe ser comunicada en forma incesante, incansable, sin fin, utilizando todo tipo de medios. Además, la visión debe estar sustentada en realidades.

La mayoría de las organizaciones cuentan con una extraordinaria declaración de su visión. Acometen, realmente, un trabajo impresionante al imprimir esas declaraciones en láminas plásticas, a todo color, en las que incluyen una elaborada lista de principios y valores de la organización. Estos deslumbrantes documentos, son inútiles si no están acompañados de otras múltiples comunicaciones, actividades y eventos alineados a la visión.

Los directivos no sólo deben articular una visión simple, convincente y apremiante, sino que además, deben tomarla en cuenta en todo lo que hacen: cuando piensan en los métodos de reclutamiento y compensación del personal, cuando consideran la transmisión del poder al personal, o cuando toman decisiones.

La única forma que dispone un líder para convertir la visión en realidad (una habilidad fundamental en el liderazgo) es vincular, implantar y ejecutar esa visión por medio de una amplia variedad de políticas, prácticas, procedimientos y sistemas capaces de persuadir a las personas y de transmitir el poder (empowerment) a los empleados, de tal forma que puedan implementar la visión.

Los líderes también deben descubrir quiénes son los buenos "sensores de alternativas"; es decir, personas que perciban las cosas más allá de la simple realidad, que vean la necesidad del cambio y que tengan el futuro metido hasta los huesos.

Todo proceso de cambio es como una obra en tres actos: el acto primero consiste en la creación de una visión. El segundo acto se centra en el cambio del sistema y su implantación. El tercero se refiere a estabilizar y poner en marcha los cambios que se introdujeron en el sistema durante el segundo acto.

Esta idea es muy parecida al viejo paradigma propuesto por Kurt Lewin hace muchos años, respecto a los tres actos del cambio. El dijo que el primer acto se usa para "descongelar"; el segundo para iniciar el cambio; y el tercero es para volver a descongelar. Y este ciclo es continuo.

Muchos autores dijeron que gestionar una organización es como dirigir una orquesta sinfónica. Pero, en la actualidad, muchos ya no piensan así; creen que es más parecido a ejecutar un jazz. Hay más improvisación. Alguien escribió que el sonido de la sorpresa es el jazz y, si existe algo que debemos tratar de utilizar en el mundo actual que vivimos, eso es la sorpresa, lo inesperado.

Los líderes deben crear un entorno que asuma el cambio, no como una amenaza sino como una oportunidad. Esto implica que los líderes escuchen (y actúen en función de) los múltiples sonidos que se producen a su alrededor. Los líderes deben estimular a sus organizaciones, a bailar al son de las músicas que aún no se ha escuchado.


Los líderes efectivos saben lo que es importante y siempre se lo recuerdan a la gente. Ellos saben que no es suficiente tener la visión, no es suficiente contar con un puñado de objetivos. Un líder debe crear un entorno en el que las personas sepan por qué y para qué están allí y qué se logrará con su participación.

¿Líder por mérito o por asignación?


Aprende a asignar líderes y a identificar liderazgos “informales” en tu empresa. ¡Trabaja con ellos para que su influencia sea positiva!
Vieja es la discusión sobre si el líder nace o se hace. Lo cierto es que hay ciertos talentos innatos que, como todo, si no se usan se oxidan y hay otras habilidades que requieren trabajo, esfuerzo y dedicación para ser desarrolladas, construidas y conservadas. Al final es cuestión de hábitos, de constancia y perseverancia

Sin embargo, el rol del líder frente a un grupo puede ser determinante en el destino de éste. Existen diversas formas y modos de acceder y ejercer el liderazgo; tenemos desde líderes informales y de facto hasta verdaderos guías de empresas y organizaciones cuya influencia formal e informal trasciende más allá de su propio entorno.

En un escenario más cotidiano, a diario nos topamos en nuestras organizaciones con distintos tipos de liderazgo; todos con cierto nivel de influencia positiva o negativa para nuestras empresas. La habilidad de un buen líder consiste en capitalizar estas influencias y poderes que se presentan en su empresa y canalizarlas hacia resultados positivos.

El emprendedor o empresario que dirige su negocio, ejerce de por sí un liderazgo, que independientemente de ser o no carismático, suele ser reconocido por ser el creador de la empresa y por lo tanto la fuente de empleo. El verdadero reto es cuando decide delegar parte de ese liderazgo organizacional a otros miembros de la empresa para poder seguir creciendo.

Es importante detectar los liderazgos de facto, o de “pasillo”, y trabajar con ellos para que su influencia informal sea positiva o al menos neutralizarlos cuando el impacto pudiera llegar a ser negativo. También, al momento de asignar responsabilidades a colaboradores, ya sea haciéndolos directores, gerentes o coordinadores, debemos de estar claros del efecto que esto causará en la empresa.

Los líderes por encargo o asignación tienen el doble reto de generar resultados y convencer al mismo tiempo a sus equipos de trabajo sobre sus capacidades y méritos para ocupar el puesto en que se encuentran y lograr así su cooperación. En este punto hablamos no sólo de subalternos, sino también de pares e incluso superiores con los que se debe de interactuar.

El liderazgo empresarial no se basa tan sólo en carisma y habilidad de influencia, tampoco basta un nombramiento o puesto, sino que debe estar sustentado en el mérito y capacidades personales y reunir otra serie de objetivos y valores para poder realmente integrar a un equipo y coordinar los logros y alcances esperados.

Oleadas del presente


Los problemas pueden ser enormes, sin embargo tu capacidad para lidiar con ellos es más grande aún. Cada desilusión puede ser muy dolorosa, y sin embargo a través de ese dolor la vida te empuja a fortalecerte y hacer de ti alguien más capaz aún.

La vida continúa, y cada instante que pasa trae consigo nuevas oportunidades. Tú vives, aprendes, vivencias y a través de todo ello te sientes más plenamente vivo que nunca.

Has traído contigo hasta este momento toda la alegría y la belleza que alguna vez has experimentado. Ahora estás en una posición tal que te permite descubrir y sentir más de ellas aún.

Intenta no luchar contra lo que es. Porque dentro de lo que es, yace la oportunidad real y concreta de alcanzar lo que deseas que sea.

En todo lo que pueda cruzarse en tu camino, sea lo que sea, puedes descubrir la energía y la esencia necesarias para dar vida a tus propios sueños. Ve al encuentro de cada instante con entusiasmo, porque en cada uno de ellos yace la oportunidad de vivir plenamente.

El chispeante tesoro de la vida fluye en infinitas oleadas del presente.

Agradece la profundidad y la vastedad de ese tesoro, y será tuyo.

Si no cambias, te estancas


El mundo cambia, nuestro entorno cambia, las personas que amamos cambian… y nosotras también cambiamos.
La vida siempre sigue hacia adelante, a veces con cambios que nos duelen.
Pero como mujeres también crecemos, maduramos y evolucionamos. No nos estancamos, aprendemos de los errores y nos adaptamos a lo que la vida nos tenga deparada. Somos sensibles pero de corazón fuerte, no nos quedaremos ancladas en el ayer, forjamos nuestro futuro.
Todo cambia en el mundo: nada tiene la virtud de permanecer igual por siempre. Nosotras también cambiamos: ya no somos las mismas de ayer, hemos pasado por un montón de circunstancias que han cambiado nuestro corazón y nuestro cuerpo. Por todo ello, es importante que sepamos adaptarnos a los cambios, porque si no lo hacemos, podemos tener problemas y estancarnos.
La naturaleza de la vida es el cambio, ni siquiera las estatuas conservan su esencia por una eternidad: el clima, el pasar de los días, las remodelaciones y otro sinfín de acontecimientos hacen que varíen en su color, su textura y forma… Y como nosotras no somos estatuas, los cambios se hacen aún más inevitables en nuestra alma, ya que hemos ido reacomodando nuestra forma de proceder y de pensar según las pruebas que nos ha puesto el camino.
Puesto que cambiamos de forma constante, necesitamos adaptarnos a esos cambios: ¿Recuerdas cuando empezaste a ser adolescente? Tu cuerpo empezó a modificarse y tu mente como una mariposa revoloteaba de aquí para allá buscando el norte. Así fue como empezamos a prepararnos para convertirnos en adultas. Lo mismo sucede con los cambios que llegan a nuestras vidas: debemos afrontarles y adaptarnos a ellos, porque de lo contrario llenaremos nuestro diario vivir de contrariedades, ya que si la innovación llega a nuestro camino es porque le necesitamos.
No podemos seguir “haciendo más de lo mismo” cuando las cosas han cambiado: no podemos seguir caminando hacia el trabajo cuando nos hemos mudado lejos de él, no podemos actuar como adolescentes cuando tenemos responsabilidades, no podemos seguir con una relación cuando los sentimientos han cambiado, no podemos continuar con un trabajo que ya no nos satisface…
Los cambios requieren adaptación, entonces ¿para qué complicarnos la existencia? ¿Por qué nos aferramos tanto a ese viejo “yo” que ya no existe? ¿Por costumbre? ¿Por miedo? ¿Por facilismo?
¡Dejemos a un lado lo de antes!
Lo importante es lo que vamos a hacer con nuestro ahora. Movernos es la simple diferencia entre avanzar o estancarnos en nuestros propios caminos. Este no es un proceso fácil, pero tampoco tiene porqué ser difícil y tortuoso.
Con el avance de la tecnología, hemos aprendido  a cambiar del teléfono fijo a los móviles, hemos sido flexibles en cuanto a ello y a decir verdad, le hemos encontrado muchos beneficios a esta evolución, ¿por qué con nuestro corazón debe ser diferente? ¿Por qué no le encontramos beneficios a nuestros cambios?
Todo lo que llega a nuestras vidas es una potencial fuente de felicidad. De nosotras depende quedarnos con ello o rechazarle por nuestro miedo al cambio.

TODO DENTRO DE TI


Un paso muy sencillo para dejar de estar atrapado en el ruido mental continuo que llamamos “pensar” y ser arrastrado por cada pensamiento que surge, es salir y trasladar tu atención voluntariamente…, decir simplemente “de acuerdo, sigo respirando”.
-Eckhart Tolle

“Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren”.
Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo:
“¿Dónde?”.
El demonio respondió:
“La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”.
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
-Cuento anónimo

¿Por qué estamos tan aferrados a buscar donde no está? ¿A querer encontrar donde no hay? ¿Te ha sucedido alguna vez que estás obsesionado con algo o con alguien que te inquieta o preocupa, luchando a morir, inclusive dejando tu propio bienestar y tranquilidad, y de pronto llega a ser tan desgastante que prefieres dejar de hacerlo, y de pronto cuando menos te lo esperas todo se resuelve a tu favor?
Nuestra vida se transforma alquímicamente cuando dejamos de darle tanto poder al exterior y nos enfocamos en estar con nosotros mismos. Todo aquello que pones en tu mente se expande, sea bueno o malo. Y normalmente al estar tan concentrados en lo que hay fuera de nosotros, cualquier evento o circunstancia desfavorable se agranda y por lo tanto nos generamos más ruido e intranquilidad.
Conozco personas que se preocupan tanto, pero tanto, por lo que pasa fuera de ellos: por lo que dice la vecina, por si le habló la pareja, porque vio a “fulanita” con otro, por lo que dijo el del noticiero o por lo que leyó en el diario, que terminan olvidándose de la persona más importante, ellos mismos.
Hace algún tiempo en una de mis conferencias un padre de familia se puso de pie entre el público, tomó el micrófono y compartió a la audiencia una frase que sigo manteniendo en mi vida: “Muchos dicen que después de la tempestad viene la calma, pero no todos se dan cuenta que esa tempestad puede ser mucho más corta si entendieran que en su interior siempre ha existido la calma y la paz; esa tempestad siempre ha estado fuera, nunca dentro”.
Es por eso que cuando alguien se acerca pidiendo algún tipo de ayuda emocional siempre le recomiendo que si buscan dentro de ellos, usan menos tiempo y ganan más vida.
No necesitamos ser monjes tibetanos para comprender que cuando nos aferramos al exterior o incluso a las decisiones de otros que ni siquiera nos corresponde juzgar, o cuando queremos luchar aferrándonos a algo que ya no es, el resultado siempre es el mismo: desasosiego, ruido, cansancio emocional. Por consecuencia una vida a medias.
Y si te preguntas, ¿entonces qué hacer? ¿dejar de luchar o sufrir? Aunque probablemente te cause un impacto mental y vaya en contra de lo que te han dicho por muchos años inclusive en muchos libros de superación personal la respuesta es: SÍ. El luchar no te lleva a nada.
Wayne Dyer mencionaba que a través de su camino espiritual, había aprendido que la iluminación estaba en aceptar lo que es como es, sin luchar; no hablo de quedarte estático. Hablo de dar lo mejor de ti, como una mejor y más saludable opción. No se vale luchar por luchar, sufrir por sufrir.
Si realmente estás dispuesto a generar una vida de emoción y conectada a tu felicidad, es indispensable que sepas que el ego siempre querrá que luches, pero también el ego nunca te dejará ganar. El ego te dice que todas las respuestas están allá afuera. El espíritu te dice que ya lo sabes, sólo es cuestión de que hagas un viaje al interior, ahí está todo. No por nada la oración, meditación o reflexión (tengas las creencias que tengas) siempre han sido y serán herramientas valiosísimas para nuestro crecimiento.
Cuando evoluciona tu conciencia te das cuenta que eres el responsable de todo lo que sucede en tu vida. Al final del día, Dios con profundo amor nos entregó esa libertad. Y aunque a veces queramos buscar la felicidad en los eventos, las personas o las cosas, el resultado siempre es el mismo: terminamos vacíos. El camino no va por ahí. El verdadero camino para lograr lo que deseamos está en dar lo mejor de nosotros mismos, meterle corazón y pasión a lo que hacemos, pero sobre todo disfrutar ese viaje de descubrimiento constante.
No es lo mismo tener detalles con la persona que amas a manipularla para que esté conmigo. No es lo mismo invertir en tus habilidades a dejar que te griten y humillen en un trabajo. No es lo mismo meditar para tu tranquilidad emocional a meterte cocaína para olvidar los problemas.
¿Recuerdas los dichos: No juzgues a un libro por su portada, o lo de afuera sólo es un cascarón? Tenían razón. ¿Recuerdas el kínder sorpresa? Nunca fue más importante el chocolate que el premio. En verdad que lo más importante de tu vida, está dentro de ti.
He conocido una gran cantidad de personas que se la pasan buscando en el exterior y por alguna u otra razón no encuentran nada. Matrimonios que buscan su felicidad en la rutina en vez de pequeños detalles, jóvenes que buscan su felicidad en el dinero en lugar de lograr sus sueños, adolescentes que se pierden en vicios buscando un gramo de atención que no reciben en casa, jefes o directores que buscan sólo en los números y no en la persona.
Estamos en el momento de mayor conciencia de la humanidad pero al mismo tiempo el más violento. Sucesos inimaginables ya son el pan de todos los días y muchos se preguntan hacia dónde vamos o en dónde vamos a parar. Algunos quieren encontrar culpables y le avientan la pelotita al sistema, a la falta de valores, a las crisis; otros prefieren ser víctimas y otros tantos sólo se quedan observando mientras la vida pasa.
La situación del mundo es un reflejo exacto de los pensamientos del hombre. Lo mejor que podemos hacer en estos momentos es volver al fondo, regresar a nuestra esencia, ver al interior. Somos los responsables de lo que somos, de lo que hacemos. Tenemos la gran capacidad para modificar nuestra realidad, para acercarla a donde realmente deseamos. La solución está en tu corazón. De ahí surgen todas las respuestas que necesitamos para afrontar la vida. Cuando te conectas en ese viaje, todo cambia, todo se transforma.
No te aferres al mundo exterior. El vacío interior jamás se llenará con algo externo. Descubre lo mejor dentro de ti y empieza una verdadera regeneración. Como bien lo dijo Eckhart Tolle: “Tú eres la luz del mundo. Tú eres la conciencia que ilumina el mundo. Y eso es: conócete a ti mismo como eso, y eso es libertad. Eso es liberación, eso es despertar, eso es el fin del sufrimiento”.
Cuando amamos nuestra esencia, cuando volvemos hacia lo mejor de nosotros, cuando aceptamos la perfección de la creación que somos es cuando más fácil se revela nuestro propósito de vida. Entre más demos oportunidad para que salga la luz de nuestro interior más reflejaremos al exterior y más ayudaremos a sanar al mundo.

EMOCIONALIDAD PARA EL LOGRO DE METAS


Las Emociones están siempre presentes en nuestra vida, representan la experiencia mas íntima  y auténtica que poseemos, son las señales de cómo percibimos y vivimos nuestro mundo, dándole sentido a nuestra experiencia, representan un acervo común a todos los seres humanos, en el que se vencen  las distancias y desigualdades más extremas, equiparándonos dentro de una misma experiencia vital..  Son sensaciones que nos llevan a actuar, que pueden ser fugaces ó perdurables, leves o intensas, agradables ó desagradables y que siempre movilizan energía, condicionando al cuerpo para que se adapte a determinadas circunstancias ó se enfrente a situaciones específicas.

En la experiencia de una emoción generalmente interviene un conjunto de conocimientos, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y  que influyen en el modo en el que percibimos dicha situación.

Las emociones nos indican estados internos personales tales como motivaciones, deseos e incluso objetivos. Las emociones nos mantienen vivos y activos relacionándonos con nuestro entorno  y con nuestros
semejantes y cierto es que de la calidad de nuestras emociones es la calidad de nuestra experiencia.


La emoción  no existe de manera aislada, se trata de un proceso complejo multidimensional, en el que de
una forma simultánea y breve intervienen diferentes dimensiones de nuestra persona, esto quiere decir que abarca toda nuestra existencia. Si bien es cierto que  conocer,  analizar, sentir y expresar las emociones
constituye una parte esencial del ser humano, es también importante  saber diseñarlas a nuestro favor , desde una elección conciente del tipo de emociones que quiero experimentar, para impulsar ciertas acciones.

Dentro del desarrollo y crecimiento del ser humano una de las habilidades más cruciales a concretar es el manejo de sus emociones, sabemos poco de cómo realizar esto, son algo que sentimos, actuamos, hablamos, expresamos, sabemos que tienen consecuencias sicológicas, fisiológicas, energéticas pero sabemos poco de su manejo, y menos  aun del  diseño de las mismas para el logro de metas.

Al ponerlas a la luz de la conciencia y analizar nuestras conductas emocionales tenemos que tener en consideración que:
1.-  Siempre estamos bajo alguna emoción.
 En el trasfondo de nuestra existencia siempre estamos inmersos en alguna emoción ó en varias de ellas, las
cuales la mayoría de las veces no son concientes pero  nos contienen. 

2.- Las emociones son aprendidas.
Es un hecho que existen emociones con un esquema básico para todo ser humano pero su desarrollo y vivencia viene de experiencias tempranas, aprendidas en nuestro más primario entorno. Aprendemos patrones de respuesta emocional en nuestras familias.
3.- Las emociones son contagiosas.
Las emociones tienen un alto grado de mimetismo, son fáciles de percibirse, copiarse, y propagarse.
4.- Las emociones influyen nuestras actuaciones.
La emoción predominante determinará, nuestros comportamientos actuaciones y desarrollo, Ellas van a condicionar la forma en que logramos nuestro desempeño.
Ahora bien nuestras emociones ¿son enemigos que obstaculizan ó aliados que confieren energía? Si afirmamos que siempre estamos bajo una emoción, el ser capaces de observar nuestras emociones nos permite detectar cuál de ellas nos brinda energía para la acción y cual  obstruye nuestro impulso para lograr nuestros objetivos. De ahí que  intervenir en su diseño,  nos da la posibilidad de  no sólo manejarlas, sino al estar concientes de la trascendencia que en nuestras vidas tienen, poder diseñar las mejores emociones a nuestro favor sobre todo en el desempeño de nuestras actividades y concretamente para el logro de nuestras metas.

Una meta es un fin al que tiende nuestra voluntad, un objetivo que alcanzar un deseo que conseguir y para esto se requiere de una energía que nos impulse a la acción para lograrlas. Nuestras emociones son determinantes fundamentales de lo que podemos ó no alcanzar en nuestro diario acontecer, trabajo, educación, salud, deporte, estudio. Etc.

Estoy presentando un paradigma diferente de sólo manejar nuestras emociones, haciéndonos conscientes de su presencia analizando, aceptando y expresando; mi posición es que las emociones se pueden diseñar, al conocer su proceso y cómo es que llegamos a hacer de ellas obstáculos ó aliados, es generar en la persona una forma de estar alerta a el proceso que sigue la emoción para intervenir en su diseño, sería mucho mas sabio de nuestra parte si las utilizamos a nuestro favor,  y no sólo dejar a la vivencia la responsabilidad de las emociones, pensando que  son, se dan, emergen,  sí ponemos atención a las circunstancias específicas que las generan, podemos claramente identificar los acontecimientos que activan las emociones, y poderlas reproducir a voluntad para nuestro beneficio y no sólo permanecer a la deriva cuando aparecen, ellas modifican substancialmente nuestro horizonte de posibilidades hacia la acción.
 Maturana sostiene que las emociones y los estados de ánimo son predisposiciones para la acción. Dependiendo de la emoción que permanezca en el trasfondo de nuestra experiencia es posible lograr ó no nuestras metas, nos abrimos ó cerramos posibilidades según la emoción que nos acompañe No es lo mismo una emoción de miedo para conseguir nuestro objetivo que una de entusiasmo, esto no sólo condiciona nuestros logros sino la forma en que nos desempeñamos, actuamos nos movemos, realizamos nuestro cometido, es importante admitir que nuestro mundo reside en la emoción en que estemos viviendo, lo que nosotros sentimos colorea la experiencia. Por lo tanto es importante darnos cuenta de la enorme fuente de impulso que poseemos y que podemos realizar al ser participes del diseño de nuestras emociones.
  
Propongo pues pasos muy sencillos para este paradigma.

1.- Seleccionar la emoción deseada, la cual ya la hemos experimentado pues nada de lo humano nos es ajeno, todos conocemos las diversas emociones y sus manifestaciones, es cuestión de hacerla conciente en su totalidad de expresión, traerla al momento presente y registrar en mi conciencia cómo yo la he vivido en algún momento de logro y asentarla en el aquí y ahora para mantener el estado emocional ideal en el transcurso del proceso de la nueva meta. ¿Cómo se realiza esto?

2.-Registrar verés, oires y sentires, es decir  identificar qué sensaciones manifiesta  mi cuerpo cuando me siento de esa manera,  qué veo estando en esa emoción, qué escucho bajo esa emoción con el objeto de tener una experiencia holistica de la emoción a todos los niveles y canales de percepción.

3.- Escoger un lugar específico de mi cuerpo donde la pueda anclar y así deje integrada la totalidad de
esa experiencia y pueda yo a voluntad activar la energía de la emoción requerida.


4.- Visualizar mi actuación en escenarios futuros, consciente de todas las sensaciones que la componen, me veo a futuro actuando con esa emoción, en aquella experiencia que requiero. Probar mi darme cuenta de esta experiencia y desempeñándome desde este marco de emocionalidad.

Ensayar viviendo esa emoción, como si a voluntad la generamos y aprendemos a vivir desde ella.

Existen diversas aproximaciones hoy en día sobre la inducción de emociones para nuestro desempeño. En las áreas de deportes se encuentran disciplinas de entrenamiento mental que utilizan métodos  en los deportistas para crear el espacio de emoción adecuada para el logro del éxito.

Puesto que somos nosotros los que le damos color a nuestras experiencias con tonalidades de empuje u obstáculo, independientemente de lo que suceda en nuestro entorno, es real que al nosotros diseñar la emoción mas benéfica para nuestros objetivos estamos ampliando nuestras posibilidades futuras, por lo tanto adquirimos una responsabilidad mayor al elegir la forma en que queremos vivir nuestras experiencias.

Sí cambian nuestras emociones, el mundo también cambiara con él.