lunes, 3 de marzo de 2014

El cliente es el rey

Ante la gran oferta de productos que existe en el mercado, ya no alcanza con competir con calidad y precio. Hoy, la estrategia es escuchar y atender siempre a quien compra tu producto o servicio.
http://www.soyentrepreneur.com/imgs/space.gifHasta hace algunos años, el arma principal que tenían las empresas para ganar clientes era la calidad de los productos que vendían. Hoy, enfocarse en tener la mejor oferta ya no es suficiente y, en muchos casos, el precio tampoco hace la diferencia.
Para Jorge Pedroza Villareal, profesor consultor de la Escuela de Graduados en Administración y Dirección de Empresas (EGADE) del TEC de Monterrey, los negocios más exitosos son los que operan bajo una filosofía: “El cliente es el rey”.
Southwest Airlines lo hizo. En su llamada “Declaración de compromiso de servicio al cliente”, la aerolínea estadounidense deja en claro que el foco de la compañía está en sus usuarios, al asegurar: “Estamos en el negocio del servicio al cliente –y sólo casualmente proporcionamos servicio aéreo”–.
Y los resultados hablan por sí mismos, ya que la firma cuenta con el mejor récord acumulativo en mediciones de satisfacción al cliente en la industria de las aerolíneas de Estados Unidos.
VE DE ADENTRO HACIA FUERA
Si quieres distinguirte de tu competencia, la clave está en aplicar una fórmula compuesta por tres elementos: escuchar atentamente al mercado, atender sus necesidades y adaptarte a las tendencias.
Pedroza aclara que colocar a los clientes como la prioridad número uno no debe ser un tema ajeno a las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
El reto es desarrollar una estrategia integral que incluya temas de liderazgo, mercadotecnia, ventas, recursos humanos y hasta tecnología.
Comienza alineando tus objetivos y plan de negocios hacia los intereses de tus clientes, ya que “el que no lo hace está perdido”, afirma el especialista. Toma en cuenta que las compañías sin visión únicamente fabrican productos y luego los venden a cualquier persona.
Las firmas más competitivas dedican mucho tiempo a observar a sus consumidores, y así saben qué esperan de un determinado producto, qué presentaciones prefieren, en qué colores y hasta la forma de pago que generalmente utilizan. Y lo más efectivo: son ellos quienes salen en búsqueda de clientes, no esperan que sus productos se vendan por arte de magia.
Para lograrlo, recomienda el consultor, destina entre un 1% y un 2% de tu presupuesto de ventas a investigar qué es lo que quiere tu mercado meta. Además, involucra a toda la empresa, capacita a tu personal y dale poder para atender al cliente. No olvides que “la flexibilidad ayudará a solucionar problemas rápidamente”, dice Pedroza. “Primero el cliente y luego el producto”.
Pasa de las 4Ps a las 4Cs
Hace 40 años se creó el modelo clásico de la mercadotecnia basado en cuatro conceptos: el producto, el precio, la promoción y la plaza. Eran las 4Ps que ninguna empresa podía dejar pasar.
Sin embargo, hoy los empresarios y emprendedores más exitosos comprendieron que ningún negocio sobrevive sin clientes y, ante el crecimiento de la oferta sobre la deman-da, las estrategias de mercadotecnia cambiaron a lo que hoy se conoce como las 4Cs.
Se trata de una transformación absoluta de la visión de una empresa, en donde el principal foco de atención pasa del producto al cliente; de la promoción a la comu-nicación; del precio al costo; y finalmente, de la plaza a la conveniencia.
Pedroza explica que este cambio es resultado de pensar en función de las necesidades del cliente, en lugar de esperar que él se adapte a la oferta disponible. “En el pasado, el marketing era transaccional y sólo se pensaba en vender más, ahora debe ser relacional y buscar crear relaciones a largo plazo.”
Entonces no pierdas más tiempo, alinea tu negocio a las 4Cs y conviértelo en una empre-sa ganadora. Si sigues estos consejos, seguro lo lograrás.
1. Cliente. “Antes se trataba de vender lo producido, ahora de lo que se trata es de produ-cir lo que se vende”, explica el consultor. Si tienes una taquería cercana a una zona de oficinas, tal vez te convenga transformarte en una cafetería de comida corrida. No olvi-des que no sólo vendes productos, sino servicios que puedan hacer más fácil la vida de tus consumidores.
2. Costo. Para el cliente, significa mucho más que el precio que paga. “Es la aportación que realiza un usuario para obtener beneficios emocionales, espirituales, psicológicos y racionales”, dice Pedroza. Por ejemplo, los clientes de Mont Blanc están dispuestos a pagar más de $2,000 porque no están comprando una simple pluma, sino un signo de status.
3. Comunicación. Deja de tratar de convencer al cliente de que tú eres lo que necesita. Mejor escúchalo y conviértete en una solución a sus necesidades. Utiliza herramientas como la tecnología para estar siempre al pendiente de sus inquietudes, a través de correos electrónicos o evaluaciones “en línea” en tu página Web, que te den pistas claras para mejorar tu producto o servicio.
4. Conveniencia. Se trata de estar en el lugar y el momento en el que un cliente te necesi-te. Plaza era sólo el lugar físico de compra, mientras que conveniencia se trata de cómo llegar al cliente, independientemente de dónde se encuentre. “En este nuevo paradigma, el producto tiene que captar al consumidor”, comenta el especialista. ¿Por qué tienen tanto éxito sitios como www.amazon.com? Sencillo: porque el consumidor puede com-prar desde la comodidad de su computadora. “El cliente elige a quien más le facilite su compra”. Ten en cuenta que la conveniencia ha dado como resultado nuevas oportunidades de hacer negocios mixtos; por ejemplo, gasolineras con tienda de abarrotes, cines con servicio de bar y hasta estéticas con exclusivas tiendas de ropa.

6 consejos para no ser jefe, sino líder

Los líderes entrenan, guían, apoyan y capacitan al personal para lograr metas y objetivos acordados; en tiempos de crisis es fundamental tener uno que sea capaz de mantener y hacer crecer la empresa.
El liderazgo es fundamental para que las empresas sobrevivan a la crisis.
El liderazgo es una competencia necesaria para dirigir una empresa y de su desarrollo dependerá que el responsable de un área pueda ser catalogado o no como un buen jefe.
Un jefe es un superior sólo porque su cargó así lo determina, pero un líder es un guía capaz de influir en su equipo para mejorar los resultados de forma positiva, de acuerdo con expertos.
La pasión por su trabajo, visión de negocios futurista y humildad necesaria para aprender, son las principales características que un jefe debe tener para convertirse en un líder capaz de dirigir exitosamente una organización.
"La crisis deja a las compañías con recursos humanos y materiales limitados, es crucial maximizarlos, por eso es necesario dar órdenes precisas que guíen", dice la especialista en liderazgo y relaciones interpersonales, Daniela de León.
La pasión es la fuerza que ayuda a vencer los obstáculos y cumplir los objetivos, asegura la fundadora de Incrementa Consultores, Cecilia Riviello.
Para Julio Gutiérrez, ex vicepresidente de Starbucks Coffe International, el ingrediente esencial es "estar siempre interesado y dispuesto aprender".
Y aunque la mayoría piensa que los líderes nacen, la verdad es que "la mayoría de ellos se hacen gracias a que ejecutan las ideas y explotan su potencial", dice Javier García, consejero independiente y ex vicepresidente mundial de Colgate-Palmolive.
A continuación, enumeramos las cualidades necesarias para ser un jefe y líder exitoso.
Habilidades para tratar con las personas: La mayor causa individual de fracaso de ejecutivos y gerentes recién promovidos es la inhabilidad de formar equipos y asociaciones efectivas en todos los niveles dentro y fuera de la organización. Los líderes forman relaciones de confianza y respeto.
Manejo de recursos y procesos: "El buen líder es aquél capaz de apreciar todos los elementos que intervienen en su entorno y utilizarlos a su favor", opina el experto en gestión del Capital Humano, Nicolas Bonc. Podemos colocar a personas valiosas en sistemas y procesos pobres, y pueden fracasar. El 95% de todos los problemas en una organización se originan de los sistemas, procesos y procedimientos, no de las personas que realizan el trabajo, de acuerdo con un estudio de Bumeran.com México. Los líderes deben demostrar la habilidad de planificar, innovar, definir objetivos claros de desempeño, delegar, usar el tiempo efectivamente, analizar problemas y tomar decisiones.
Comunicación: Los líderes aprenden demostrando habilidades efectivas para interrogar y para escuchar. Ellos entienden que hasta un nuevo asociado en su primer día de trabajo puede ofrecer percepciones e innovaciones de valor agregado. La clave es lograr una comunicación efectiva y mejorar su habilidad para acercarse a los demás.
Autodirección: Las experiencias forman la manera en que un jefe dirige a su gente y se transforma en su estilo de liderazgo, que a su vez define el ambiente laboral, opina De León. El mejor líder es aquél que predica con el ejemplo, por eso trabaja igual o más que sus colaboradores. Un excelente líder, jamás pide algo que es incapaz de hacer por él mismo.
Responsabilidad: Los líderes admiten sus propios errores y dirigen por medio del ejemplo. Saben como cerrar la brecha entre el desempeño esperado y los resultados reales. Los lideres entrenan, guían, apoyan, y capacitan a los demás para lograr las metas y objetivos mutuamente acordados. En épocas de crisis, toman el control para dar buena dirección a la compañía, centraliza las decisiones y las ejecuta. En etapas difíciles, su principal reto es buscar mejores oportunidades y reclutar gente valiosa para la organización.
Don de mando: El líder debe imponer autoridad, pero mediante el respeto, no el miedo. Cecilia Riviello dice que una buena estrategia es ver a la organización como a una familia: "Hay que trabajar para el bien común y brindar protección a los subordinados, pero jamás permitir que duden quién es el que manda". Hay que contagiar, no imponer. 

martes, 25 de febrero de 2014

LA CLAVE ESTA EN LAS VENTAS

Posiblemente te preguntes el papel que juegan las ventas hacia el reto de crecer. Simple: con ellas tienes gran parte de la guerra ganada. Fortalece a tu equipo y conviértete en un negocio triunfador.

Si tu objetivo es crecer, evita que tu equipo de vendedores cometa uno de los mayores errores: ¡olvidar que las ventas son una guerra! En la mayoría de los casos creen que es suficiente llevar una buena presentación, y que con caerle bien al comprador ya tienen la venta garantizada. Esto no sólo es insuficiente, sino peligroso.
La clave está en entender que más que una guerra con el comprador, es con la competencia. Recuerda que tus rivales comerciales están tratando constantemente de encontrar maneras de quitarte a tus prospectos. Si tu equipo se duerme, ya perdiste. Si se queda en lo básico, venderá sólo lo básico.
Parte de la culpa de esta miopía está en la mayoría de los libros y cursos de ventas, los cuales generalmente se enfocan en la parte táctica, olvidándose de la estrategia. ¿A qué nos referimos por táctica? A los 7 temas que la mayoría de los libros y cursos de ventas manejan:
1. Cómo debe vestirse el vendedor.2. Cómo saludar al cliente.3. Cómo leer y usar el lenguaje corporal.4. Cómo romper el hielo.5. Cómo presentar los atributos y beneficios del producto o servicio.6. Cómo manejar las objeciones del cliente.7. Cómo cerrar la venta.
Son tópicos que se quedan en el cómo, en la táctica. Pero muchas veces no contemplan las preguntas del por qué y el para qué, es decir, la visión estratégica de las ventas.
Crea ciclos integrales
Parte del enfoque estratégico de un vendedor consiste en concentrarse en las etapas previas y posteriores a la venta, más que a la venta en sí. En la primera, se siembra la semilla para una transacción adecuada y enfocada y, en la segunda, se completa el ciclo para volver a vender, perfeccionando el proceso como un todo.
La preventa. Aquí se da la mercadotecnia aplicada a la investigación de las necesidades de los clientes y del mercado, tanto las intelectuales y racionales como las emotivas. Éstas han cambiado y hay múltiples satisfactores. Hay que prepararse para conocer a fondo el mercado y la manera en que encaja tu producto o servicio en él. ¿Algo más? Entérate de las necesidades, los temores y deseos de tu consumidor final. No vendas por vender.
La postventa. Aquí es donde se da por consumado y validado el proceso entero. Hay que mantener la lealtad del consumidor, por lo que es labor del vendedor conocer sus hábitos y sus cambios de presupuesto. Mantener viva la relación con los clientes, comunicar constantemente la introducción de nuevos productos, estimular las quejas y sugerencias, intensificar los esfuerzos en el área de merchandising y realizar focus groups con tus clientes anteriores para nunca perder el contacto.

Acuérdate de las 4 P’s
En Mercadotecnia, este concepto forma la base estructural de cualquier campaña, plan de promoción o lanzamiento de producto. Son un conjunto de herramientas mercadológicas que forman el modelo clásico del marketing:
Producto
• Diseño del producto o servicio.
• Marca y logotipo.
• Presentaciones.
• Atributos, beneficios y valores.
• Empaque y etiqueta.
• Servicios complementarios.
• Ventaja competitiva.
Promoción
• Publicidad.
• Promociones y ofertas.
• Relaciones públicas.
• Correo directo.
• Telemarketing.
• Internet y nuevos medios.
Precio
• Relación de precios con la competencia.
• Psicología en los precios.
• Políticas de descuento.
• Precios para mercados diversos.
Plaza
• Canales de distribución y lugares de venta.
• Material de exhibición.
• Diseño de tiendas.
•Aparadores y fachadas.
Pero, ¿cómo aplicar este modelo a las ventas? Un camino interesante implica cambiar las P’s por C’s. El resultado es un enfoque absolutamente diferente.
Producto – Cliente
• Olvídate del énfasis en el producto. El énfasis debe ser tu cliente. No estás simplemente vendiendo un producto, estás facilitándole la vida al cliente.
• Más que hablar de los atributos de tu producto, habla de las soluciones que puedes brindarle a sus problemas, gracias a los beneficios del artículo. Por ejemplo, en lugar de vender un coche presumiendo su bolsa de aire, explícale al cliente que en caso de sufrir un fuerte impacto, gozará de gran protección y amortiguación en su parte frontal.
• Procura conocer bien los gustos, preferencias y requerimientos de tu cliente. Así podrás recomendarle las presentaciones y los empaques que más le convengan.
• No descuides tu producto. Éste tiene que lucir al máximo. Procura que tus materiales estén limpios y completos. Todo debe estar en perfecto estado y funcionamiento.
• Transmite de entrada la ventaja competitiva en el lenguaje coloquial de tu cliente. Hazle saber qué es lo que tu producto o servicio puede hacer por él o ella, que nadie más ofrezca.
Promoción – Comunicación
• Realmente toda la venta es un acto comunicativo, por lo que aquí el énfasis debe ser en las habilidades de acercamiento, generación de confianza y agilidad de negociación.
• Comienza con el tema más interesante, urgente o actual de lo que vas a desarrollar. Así lograrás despertar el interés.
• Cuenta una anécdota. Esto hará que tu cliente te preste atención desde el principio de una manera casual.
• No olvides el lenguaje corporal, ya que la mitad de lo que decimos se expresa con la cara y el cuerpo. Recuerda mantener contacto visual, cuida tu postura, trata de proyectar tu voz de manera fuerte pero amable, y no exageres los gestos con las manos.
• Sé breve en tus enunciados y trata de usar las palabras más fuertes para transmitir tu mensaje. Si no puedes expresar tu punto principal en menos de 30 segundos, de manera clara, concisa y poderosa, no lo podrás expresar efectivamente en más tiempo.   
• Si vas a utilizar apoyos de audio o video, procura que sean breves, entretenidos y absolutamente relevantes.
Precio – Costo
• No nos referimos a tu costo, sino al costo que al cliente le va a generar la compra. Recuerda que a nadie le gusta pagar, así que lo que el vendedor considera un “precio”, el cliente lo ve como un “costo”. Es muy importante mantener esta perspectiva.
• Siempre que menciones el precio, debes acompañarlo de todo lo que viene incluido –así lo menciones varias veces en la entrevista–. No es lo mismo decir “vale $1,500”, que decir “vale $1,500 y te incluye el envío, el preensamblado, los accesorios, el libro de recetas, el DVD de presentación y la garantía de un año”.
• Toma en cuenta que para todas las compras, existen costos no monetarios, y debes reconocer que tu cliente ya está incurriendo en uno de ellos simplemente con recibirte: su tiempo. Considera los costos en transporte, almacén, exhibición, administración, promoción, y por supuesto, en tiempo. Asegúrale a tu cliente que todos estos costos se justifican con las bondades de tu producto y el servicio que le vas a ofrecer.
• Finalmente, más que hablar de precio o de costo, la palabra clave será “valor”, es decir, la diferencia entre el costo y el beneficio. Todas las compras que realizamos, buscan obtener un beneficio a cambio de un costo. Mientras mayor sea esta diferencia entre el costo y el beneficio, más valor tiene esa compra. Comunica el valor de tu oferta.
Plaza – Conveniencia
• La plaza incluye tres dimensiones: el lugar, el momento y las condiciones en las que vendes. Esto se traduce en conveniencia para tu cliente. ¿De qué manera estás procurando la conveniencia para tu cliente?
• Esto aplica para todos los encuentros con él, desde las entrevistas de ventas, la firma de contratos, la entrega de mercancía, la procuración del punto de venta, el manejo de in-ventarios, el resurtido y cambio de piezas, la cobranza final, así como los servicios adicionales. En todos estos casos, especifica de qué manera procuras su conveniencia en lugar, momento y condiciones.
• Procura que tu producto embellezca las tiendas de tu cliente y que hagan armonía con su estilo y personalidad corporativa.
• Facilita apoyos en exhibición, mobiliario, posters, cenefas, volantes y demás material promocional.
Ya no se puede vender como antes, platicando sobre el clima o el partido de futbol de tu equipo favorito. Aunque la relación humana sigue siendo un elemento fundamental, el vendedor de hoy debe manejar una visión integral de su trabajo, así como conocer los aspectos operativos de lo que está vendiendo. Tienes que convencer al cliente de que si invierte dinero, tiempo, espacio de bodega y exhibición de tu producto, le va a redituar. La actitud profesional del vendedor estratégico marca toda la diferencia.Final del formulario

martes, 18 de febrero de 2014

Cómo corregir con autoridad positiva (hijos y subordinados)

Hay que corregir. Nuestros hijos están en formación y es inevitable que se equivoquen, que se olviden o que sencillamente no quieran hacer lo que deben hacer en cada momento.
 Ellos lo saben y entienden que debamos hacerlo, aunque no les guste. 
Lo que ya no toleran con tanta comprensión es que lo hagamos de manera imperativa, con juicios de valor y desde una posición de poder. En este caso se cierran en banda, dejan de escuchar y comienzan a sentir.

Y sienten que les recriminas, que te han decepcionado y que no están a la altura. Entonces en lugar de obedecer o de entender nuestra posición lo que hacen es sentir rencor.

Seguro que éste no era tu objetivo pero para corregir bien hay que aprender a hacerlo.
           

Objetivos que debes perseguir al corregir
Que entienda por qué se ha equivocado.
Que asuma su parte de responsabilidad en el error
Qué proponga soluciones para corregirlo
Que entienda las ventajas de no repetirlo.
Que entienda que la equivocación es solo una oportunidad de hacer las cosas mejor.
Que desarrolle una mayor tolerancia a la frustración.
Para conseguirlos, nuestros hijos deben tener una mente flexible, pensar en grande y querer escuchar. Y para ello, no hay más camino que corregir con respeto, teniendo siempre in mente una intención y un propósito. 
La técnica de la hamburguesa
En lugar de reñirle, corrígelo en positivo. Para ayudarte a proyectar esta técnica en la mente, imagina una hamburguesa. Con cuatro suculentas capas: pan, queso, carne y pan. 
Primera capa. Ayudarle a detectar el error. ¿Qué crees que puedes mejorar en esta habitación?
Segunda capa. Dile algo agradable. Ayer tu habitación estaba muy ordenada.
Tercera capa. Dile lo que no te gusta. Hoy no puedo decir lo mismo. Veo la ropa sucia en el suelo y papeles tras la puerta.
Cuarta capa. Vuelve a decirle algo agradable. Estoy seguro que sabrás ordenarlo, igual que lo hiciste ayer. Gracias.
Si lo haces con esta técnica, es más fácil que después de corregirle surjan ideas para solucionar el problema. Saber que confías en él y el hecho de haberle corregido con respeto harán que se sienta más involucrado en la resolución del conflicto, sin desencadenar en él la rebeldía o el rencor. 

Liderazgo del proceso de cambio

Los líderes se enfrentan a menudo con un entorno desafiante. Deben trabajar en un sistema lleno de ruidos, de constituyentes muy elocuentes que continuamente someten a un análisis crítico todas sus acciones. Con frecuencia, los líderes deben enfrentar el desafío que implica el hecho de iniciar un cambio y convencer a quienes, simplemente, no lo consideran necesario.

¿Cómo puede un líder convencer y arrastrar a un grupo de personas para que persiga una visión global, perentoria y apremiante? Personas que provienen de diferentes disciplinas y que poseen experiencias en diferentes áreas, personas muy diferentes entre sí...                                                            

Lo primero que todo líder debe hacer, independientemente que presida la Casa Blanca, el Comité Escolar, o el Club de la Efectividad, es articular una visión con total claridad. Sea llamada estrategia, misión, convicción, conjunto de creencias, o visión, ésta debe ser comunicada en forma clara, convincente, apremiante y simple.
No basta hablar de metas, no es suficiente un memorandum, un artículo en la revista interna, en el boletín, o una conferencia por video. La visión debe ser comunicada en forma incesante, incansable, sin fin, utilizando todo tipo de medios. Además, la visión debe estar sustentada en realidades.
La mayoría de las organizaciones cuentan con una extraordinaria declaración de su visión. Acometen, realmente, un trabajo impresionante al imprimir esas declaraciones en láminas plásticas, a todo color, en las que incluyen una elaborada lista de principios y valores de la organización. Estos deslumbrantes documentos, son inútiles si no están acompañados de otras múltiples comunicaciones, actividades y eventos alineados a la visión.
Los directivos no sólo deben articular una visión simple, convincente y apremiante, sino que además, deben tomarla en cuenta en todo lo que hacen: cuando piensan en los métodos de reclutamiento y compensación del personal, cuando consideran la transmisión del poder al personal, o cuando toman decisiones.
La única forma que dispone un líder para convertir la visión en realidad (una habilidad fundamental en el liderazgo) es vincular, implantar y ejecutar esa visión por medio de una amplia variedad de políticas, prácticas, procedimientos y sistemas capaces de persuadir a las personas y de transmitir el poder (empowerment) a los empleados, de tal forma que puedan implementar la visión.
Los líderes también deben descubrir quiénes son los buenos "sensores de alternativas"; es decir, personas que perciban las cosas más allá de la simple realidad, que vean la necesidad del cambio y que tengan el futuro metido hasta los huesos.
Todo proceso de cambio es como una obra en tres actos: el acto primero consiste en la creación de una visión. El segundo acto se centra en el cambio del sistema y su implantación. El tercero se refiere a estabilizar y poner en marcha los cambios que se introdujeron en el sistema durante el segundo acto.
Esta idea es muy parecida al viejo paradigma propuesto por Kurt Lewin hace muchos años, respecto a los tres actos del cambio. El dijo que el primer acto se usa para "descongelar"; el segundo para iniciar el cambio; y el tercero es para volver a descongelar. Y este ciclo es continuo.
Muchos autores dijeron que gestionar una organización es como dirigir una orquesta sinfónica. Pero, en la actualidad, muchos ya no piensan así; creen que es más parecido a ejecutar un jazz. Hay más improvisación. Alguien escribió que el sonido de la sorpresa es el jazz y, si existe algo que debemos tratar de utilizar en el mundo actual que vivimos, eso es la sorpresa, lo inesperado.
Los líderes deben crear un entorno que asuma el cambio, no como una amenaza sino como una oportunidad. Esto implica que los líderes escuchen (y actúen en función de) los múltiples sonidos que se producen a su alrededor. Los líderes deben estimular a sus organizaciones, a bailar al son de las músicas que aún no se ha escuchado.

Los líderes efectivos saben lo que es importante y siempre se lo recuerdan a la gente. Ellos saben que no es suficiente tener la visión, no es suficiente contar con un puñado de objetivos. Un líder debe crear un entorno en el que las personas sepan por qué y para qué están allí y qué se logrará con su participación.

Si no cambias, te estancas

El mundo cambia, nuestro entorno cambia, las personas que amamos cambian… y nosotras también cambiamos.
La vida siempre sigue hacia adelante, a veces con cambios que nos duelen.
Pero como mujeres también crecemos, maduramos y evolucionamos. No nos estancamos, aprendemos de los errores y nos adaptamos a lo que la vida nos tenga deparada. Somos sensibles pero de corazón fuerte, no nos quedaremos ancladas en el ayer, forjamos nuestro futuro.
Todo cambia en el mundo: nada tiene la virtud de permanecer igual por siempre. Nosotras también cambiamos: ya no somos las mismas de ayer, hemos pasado por un montón de circunstancias que han cambiado nuestro corazón y nuestro cuerpo. Por todo ello, es importante que sepamos adaptarnos a los cambios, porque si no lo hacemos, podemos tener problemas y estancarnos.
La naturaleza de la vida es el cambio, ni siquiera las estatuas conservan su esencia por una eternidad: el clima, el pasar de los días, las remodelaciones y otro sinfín de acontecimientos hacen que varíen en su color, su textura y forma… Y como nosotras no somos estatuas, los cambios se hacen aún más inevitables en nuestra alma, ya que hemos ido reacomodando nuestra forma de proceder y de pensar según las pruebas que nos ha puesto el camino.
Puesto que cambiamos de forma constante, necesitamos adaptarnos a esos cambios: ¿Recuerdas cuando empezaste a ser adolescente? Tu cuerpo empezó a modificarse y tu mente como una mariposa revoloteaba de aquí para allá buscando el norte. Así fue como empezamos a prepararnos para convertirnos en adultas. Lo mismo sucede con los cambios que llegan a nuestras vidas: debemos afrontarles y adaptarnos a ellos, porque de lo contrario llenaremos nuestro diario vivir de contrariedades, ya que si la innovación llega a nuestro camino es porque le necesitamos.
No podemos seguir “haciendo más de lo mismo” cuando las cosas han cambiado: no podemos seguir caminando hacia el trabajo cuando nos hemos mudado lejos de él, no podemos actuar como adolescentes cuando tenemos responsabilidades, no podemos seguir con una relación cuando los sentimientos han cambiado, no podemos continuar con un trabajo que ya no nos satisface…
Los cambios requieren adaptación, entonces ¿para qué complicarnos la existencia? ¿Por qué nos aferramos tanto a ese viejo “yo” que ya no existe? ¿Por costumbre? ¿Por miedo? ¿Por facilismo?
¡Dejemos a un lado lo de antes!
Lo importante es lo que vamos a hacer con nuestro ahora. Movernos es la simple diferencia entre avanzar o estancarnos en nuestros propios caminos. Este no es un proceso fácil, pero tampoco tiene porqué ser difícil y tortuoso.
Con el avance de la tecnología, hemos aprendido  a cambiar del teléfono fijo a los móviles, hemos sido flexibles en cuanto a ello y a decir verdad, le hemos encontrado muchos beneficios a esta evolución, ¿por qué con nuestro corazón debe ser diferente? ¿Por qué no le encontramos beneficios a nuestros cambios?
Todo lo que llega a nuestras vidas es una potencial fuente de felicidad. De nosotras depende quedarnos con ello o rechazarle por nuestro miedo al cambio.

Hacer llover

Para empezar me gustaría dejar algo bien en claro: las personas que crean un negocio son mucho más valiosas que aquellas que lo implementan. Muchos empresarios no pueden entender por qué su negocio insume tal flujo de dinero, hasta que se dan cuenta del hecho que están sosteniendo un sistema donde todos en el staff son "implementadores", en lugar de "creadores".
"Es fácil vender paraguas. Lo difícil es hacer llover..."
¡¿Cómo?!, dirá usted que vende "paraguas" a diario. Pero no nos apresuremos a reaccionar... Cuando me refiero a "crear un negocio", estoy hablando de crear las condiciones para que suceda. Me refiero a "hacerlo posible". No estamos hablando de quien diseña un paraguas, o tiene la idea del producto. Estamos hablando de aquellos individuos que, para cada negocio en particular, tienen el poder de "hacer llover"... en el momento oportuno.
A veces, usted puede encontrar a personas con ambas habilidades. Ellas pueden crear un negocio e implementarlo. De hecho, la mayoría de los emprendedores exitosos poseen estas dos habilidades. Pero esta combinación no es común y es por eso también que los emprendimientos exitosos no son mayoría...
Quienes deseen "hacer llover" deben poseer las siguientes características:
Combinación de asertividad y persuasión: Son personas con fuertes habilidades interpersonales (muy sociables) que pueden desarrollar relaciones de confianza. Sin embargo, nunca pondrán la relación por sobre la meta comercial. No tienen temor de "pedir" en el momento correcto. Nunca buscarán conservar una relación, a costa de perder una orden de compra.
Amplitud intelectual: Se sienten bien en cualquier ambiente. Pueden conversar acerca de la última caída de la bolsa de valores, el triunfo del equipo de fútbol local, o de las consecuencias de la última sequía para el agro. Son personalidades polifacéticas que pueden adaptarse a las predisposiciones de sus compradores. Pueden empezar un negocio inmediatamente, o llevar primero a alguien a su zona de confort.

Perspectiva y límites claros: Quienes saben "hacer llover" no toman el rechazo de manera personal, pero comprenden cuando es tiempo de "estrechar la mano y pasar al siguiente". No dejan que su ego decida acerca de las oportunidades comerciales y pueden distinguir intuitivamente un buen negocio (posibilidad de pago, valores congruentes, expectativas razonables) de uno malo (objetivos falsos, finanzas poco seguras, valores cuestionables).
Rápido cuadro de situación: Ya sea que implementen o no el negocio que crean, quienes "hacen llover" pueden enmarcar los problemas de manera rápida, astuta y precisamente. Así, al exponer la perspectiva, las personas dicen: "Ese es exactamente el problema" o, "Usted lo ha dicho mejor de lo que yo podría explicarlo" o, "Nosotros nunca lo habíamos mirado de esa manera antes, pero usted tiene razón!" Ayudan al cliente a llegar más rápidamente a conclusiones (que puede afrontar y con las que puede comprometerse más rápidamente) que si lo hubiera intentado por sí mismo.
Difíciles de encontrar y fáciles de perder: Son la clave del crecimiento de cualquier empresa. Pretender que un negocio es solamente metodología, implementación, o tecnología... es relegar su empresa a un crecimiento limitado.
Cómo entrevistar y contratar un potencial "hacedor de lluvia":
- Realice una entrevista conductual. Si no sabe cómo, encuentre alguien qué sepa hacerla. Los verdaderos "hacedores de lluvia" son locuaces y pueden responder las preguntas de una entrevista "normal" demasiado fácilmente.

- Cítelos tres o cuatro veces y en circunstancias diferentes. No les permita sentirse demasiado cómodos.

- Pida referencias a sus clientes anteriores, no sólo a sus patrones anteriores.

- No se ofenda si discrepan con sus puntos o premisas. Eso es exactamente lo que harán para convencer a un cliente de que tienen lo que él necesita.

- Asegúrese de que sus sistema de valores y recompensas son compatibles.

- Utilice un porcentaje de recompensa alto. No preocupe si se vuelven ricos, si eso sucede, también usted lo será. Cualquier empresa que limita el ingreso de las personas responsable de las ventas, es una empresa que delimita su propio crecimiento en función del ego de sus propietarios. En las empresas más pequeñas no es ilógico ofrecerle una pequeña parte de la misma, si usted piensa mantenerle en el largo plazo.