jueves, 10 de junio de 2010

5 tips para “emocionar” a los clientes

Establece una relación profunda

Utilizar los sentimientos es una estrategia para retener y atraer a los consumidores en plena crisis.

Para lograr un vínculo emocional con el público objetivo de la marca, es importante hacer una segmentación basada en las necesidades intrínsecas de los consumidores, asegura el director de Insights de Investigación de TNS Japón, Ryan France.
Las marcas exitosas tienen algo en común: una fuerte relación con sus consumidores, con pasión y compromiso; es duradera y altamente valorada.

Los seguidores leales a la marca no cambiarían fácilmente esta relación por otra, aun cuando la competencia ofrezca productos o servicios idénticos.

Esto es porque sus necesidades están realmente satisfechas, no sólo a nivel superficial sino a uno emocional más profundo.

Debes establecer una relación duradera y basada en la confianza con tu cliente.

Seduce a tus clientes

Para hacerlo debes dirigirte a él de manera personal, además de entretenerlo, crear interacción y tomar en cuenta sus preferencias.
Es necesario buscar formas creativas para reforzar la intensidad del mensaje; para ello el uso de ilustraciones, colores, artes gráficas y música en la publicidad es recomendable.

Además hay que segmentar el mercado objetivo para saber a quiénes apuntas a la hora de dirigir tus estrategias. Recuerda que dentro de los usuarios, están aquellos comprometidos, por lo que el reto será mantenerlos; y los no comprometidos, que será atraerlos y retenerlos.

En los no usuarios, están los potenciales, que deben ser adquiridos; así como los no usuarios-no potenciales.

Según la respuesta del consumidor durante la crisis a ciertos productos o servicios, TNS identificó seis segmentos, que son el rebelde, el héroe, el experto, el fiel, el salvador y el bufón.

La comunicación debe ser personal e interactiva.

Ataca sus necesidades emocionales

Las necesidades emocionales, que son las que satisfacen los sentimientos y aspiraciones personales, son los verdaderos motivadores de la elección de una marca.
En épocas de crisis el comportamiento de las personas se puede agrupar en cuatro ejes, dependiendo de los cuales el consumidor responderá hacia ciertos productos o servicios, según datos de la firma de información de mercado TNS México.

Bajo estrés, el consumidor piensa que el cambio puede ser positivo ya que ve los beneficios, no los puntos negativos.

Responsabilidad individual, es un signo de fortaleza salir de la crisis y ser el mejor.

Alto nivel de estrés, el cliente piensa que hay que hacer la tarea y no esperar a que el cambie llegue por sí solo.

Responsabilidad colectiva, se piensa que se puede salir de la crisis juntos.

Enfócate en satisfacer sus necesidades emocionales.

Sé un rebelde

Este tipo de consumidores son aquellos que siempre están contra algo, les gusta romper las reglas y buscan liberarse.
Si tu marca está posicionada en este segmento y es percibida como dinámica, fuerte y audaz, tu forma de hablarle a los consumidores debe ser el de una compañía que se impone ante la crisis.

"Este segmento se caracteriza por no seguir las reglas de la categoría o industria y van en contra de lo establecido. Dan a sus clientes generalmente con comunicación viral y usan medios alternativos", asegura Ryan France.

Si implementa una estrategia de precios ésta suele ser agresiva, lo que le permite al consumidor explotar diversas oportunidades.

Si tu marca es rebelde, debes tener una estrategia más agresiva.

Para los fieles

Este segmento se refiere a los consumidores que están dispuestos a hacer sacrificios y son muy leales.
La marca inspira confianza y es percibida como sensible, así que la mejor opción para hablarle a los consumidores es mostrando confianza ante la crisis, tranquilidad y enfocándote en las necesidades de la familia, comunidad e identidad nacional.

Hay que mostrar compromiso y lealtad a los consumidores actuales, usando el precio para compensarlos, por ejemplo.

Debes mostrarte tranquilo y contagiar esta actitud a tus consumidores.

Guía práctica del súper vendedor

Las ventas son lo más importante para cualquier negocio. La mayor parte de las personas compran por gusto más que por necesidad, por lo que tener vendedores capacitados es la clave para obtener más ganancias.

Las ventas son el combustible de todo negocio, pues a través de la colocación de un producto o servicio en el mercado generan el dinero necesario para operar. Mientras que el objetivo de una empresa es alcanzar un resultado, es decir, producir utilidades para el dueño o un grupo de accionistas. Y con más recursos disponibles, se puede vender más y satisfacer a más consumidores.

Recuerda que las personas compran no sólo por necesidad, sino por gusto. “De hecho, el 80% de las compras se basa en un deseo y el 20% en una carencia. Si no has notado esto, analiza por qué las mujeres tienen varios pares de zapatos y bolsas en su clóset o por qué los hombres no se conforman con un solo traje para vestir”, asegura Alejandro Santillán, director general de la Escuela Comercial Sales Success.

Por lo tanto, la primera pregunta que debes hacerte –como dueño de negocio que quiere fortalecer el área de ventas de su empresa– es: ¿estás satisfecho con las ventas que actualmente tienes? ¿El dinero que generas paga todo el funcionamiento de tu compañía y además deja utilidades? ¿Alcanzaste las metas proyectadas para este año?

PRIMER PASO. MÍRATE EN UN ESPEJO.
¿Cuál es la imagen que proyectas? Para responder con objetividad, ponte en el lugar de una tercera persona; en otras palabras, conviértete en un observador de tu negocio. Si resulta una tarea difícil para ti, pídele a un amigo, familiar o a alguien en quien confíes que te ayude a responder las siguientes cuestiones.

• ¿Cómo percibes a mi empresa?
• ¿Cómo ves a mi fuerza de ventas?
• ¿Qué opinión tienes de mi producto o servicio?
• ¿Crees que realmente ofrezco algún valor agregado?
• ¿Piensas que lo que hago realmente le sirve de algo a mis clientes?
• ¿Identificas cierta área de oportunidad aún por explorar?

SEGUNDO PASO. DIAGNOSTICA Y EVALÚA.
Toca el turno de analizar el desempeño de tu compañía. Para ello, remítete al pasado y comienza por analizar el momento en que materializaste tu idea. Considera que es fundamental que hayas partido de un plan de negocios o de un plan de ventas. Pero, ¿cuentas con estas estrategias? Si la respuesta es “no”, ¡qué esperas para trazar tu plan maestro!

Toma en cuenta estas preguntas clave para empezar a planear. Con los recursos de los que dispones, ¿en qué etapa de desarrollo y crecimiento se encuentra tu empresa? ¿A qué punto te gustaría llegar? ¿Es posible cumplir con esta meta?

Ahora que si ya tienes un plan de negocios o de ventas, ¿cómo va tu desempeño? ¿Cómo está tu situación con respecto a lo proyectado en tus estrategias? ¿Vas por el camino correcto o piensas que es tiempo de reinventarte?

Cuando analizas la historia de tu compañía, existe una categoría básica que te ayudará a ver el panorama de una forma más clara: los números. En esta etapa del diagnóstico, la evaluación se intercepta con el área administrativa, ya que se analizan tanto las cuentas por cobrar como las cuentas por pagar. “No olvides que uno de los temas más importantes en ventas es la cobranza”, dice Santillán. “Es decir, de lo vendido, ¿cuánto te falta por hacer efectivo el pago?”

Con los números en mano, responde de forma contundente: ¿has incrementado o decrecido tus ventas a lo largo de la historia de tu empresa? Cualquiera que sea la respuesta, identifica cuál es la razón que lo explica. Asimismo, evalúa la situación en general.

Dentro de los números también hay que considerar algo que se llama “métricas”, que consiste en medir ya sea la actividad o el resultado. Y entre los indicadores más importantes se encuentran: ¿cuántas personas venden en tu compañía? ¿Es una tarea exclusiva del área de ventas? ¿O todos los miembros de la organización venden?

“Todos deben vender. Si en tu negocio esta labor sólo la desempeñan los vendedores, entonces estás dejando de lado un gran potencial”, asegura el experto. Esto no significa que los demás tengan que hacer esta tarea como tal, pero sí podrían hablar bien de tu marca en los eventos a los que asisten o traer prospectos. Todo cuenta; incluso, una mala contestación por parte de la recepcionista puede provocar que se pierda una venta.

Cuesta más tiempo, dinero y esfuerzo ganar a un cliente nuevo que mantener a uno que ya tienes. Recuerda que es el activo más importante en ventas. Por lo tanto, tienes que enfocar tu estrategia en tus compradores.

Pero antes de lanzarte a la conquista, verifica en tu diagnóstico lo siguiente. ¿A quiénes les has vendido a lo largo de la historia de tu negocio? ¿Quiénes te han comprado más de una vez? ¿Quién sí te consume de manera recurrente? Y con base en ello, planea cómo convertir a un consumidor en alguien que sin dudarlo te vuelva a comprar. Lo ideal es llegar a un punto en que la gente te prefiera sobre otras opciones y te recomiende entre sus conocidos. Ojo: esto lleva tiempo.

TERCER PASO. MIDE ACTIVIDAD Y RESULTADO.
Las personas que están dedicadas a las ventas tienen que medir de forma diaria y revisar cada semana; medir semanalmente y verificar cada mes; medir mensualmente y evaluar de manera anual. La única regla es que el periodo de tiempo elegido debe ser lo suficientemente prolongado como para integrar la información que pueda evidenciar tendencias y lo que realmente está pasando en una empresa.

Hay dos cosas que se miden: la actividad y el resultado. Este último está relacionado con las ventas generadas y es la respuesta a estas preguntas.

• ¿Cuánto has vendido hasta ahora (mensual y anualmente)?
• ¿Cuántos productos has colocado en el mercado o cuántos servicios has brindado?
• ¿Cuántas personas integran tu cartera?
• ¿Qué tan rentable es tu proceso de ventas?

Nota: un cliente no es aquella persona que te compró una vez, sino alguien que consume de forma recurrente.

Pero, ¿qué hacer para obtener resultados? Esto se logra con actividad, lo que implica trabajo diario de forma consistente para llegar a una meta: convertir a los prospectos en clientes. Los elementos a medir son:

• Llamadas telefónicas
• Citas
• Propuestas
• Cotizaciones
• Cierres

¿Un trato se puede caer después del cierre? La respuesta es sí. “La venta termina y empieza cuando se realiza la cobranza; venta no cobrada es venta no realizada”, aclara el director general de Sales Success.

Lección: vender es un juego de números; el que hace más vende más. Por lo tanto, no sólo capacites a tus colaboradores sobre tu producto o servicio, fórmalos para que aprendan a vender. Un grave error es que tus vendedores se entrenen con tus consumidores, pues el costo de aprendizaje significa dejar de generar dinero para tu negocio.

CUARTO PASO. FIJA NUEVOS OBJETIVOS, PLANEA Y EJECUTA.
Siguiendo la analogía del espejo, supón que te encontraste con una apariencia positiva y vendedora. Entonces, ¿qué hacer para mantenerte así? ¿Quieres vender más o estás bien en ese punto? La verdad es que todos los empresarios siempre quieren algo más. Pero hay que ponerle un número en porcentaje o dinero. Después, con meta establecida, traza una nueva estrategia.

Si no te gustó lo que viste, el primer consejo es aprender de tus errores. Identifica qué hiciste mal para llegar a ese resultado no satisfactorio y no lo vuelvas a cometer. Fíjate objetivos específicos, medibles, alcanzables, realizables, en un tiempo determinado. También deben ser ambiciosos.

Antes de empezar a actuar, contabiliza de cuántos recursos dispones. Esto incluye elementos como capital, tecnología, colaboradores, entre otros. Para continuar con el desarrollo de tu negocio, tienes que pensar en lo siguiente.

• ¿Dónde está posicionada tu empresa?
•¿En dónde debería estar en este momento (con base en tus proyecciones)?
• Con lo que hoy tiene, ¿dónde podría situarse tu compañía?

TABLERO DE CONTROL DE LAS VENTAS
Va del 1 al 100%, e indica qué porcentaje de venta has cubierto hasta ahora, es decir, a qué ritmo vas.

Mide qué tan revolucionado vas en cuanto a llamadas hechas y citas concertadas. ¿Estás cumpliendo con el indicador o no?

Muestra qué tan cargado estás de cotizaciones, que tienen posibilidades de convertirse en negocios que le inyecten gasolina a tu empresa.

¿Cuánto cerraste y cuánto has cobrado? Es el reflejo del potencial de cobranza que tienen los tratos cerrados hasta ahora.

Tip: actualiza este tablero de control de forma semanal, para que cada mes no te sorprendan los resultados.

sábado, 5 de junio de 2010

Forma un equipo extraordinario

Para que una empresa se distinga de su competencia es clave que reclute y fortalezca continuamente el talento de su área comercial. Descubre cómo superar este gran reto de la mano de uno de los gerentes generales de Cemex.

Hace 18 años, Huberto de la Vega entendió que una empresa que no considera al área comercial como la más importante, está perdida. Así, luego de ocupar distintos puestos operativos, se convirtió en el gerente General de Cemex de la Zona Metropolitana. Hoy, reconoce que los logros de la compañía dependen en gran medida de reclutar un equipo de vendedores "extraordinarios", como él los llama.

Pero, ¿cómo formar estos equipos? De la Vega explica que para lograrlo es necesario hacer, sin excepción, tres cosas:

a) Definir claramente el perfil de vendedor que necesita la empresa (capacidades técnicas, características y nivel de preparación).

b) Crear un plan de capacitación intensivo sobre temas de negociación, productos y cursos básicos de ventas para estandarizar a todos los integrantes.

c) Transmitir todos los conocimientos acerca del mercado.

"Además, difícilmente puedes crear este tipo de equipos si no tienes un gran gerente de ventas. La razón es simple: él es quien dedica su tiempo a formar, acompañar y elegir a la gente", afirma. Huberto ha dedicado su carrera profesional a las ventas y acepta que existen características muy definidas en quienes tienen madera de vendedores. Toma nota y recluta a un ejército que te hará ganar más.

Elige a los mejores
Antes, un producto podía hacer la diferencia. Hoy, el vendedor es quien tiene sobre sus hombros la responsabilidad de conquistar a los clientes. "Ya no hablamos de alguien que vende y ya, se trata más bien de un consultor", dice De la Vega. Es un asesor de tiempo completo, siempre presente en cualquier situación, principalmente, después de la venta.

Huberto y sus gerentes comerciales tienen claro que el objetivo no es buscar sólo vendedores con carisma, sino personas que posean con cuatro características fundamentales:

1) Que tengan un alto nivel de autoexigencia. Es decir, que continuamente se planteen nuevos retos y los cumplan, y que esta cualidad los lleve a invertir de manera permanente en su formación. "La preparación de un vendedor es tan delicada como la de un médico", sostiene De la Vega. La actualización debe tener distintos enfoques y no sólo se refiere al tema comercial, "porque existen diferentes tipos de clientes y se necesita sensibilidad y amplio conocimiento para entablar una conversación con ellos".

2) Que el candidato sea constante y consistente en el trabajo. "Las empresas tienen muy bien definido su mercado. Por tanto, necesitarás de personas a quienes les guste estar en la calle, pero sobre todo que amen las ventas", apunta. "Es cierto que casi todos pueden vender, aunque la diferencia entre simplemente hacerlo y sobresalir es la pasión".

3) Tener capacidad para generar y mantener relaciones a largo plazo. Lo importante es no tratar de vender en la primera visita, "ya que al final ganas una negociación pero no un cliente", explica. "Una gran cantidad de vendedores fracasan porque pueden ser muy buenos en prospección y haciendo contactos, el problema es que no saben planear, ejecutar y dar servicio de postventa".

4) Los mejores saben desarrollar una relación cercana con el cliente. Este punto es esencial, "pues es lo que marca la diferencia en ventas". Para conseguirlo, es necesario que el vendedor sepa escuchar y permita que el cliente hable libremente a fin de analizar su entorno y entender cuál es el problema a resolver para ofrecerle una solución a la medida.

La parte de definir cómo escoger un buen vendedor no es algo que puedas hacer fácilmente. El gerente General de Cemex en la Zona Metropolitana cuenta con una táctica infalible para reconocer el talento de su fuerza de ventas: "Los veo en acción, los acompaño en la venta, pero no intervengo durante la negociación. Después, evalúo su desempeño, les digo cuáles son sus errores y los capacito para que mejoren día con día".

Concéntrate en el cliente
En Cemex existe un producto especializado que inhibe el crecimiento de bacterias en torno al concreto. Por años, la estrategia de venta consistió en ofrecer el artículo, principalmente a hospitales, así como a casas y negocios que tuvieran alberca. Pero un día, uno de los "vendedores extraordinarios" de Huberto decidió cambiar la estrategia: llevó el producto a granjas avícolas.

El resultado fue tangible al reducir la mortandad de los animales en un 30% y, de paso, venció el tema del "precio". ¿Cómo lo hizo? Simple: analizó puntualmente el mercado, se involucró con el producto y escuchó a sus clientes. "Un gran vendedor es aquel que sabe utilizar su oferta para resolverle las necesidades de su consumidor", señala.

Evita llegar con el cliente, darle un formulario y negociar con la lista de precios en mano. Lo ideal es hablar claro con él y que te platique cuáles son las expectativas que tiene respecto a la solución que le ofreces. Si en verdad conoces tu producto o servicio, adapta sus beneficios a lo que te comenta el consumidor, y sorpréndelo. "Pero si no estás preparado a conciencia, generarás desconfianza y no cerrarás la venta", sentencia Huberto de la Vega.

Dos tipos de consumidores
Apóyate en temas de psicología de venta para entender cómo es el cliente. Huberto de la Vega divide a los consumidores en dos tipos:

1) Visuales: A quienes tendrás que encantar con una presentación y elementos gráficos o pruebas de tu producto o servicio.

2) Auditivos: Clientes a quienes cautivarás con un discurso lleno de buenos argumentos y cuestiones técnicas acerca de tu oferta.

La agenda perfecta
* Todos los días, sin excepción, programa de tres a cuatro entrevistas con nuevos prospectos y un número similar de citas para dar seguimiento.
* Visita la oficina de tu cliente. Así conocerás su dinámica y detectarás sus necesidades más fácilmente.
* Durante el transcurso del día, realiza varias llamadas para prospectar o bien, para saludar a tus clientes.
* Al concluir una negociación, toma 10 minutos para examinar en qué puntos fallaste, qué argumentos no utilizaste, qué información te solicitaron, etc.
* Dedica un par de minutos para planear qué harás al día siguiente.
* Capacítate siempre. Lee e infórmate sobre lo que pasa a tu alrededor.

Cómo formar supervendedores que generen superventas

Descubre a través de una empresa de alto crecimiento las estrategias y tácticas que te permitirán armar un ejército de personas que aman su trabajo y salen a cazar clientes todos los días.

Sin experiencia ni estudios de mercado, los hermanos Eustaquio y Gerardo de Nicolás Gutiérrez decidieron entrar al negocio inmobiliario. Hoy, 18 años después de emprender la aventura llamada Homex (con el único antecedente de haber fundado una empresa de prendas de vestir), están, apenas, atrás del líder inmobiliario de México, Casas Geo, "y no falta mucho para que los alcancemos".

Homex, una desarrolladora de viviendas que ya cotiza en bolsa, se convirtió en la empresa del sector de más rápido crecimiento en México, con una facturación anual de 12,537 millones de pesos en 2006 y más de 43 mil casas vendidas ese año. Ya tiene presencia en 29 ciudades y 18 estados del país y se alista para salir al extranjero.

¿Cómo lo hicieron? Fundaron una compañía basada en una cultura de ventas y servicio al cliente. "La vocación de vender y de crecer está en el ADN de la compañía", asegura Daniel Leal Díaz Conti, director general adjunto de Ventas y Mercadotecnia de la empresa.

Y no sólo eso: migraron el negocio -de la construcción de locales comerciales a la comercialización de casas-, se atrevieron a buscar socios capitalistas que inyectaran energía para hacer crecer el negocio -a través de un fondo privado en México y una compañía especializada en inversiones en bienes raíces- y compraron a otras empresas, como Casas Beta, en 2005.

"Actualmente, más de 140 mil familias viven en un hogar construido por Homex", sostiene orgulloso Eustaquio de Nicolás, presidente del Consejo de Administración de la empresa. "Más que vender casas, vendemos comunidades [con tiendas, iglesia, parques, escuelas, y clínicas]".

Yo amo vender
Pasar de vender locales comerciales en su natal Culiacán a diseñar y construir complejos residenciales a lo largo de todo el país requirió el desarrollo de una estrategia de comercialización estricta y 100% orientada al cliente.

Para Homex, el gran reto fue formar un ejército de vendedores que supieran ofrecer no sólo una buena vivienda, sino que fueran capaces de asesorar a las personas en, probablemente, la compra más importante de sus vidas. Además, debían tener un perfil particular y combinar conocimientos financieros y constructivos.

¿El secreto de su éxito? La experiencia les enseñó a seleccionar a sus colaboradores con precisión, a fijar las metas y fórmulas de pago correctas, y a establecer mecanismos de control eficientes. Hoy, la fuerza de ventas está conformada por mil 200 agentes que conocen perfectamente las opciones de financiamiento que opera la empresa y que dominan las características técnicas de una vivienda.

"Nuestros vendedores están formados para escuchar al cliente y entender sus necesidades y preocupaciones", dice Daniel Leal. "Es gente bien entrenada y que siente pasión por su trabajo".

Un ejército disciplinado
No es un secreto: la búsqueda y contratación de los miembros de este ejército es un tema clave. En Homex, desde ahí comienzan a "construir" un supervendedor capaz de generar superventas para una compañía de rápida expansión y metas ambiciosas.

"Durante la etapa de reclutamiento se acercan dos tipos de personas: con experiencia en vender y sin ella", comenta Leal. Todos, sin excepción, realizan un examen y pasan por distintos filtros: son entrevistados por los directivos del área de ventas de cada desarrollo y, si son admitidos, entonces saltan a la fase de capacitación que les ocupa dos días. Sólo entonces se unen al equipo, sea en el área de recolección de documentos de clientes o como cerradores, "porque para cada trabajo se requiere un tipo distinto de persona". La rotación, por lo demás, es baja.

Para la empresa, el objetivo es contratar gente con vocación de servicio y que aspire a crecer económica y profesionalmente. Las metas de venta se establecen considerando el tamaño del mercado en cada plaza y también de acuerdo al tipo de desarrollo: no es lo mismo colocar viviendas de interés social que vender una torre de departamentos. "Así es como determinamos el número de vendedores que se van a destinar a cada desarrollo y se les fijan metas semanales, mensuales, trimestrales y anuales".

El desafío siguiente es establecer los mecanismos que permitan saber si los vendedores están realizando su trabajo de manera adecuada. En Homex, la estrategia es realizar juntas diarias, en las que los vendedores reportan el avance de su actividad. De esta forma es posible detectar los problemas antes de que se presenten.

Sin embargo, para tener un mayor control, los clientes reciben una o varias llamadas directas del call center de la empresa. El objetivo es tener la certeza de que el servicio y proceso de atención funciona correctamente. Las preguntas buscan identificar desde si están bien atendidos y tienen toda la información necesaria hasta la resolución de cualquier tipo de dudas.

"De lo que se trata es de eliminar las cancelaciones, y eso se logra si nuestros vendedores ofrecen la vivienda adecuada para cada tipo de cliente y lo ayudan en todo el proceso de venta", recalca Daniel Leal.

En cuanto al salario, Homex ha optado por la remuneración a través de comisiones variables, aunque los jefes de cada proyecto ganan un porcentaje fijo y otro variable, así como bonos de desempeño. Los vendedores, por su parte, deben cumplir cuotas mínimas de ventas. Si no lo hacen, se van. Para Leal, estos incentivos hacen que la empresa tenga hoy una fuerza de ventas de primer nivel: "Sólo se quedan con nosotros los mejores. Aquí la premisa básica es que ser vendedor es una actividad profesional".

El arte de fijar reglas y objetivos
¿Es posible para una empresa emergente y con menos estructura lograr una expansión como la de Homex? Sí, es absolutamente posible. El desafío, según los expertos, es buscar la gente correcta, potenciarlos personal y profesionalmente, y, sobre todo, alinear los objetivos y las metas del equipo de ventas con el plan de desarrollo de la compañía.

Para Jesús de Juan, analista de The Boston Consulting Group, unas pocas empresas tienen esquemas de recompensa alineados con su crecimiento y rentabilidad, al mismo tiempo que establecen incentivos que no motivan y generan comportamientos indeseables.

En su opinión, es vital seguir estos cuatro pasos:

* Alinear la compensación con los objetivos de ventas y márgenes.
* Establecer mediciones de objetivos concretos.
* Diseñar incentivos claramente enlazados a la estrategia.
* Tomar medidas correctivas cuando sea necesario.

Para muestra un botón: en la industria de seguros de vida, donde los planes de incentivo a los vendedores van acompañados de una evaluación permanente de su desempeño, se ofrecen diferentes comisiones considerando el tipo de producto vendido. Ciertamente, los incentivos son más altos para productos más rentables.

Las aseguradoras, de hecho, procuran que el salario de los agentes aumente progresivamente y los motivan con fuerza aun en épocas de alto crecimiento. Como en muchas industrias, también recompensan con incentivos adicionales a los mejores vendedores.

"Una proporción importante del salario de los vendedores tiene que ser variable para motivar la búsqueda de nuevos clientes y cerrar cada vez más ventas. Es un incentivo a ganar más, no menos", sostiene Marcos Novoa y Novoa, gerente responsable de Marketing & Ventas de Integration Consultoría, una firma especializada en soluciones de estrategia y comercialización. "Lo importante es tener claro si la remuneración es atractiva en comparación con la que ofrecen otras empresas del ramo y así contar con los mejores vendedores". Hay casos, agrega, en que el dueño de una empresa, con tal de retener a un gran vendedor, decide incorporarlo como socio.

Cuando un negocio recién comienza y difícilmente logra cerrar ventas, Novoa y Novoa recomienda establecer un sistema de pago por prospecto o por cada nueva cita. Este plan de remuneración debe variar de acuerdo al desarrollo de la empresa y la respuesta del mercado.

Para crecer de la mano de un ejército de supervendedores es importante, concuerdan los expertos, mantener siempre en mente dos elementos clave.

Entrenar, entrenar, entrenar
Quienes piensan que la inversión en capacitación es un gasto porque los vendedores "siempre se van", tienen una visión estrecha. "Es un hecho que las personas bien preparadas recibirán más ofertas, por lo que también hay que trabajar en una política de retención de talentos con más capacitación y una mayor remuneración e incentivos", dice Marcos Novoa y Novoa.

El equipo justo
Para Jesús de Juan, de The Boston Consulting Group, existen varias metodologías para determinar el tamaño óptimo de la fuerza de ventas. Una consiste en calcular la contribución y el costo asociado con cada representante, para luego añadir representantes hasta que su contribución iguale al costo. Otra forma es determinar el tamaño de la fuerza de ventas requerida con base en el número de clientes y el tiempo que lleva atenderlos. "Personalmente, creo que el mejor resultado se produce al combinar ambos métodos", dice.

Mejores Prácticas
LAS TÁCTICAS DE HP PARA DERROTAR A DELL
La noticia, definitivamente, ha sido una de las más comentadas y analizadas en la prensa de negocios en los últimos meses. Dell, el mayor fabricante de computadoras personales del mundo, perdió su liderazgo frente a Hewlett Packard (HP).

Todd Bradley, quien lideró la victoria, llegó a HP en 2005 para hacerse cargo de la división de laptops y, tras un exhaustivo análisis, se dio cuenta de que la estrategia de la empresa era equivocada. ¿La razón? Se enfrentaba a Dell en el terreno en que ésta era más fuerte: en las ventas directas por internet y por teléfono.

Entonces, Bradley decidió concentrarse en las tiendas, donde Dell no era conocida ni tenía experiencia. Trabajó duro para resolver problemas logísticos, crear mejores relaciones con los comercios, diseñar productos exclusivos para cada cadena y aumentar la promoción en puntos de venta.

Toda esta labor dio resultado: en el primer trimestre de 2007, la participación de HP en el mercado global de computadoras personales pasó de 14.9% a 17.6%, en tanto que la de Dell disminuyó de 16.4% a 13.9%, de acuerdo a las cifras de Gartner, una firma de investigación de mercados especializada en tecnología.

Por supuesto, Dell no se quedó con los brazos cruzados y ahora también está en las tiendas, lo que muestra la velocidad a la que hay que moverse para no perder terreno. Entre la feroz competencia y los constantes cambios en el gusto del consumidor, los empresarios han tenido que aprender a modificar con rapidez sus estrategias para elevar sus ventas y no descuidar ningún canal de venta. El que se duerme, pierde.

Checklist
HAZTE LAS PREGUNTAS CORRECTAS
Jesús de Juan, analista de The Boston Consulting Group, describe una lista de preguntas clave que todas las empresas deben responder si quieren ganar terreno en la mente y el bolsillo de sus clientes:

* ¿Cuál es nuestra oferta de valor?
* ¿A qué segmentos de clientes llegamos?
* ¿Cuáles son los patrones (motivos y circunstancias) de compra de la clientela?
* ¿Cómo están posicionados los competidores?

LOS 4 PROBLEMAS BÁSICOS
Marcos Novoa y Novoa, gerente responsable de Marketing & Ventas de Integration Consultoría, trabaja junto a Endeavor, la organización que promueve emprendedores en mercados emergentes, en asesorías que buscan potenciar la gestión de ventas de muchas empresas en crecimiento. En esta labor, ha detectado cuatro problemas muy generalizados.

1. Desconocimiento sobre el valor de tu producto o servicio. Son empresas que no saben con exactitud por qué las personas tienen que comprar su producto o utilizar sus servicios. Algunos empresarios argumentan "un precio más bajo" o productos "mejores que los de la competencia". El problema es que sólo es su opinión; no la de los clientes, que es la que verdaderamente importa. Por tanto, es vital implementar estrategias para saber lo que piensan las personas acerca de ellos y sus productos, y entrar en un proceso constante de retroalimentación. Además, esto suele derivar en otro gran problema: dificultad para definir el precio apropiado para el producto o servicio, para lo cual es fundamental conocer el valor de lo que se ofrece al mercado y cómo andan los precios de la competencia.

2. Poca información sobre tu ciclo de ventas. Muchas empresas tampoco tienen una comprensión real de su ciclo de ventas y tratan de manera similar cada etapa del proceso. Grave error, pues cada una de las fases requiere un tipo diferente de vendedor. Por ejemplo: el vendedor "a" -una persona carismática, explícita y convincente- es quien busca al cliente y le ofrece el producto o servicio; mientras el vendedor "b" -alguien de mucha experiencia, seriedad y fijación por los detalles- es quien cierra la venta. La clave es manejar cada etapa de la gestión de venta, analizando cómo funciona y enfocándose a cada una con las personas y herramientas adecuadas.

3. Sin planeación de ventas. Algunos empresarios creen que es algo burocrático pensar en lo que van a vender en los próximos meses o años. Pésima posición: si no saben cuánta mercancía van a colocar, es difícil que sepan si tienen los costos adecuados o cuántas personas deben destinar a esa venta. Cuando un negocio o proyecto de ventas se planea, es más manejable y factible alcanzar las metas. Es imprescindible medir el avance día con día y ejercer un control sistemático del equipo de ventas, al fijarles metas claras por alcanzar semanal o mensualmente.

4. ¿Quién es el cliente? Desafortunadamente, esto es algo muy común, incluso en las empresas grandes: no tener idea de quiénes son ni cómo piensan ni qué necesitan sus clientes. Cada persona es un mundo que hay que conocer y atacar desde distintos ángulos y con distintas soluciones, sólo así es posible, además, diseñar una oferta más acorde con los requerimientos del mercado y crear apoyos y promociones más efectivas.

Identifica a los vendedores que no venden.

¿Quieres facturar más y a mayor velocidad? Aprende a analizar el desempeño de cada persona en tu equipo de ventas y no dejes que los malos entorpezcan el trabajo de los buenos.

Cuando tienes en tus manos la responsabilidad de que tu empresa cumpla un presupuesto de ventas -generalmente con una perspectiva de crecimiento sostenido anual-, es necesario que cada mes o trimestre hagas una evaluación, junto con todo tu equipo, para saber sí en realidad están alcanzando la meta establecida.

Lo que comúnmente sucede en estas reuniones, sobre todo cuando los objetivos de la empresa no se logran, es que "pagan justos por pecadores", ya que el llamado de atención es parejo, incluso hacia aquellos integrantes que sí cubrieron su cuota. ¿Y la otra cara de la moneda? Cuando las ventas se alcanzan o se superan, la felicitación es para todo el equipo. Incluso para quienes no llegaron a su objetivo.

Esto, definitivamente, no es correcto. Lo que muchos emprendedores y directores de área no contemplan es cuánto dinero o crecimiento han perdido por aquellas personas que no alcanzan los objetivos que se les asignan. Es decir, piensan más en la meta que en las personas que deben alcanzarla.

El fondo del problema es fácil de detectar: está en los equipos de venta "subestándar". Para Harry Friedman, especialista en gerenciamiento y comercialización, existen tres tipos de equipos, individuos o unidades de negocio:

1. Estrella. Son los que superan la meta.

2. Promedio. Son aquellos que venden una cantidad semejante a la del periodo inmediato anterior, pero con un incremento convencional.

3. Subestándar. No logran ni siquiera el promedio de ventas del año o periodo anterior.

Ahora que ya los tienes identificados, cuestiónate lo siguiente: ¿Aún teniendo grupos subestándar y uno que otro estrella es posible que mi empresa alcance su meta estimada? ¡Desde luego que sí! Esto no quiere decir en lo más mínimo que eso sea bueno, ya que es probable que estés perdiendo la oportunidad de alcanzar más ventas y, por lo tanto, mayores ingresos. He aquí un ejemplo con números:

Equipo - Ventas anuales

Estrella - $230 millones

Promedio - $180 millones

Subestándar - $130 millones

La diferencia entre el equipo subestándar y el estrella es de ¡$100 millones! (Sería ampliamente recomendable que realices el pequeño ejercicio, pero con números reales de tu firma). Entonces, ¿qué sucedería si mueves al equipo subestándar un nivel hacia arriba? Respuesta: lograrías un incremento de más del 27% en las ventas de tu negocio. ¿Qué necesitas hacer hoy para lograr un incremento del 27%? ¿Cuánto debes invertir en publicidad o en nuevos empleados o nuevas plazas y mercados? Ten en cuenta que se trata de un 27% de incremento con lo mismo que hoy tienes, sólo que sin permitir equipos subestándar.

Ahora, analiza este otro escenario: si logras mover a tus equipos subestándar al nivel estrella, el incremento sería de aproximadamente ¡el 44%! La labor, entonces, se vuelve clara: debes lograr que tus equipos escalen de posición. ¿Cómo? Entrenándolos. Para Alfonso Rodriguez, presidente de TFGMéxico, la principal labor de un gerente es entrenar y, la segunda, entrenar. Y la tercera: entrenar. Si después de un proceso de formación individual (coaching) una persona sigue manteniendo el nivel subestándar, puede ser más rentable prescindir de ella.

El costo de mantener equipos de venta bajo el promedio es muy alto... demasiado alto. En tu empresa debes analizar objetivamente a tus vendedores, estableciendo metas individuales de tal suerte que sea posible saber quienes sí y quienes no alcanzan y superan los objetivos.

De esta forma, quien alcanza las metas es un vendedor o gerente que debe ser reconocido; es un vendedor estrella. Por lo tanto, esta persona no merece cargar con la suerte de quienes no logran sus números. Está en tus manos permitir que los estrella ganen sus batallas. En este caso, hazles saber que su carrera (como debería ser) depende de esos resultados sobre las metas.

Con los demás, organiza juntas individuales, ya que la razón por la que alguien alcanza determinado resultado no es la misma que por la que otro lo logra. Dos personas pueden alcanzar el mismo resultado y la manera de llegar al mismo seguramente será diferente entre ambos. Mientras que uno puede tener una "habilidad" especial para vender productos o contratos caros, otro puede tener la "habilidad" de vender más de un producto al mismo cliente. Un (buen) gerente debe observar y analizar los números en forma individual, de tal manera que sepa en qué aspecto trabajar con cada uno.

Para lograr eso, tú y tus equipos gerenciales necesitan visión estratégica para analizar los "KPI" (Key Performance Indicators) que establezca la alta dirección. Los KPI son, como su nombre lo dice, indicadores claves de desempeño. Y sirven como base indiscutible y objetiva para mejorar individualmente a cada equipo y alcanzar el objetivo: mover a los vendedores subestándar a niveles promedio y a los promedio a niveles de estrella. Pero ojo, esta labor se debe hacer tan frecuente como sea posible: semanal o mensualmente, logrando de esta manera incrementos constantes en su desempeño y productividad.

¿Cuál es el crecimiento que has permitido que se pierda? Analiza los números anuales de tus vendedores y equipos. Luego, compáralos. Tu labor es clara: mejorar cada vez de manera individual a cada uno de tus vendedores y equipos, entrenando, entrenando y entrenando.

5 errores fatales en ventas al menudeo.

Descuidos constantes o una falta de planeación pueden llevar a tu negocio al fracaso. Inicia con el pie derecho y afina las tácticas básicas que te ayudarán a alcanzar el éxito. Aquí te decimos cómo hacerlo.

Las estadísticas de la Secretaría de Economía (SE) son contundentes: el 65% de las pequeñas y medianas empresas en México desaparecen antes del segundo año de vida. Aunque la lista de errores que cometen las organizaciones que fracasan es muy larga, existen cinco que son los más frecuentes y devastadores. Conócelos, detecta si has cometido alguno de ellos en tu negocio y soluciónalo de inmediato.


1 No contar con una estrategia definida. Muchos emprendedores se inician en el mundo de los negocios llenos de optimismo y con ganas de hacer bien las cosas. Pero olvidan algo elemental: realizar un plan de negocios donde deben contemplar, entre otros puntos, los objetivos que quieren alcanzar y, sobre todo, las tácticas para conseguirlos.


Solución. Antes de cortar el listón de tu nuevo negocio, tómate tiempo suficiente para trazar una estrategia infalible que conduzca tu empresa hacia el éxito. ¿Cómo hacerlo? Para empezar, calcula cuánto dinero requerirás para materializar tu idea. Considera gastos básicos como acondicionamiento del local, equipo y mobiliario, además de capital de trabajo suficiente para mantenerte durante los primeros meses de operación.


También haz un estudio de mercado, el cual te ayudará a identificar a tus clientes y saber cuáles son sus necesidades. Con base en esta información, podrás elegir la mejor ubica-ción para tu negocio. Por ejemplo, si quieres abrir una cafetería, busca un rumbo donde haya oficinas, escuelas, comercios, etc.


2 Concentrarte sólo en los productos y no en el mercado. Los empresarios creen y se aferran en pensar que el producto o servicio que venden es lo que la gente necesita, sin antes investigar o confirmar que sea cierto. Existen compañías que han llegado al punto de cerrar sus puertas debido a que se casan con determinada oferta.


Solución. Utiliza tu estudio de mercado para conocer quiénes son tus clientes potenciales y detectar cuáles son sus gustos, necesidades y expectativas. Ve más allá y diferénciate de tu competencia ofreciendo servicios personalizados y productos hechos a la medida de tus consumidores, tales como lámparas, tapetes, muebles y cuadros.


3 No evolucionar junto con el entorno. Este error se relaciona un poco con el anterior, pero se concentra más en los medios y métodos de venta. Hace algunos años, por ejemplo, se vivió el boom de los negocios especializados en la renta de películas. Hoy, la tendencia se dirige hacia las descargas, vía Internet, de contenidos como música y video directamente en las computadoras y reproductores personales.


Solución. Es un hecho que el uso de Internet cambió muchos de los patrones de consumo. Por eso, tú también adopta los avances de la tecnología e innovaciones del mercado para mejorar la forma de operar tu negocio. No te conformes con sólo ofrecer productos acomodados en los estantes de tu negocio, y mejor crea una tienda virtual que te permitirá llegar a miles de clientes. Así como esta solución, hay una infinidad de tácticas para que asegures el éxito de tu empresa.


4 Subestimar las exigencias de la venta al menudeo. Algunos emprendedores suponen erróneamente que operar un negocio es algo que no implica mayor esfuerzo y que todo marchará bien con sólo atenderlo en sus ratos libres. Esto no es sinónimo de delegar res-ponsabilidades en los colaboradores, sino más bien de prestar poca atención en los asuntos importantes de la empresa.


Solución. Las ventas al menudeo son un ciclo interminable, el cual incluye procesos de compra, comercialización, exhibición y venta al consumidor final. En conjunto, administrar todas estas actividades de manera eficiente puede ser agotador, ya que implica, por lo regular, más de ocho horas diarias de trabajo.


El consejo es que desde el principio desarrolles un modelo de negocio que te permita dirigir tu empresa sin necesidad de estar presente todo el tiempo. ¿Cómo hacerlo? Crea un manual de funciones donde definas las tareas y responsabilidades de cada puesto para que, en consecuencia, busques a la persona que cubra con el perfil requerido. Así, formarás una estructura sólida, dirigirás mejor a tu personal y, si quieres abrir una segunda sucursal, podrás replicar el modelo sin mayor problema.


5 Descuidar el servicio al consumidor. No saludar a los clientes cuando entran a la tienda, no asesorarlos en sus compras o no contar con mercancía suficiente en existencia son errores frecuentes. Pero también constituyen la principal causa de fracaso de los nego-cios, pues se piensa que los compradores deben adaptarse a las políticas de la empresa y no al revés. ¡Grave error!



Solución. El nivel de ventas es el mejor termómetro para medir el desempeño y éxito alcanzado por tu negocio. ¿Cómo vender más? Dando un servicio de primera al cliente. Para ello, capacita a tus empleados (y a ti mismo) constantemente. No sólo se trata de ser amable, sino de hacer sentir a cada consumidor que es importante.


Observa con detenimiento qué es aquello que más le gusta a tus clientes -puede ser la amplia variedad de productos que ofreces, precios competitivos o el trato personalizado-. Enfócate en los detalles como llamarlos por su nombre, enviarles promociones exclusivas o pedirles sugerencias para mejorar el servicio y conocer su nivel de satisfacción.

Cómo medir las ventas.

No basta saber cuánto factura tu negocio o cada vendedor. Lo realmente importante es analizar cómo se generan las ventas para así proponer soluciones concretas. Aprende a identificar las estadísticas que te permitirán hacerlo.

Si alguien te ofreciera $10,000 por cada milímetro que te crecieran las uñas, ¿qué harías? Seguramente, además de dejártelas inmensas, sacarías una regla y comenzarías a medir. Y esto es obvio: si no llevas la cuenta, no existe una razón para mejorar.

Todos los profesionales, si quieren mejorar, tienen que medir. Un corredor, por ejemplo, cronometra su carrera y sólo así puede diseñar y llevar acabo un entrenamiento específico para ser más veloz. Ventas es un área apasionante donde, justamente, se generan los ingresos para la empresa. Si de verdad quieres que tu equipo de ventas sea un "dream team", lo primero que debes hacer es aprender a conocer qué es aquello que provoca ventas.

Aclaremos una cuestión fundamental: pese a que la inmensa mayoría piensa en las cifras de venta como la principal estadística de un negocio, lo real es que no son una estadística, sino el resultado de varias estadísticas. Sólo reconociendo qué números funcionan para tu negocio, es que lograrás incrementar las ventas.

¿Cómo es esto? En ventas, por ejemplo, existen los KPI (Key Performance Indicators, o Indicadores Clave de Desempeño), que al ser afectados positiva o negativamente influyen en el resultados de tu negocio. La experiencia demuestra que la "cantidad vendida" está determinada por la "calidad de la venta" y el uso de indicadores precisos para medir este desempeño.

Supongamos que tienes un negocio de venta minorista de zapatos con una facturación de $100,000 mensuales. El equipo está formado por 20 vendedores. Cada uno de ellos tiene un desempeño y algunos son mejores que otros. Eso lo sabes y tu trabajo (muchas veces movido sólo por buenos deseos) es lograr que todos tus vendedores sean buenos. Así que realizas una junta con todos, les muestras los resultados de la compañía de manera general y después presentas a tus mejores tres vendedores: esos que "vaya que saben vender". Los demás aplauden (la mayoría pensando que fue por suerte) y tú terminas la reunión invitando a todos a ser como tus "vendedores estrella".

Cada persona del equipo se queda observando a los tres "ganadores" y, por la mente, les pasan las siguientes preguntas:

* ¿Qué debo hacer... coquetearle a las clientas como Juan (vendedor 1)?
* ¿Qué debo hacer... ofrecer siempre un lustra calzados como Lucía (vendedor 2)?
* ¿Qué debo hacer... ir siempre con los clientes que se ve que pueden comprar productos caros como Luis (vendedor 3)?
* ¿Ganarle los clientes a los nuevos como Juan?
* ¿Doblar turno algunos días como Lucía?
* ¿Pasarme 40 minutos con cada cliente, como Luis?

Las preguntas, desafortunadamente, pueden extenderse hasta el infinito. Incluso alguno puede pensar que ninguno de los tres es tan bueno como dices porque él trabaja "más duro" todos los días y cumple con su horario. La mala noticia es que tu fantástica junta de ventas no sirvió para nada.

Diferente sería determinar algunas estadísticas, las cuales pueden ser:

* Artículos por venta
* Ticket promedio
* Precio promedio por artículo
* Ventas por día

Y tal vez alguna otra específica para tu negocio.

Con base en esta información, tú y tu equipo pueden sacar conclusiones importantes que sí ayudarán a mejorar el desempeño del negocio:

Artículos por venta. Significa el número de piezas que cada ticket contiene, es decir, la cantidad de artículos que en promedio un vendedor le vende a cada cliente.

Ticket promedio. Es la cantidad de dinero que un vendedor le saca a cada cliente.

Precio promedio por artículo. Representa el monto en que se vende cada artículo.

Venta por día. Es la cantidad de dinero que un vendedor genera cada vez que trabaja.

La "venta total", como cifra, es generada por las diferentes estadísticas. Es decir, por la suma de diversas cifras. Por ejemplo, la "venta total mensual" de una persona que genera $1,000 puede estar conformada de la siguiente manera:

* Ticket promedio: $ 100. Lo que significa que este vendedor atendió y cerró negocio con 10 clientes.
* Artículos por venta: 2.
* Precio promedio por artículo: $50.
* Ventas por día: 0.5, en 20 días laborales.

Ahora viene lo interesante: ¿Qué sucede si logramos que el vendedor vaya de un ticket promedio de $100 a un ticket promedio de $120? La respuesta es notable:

* De $1,000 pasará a vender $1,200.
* De 2 artículos por venta pasará a 2.40.
* De un precio promedio por artículo de $50 pasará a $60.
* Y de 0.5 ventas por días a 0.6.

En todos los casos la venta se incrementa. Incluso si sólo moviéramos una sola estadística, las ventas crecen. Debes comenzar a medir la venta desde la óptica de las estadísticas, ya que es la única manera realmente objetiva de mejorar a cada vendedor.

Posiblemente, en su equipo tienes dos vendedores que logran lo mismo en cantidad: $1,000. Sin embargo, uno de ellos lo logra vendiendo 10 artículos a cinco clientes y otro lo logra vendiendo cinco artículos a 10 clientes.

Si quieres mejorar el desempeño de tus vendedores, debes hacer que uno le venda a los mismos clientes productos más caros, y que el otro siga haciéndolo igual de caro pero a más clientes. A simple vista ambos venden lo mismo, pero no lo hacen igual. Y la estrategia de hacer crecer la facturación es distinta en cada caso y exige, ciertamente, soluciones diferentes.

Medir la venta no es decir cuánto vende tu negocio y tus vendedores. Es saber e influir en cómo lo hacen. Regresemos a la misma reunión hipotética: tienes tres excelentes vendedores. Organizas una reunión para felicitarlos en público por sus ventas, luego de revisar las estadísticas de cada uno. Al finalizar, invitas a tus empleados a hacer lo mismo que Lucía: ofrecer siempre un producto más y elevar sus artículos por venta. O que Luís: siempre presentar los productos más caros. O que Juan: venderle a más clientes cada día. En este momento aprovechas analizar en equipo las estadísticas de cada uno de los vendedores para que su reunión termine con recomendaciones puntuales:

* Tú, Noé, deberás incrementar los artículos por venta.
* Tú, Carlos, el precio promedio.
* Tú, Ernesto, los artículos en cada venta.
* Y todos lo harán de la siguiente manera...

Algunos negocios miden cuánto facturan. Pero si quieres triunfar en ventas debes medir también cómo se generan los ingresos. Y ayudar a mejorar con recomendaciones claras, útiles y numéricamente concretas.