viernes, 12 de noviembre de 2010

Las pistas para iniciar tu negocio.

Antes de comenzar la aventura del emprendimiento, analiza las siguientes pistas que te ayudarán a conseguir un buen rumbo hacia una empresa exitosa.

En el marco de la Semana Pyme, te presentamos la siguiente información.
Cuando un emprendedor tiene ansias de crear una empresa e independizarse, busca y lo intenta hasta que lo consigue. Más aún, si siente que tiene una idea clave que lo encaminará a un negocio exitoso, querrá lanzarse a la aventura lo antes posible.
Sin embargo, muchas veces no basta sólo con las ambiciones, por mucho que sean loables. En especial, si eres primerizo en el mundo del emprendimiento, necesitarás de una guía para conseguir un buen rumbo hacia una empresa exitosa.
Por tal motivo, aquí te entregamos un listado con veinte pistas que serán clave en el inicio de este camino. Toma nota:
1. Si deseas iniciar tu propio negocio con el pie derecho siempre es muy importante conocer a fondo el tema de antemano para saber dónde y cómo actuar.
2. Descubrir cuál grupo objetivo posee la mayor necesidad por la oferta de tu empresa.
3. La mayor fortaleza no vale nada si no existen quienes estén dispuestos a pagar por ella.
4. El objetivo es convertirse en el mejor "solucionador de problemas" del grupo objetivo al que apuntas.

5. El éxito es directamente proporcional a la estrategia que se encuentra detrás de éste.
6. No quites atención a tu plan de negocios, pues éste será tu brújula que posibilitará un desarrollo ordenado.
7. No tienes que tener todas las respuestas para comenzar un nuevo negocio, pero sí tienes que conocer todas las interrogantes.
8. Es vital que seas capaz de resumir en una simple oración el valor que tu negocio proveerá a los clientes.
9. Debes lograr describir a tus clientes, detallando todos los comportamientos que influyen en sus decisiones de compra.
10. Debes estar informado de todo lo que afectaría a la empresa en un futuro para decidir sobre la base de datos oportunos y correctos.
11. La red de contactos es fundamental para desarrollar las operaciones de la empresa con mayor facilidad y podría marcar la diferencia con tu competidor más cercano.
12. El recurso humano bien aprovechado y manejado puede ser una clara ventaja competitiva para la empresa.
13. El análisis FODA es la base de diagnóstico de un plan de negocios, ya que sistematiza la información de la empresa y su entorno.
14. Señala las ventajas comparativas y competitivas de tu producto respecto a los de la competencia, identificando sus cualidades y las necesidades que satisface o problemas que soluciona.
15. Piensa en términos de metas y escríbelas. Diagrama tu eje en pos de alcanzar las metas y verificar tus supuestos.
16. Estudia cuidadosamente los pasos que otros ya han dado, se trata de no cometer los mismos errores.
17. Formar un buen equipo de trabajo debe ser el primer gran paso de todo emprendedor a la hora de decidir iniciar una actividad.
18. Es muy importante que conozcas el mercado en el cual estás por instalar tu empresa.
19. A veces, las ideas son un diamante en bruto, y es necesario pulirlas y verificar si realmente puede realizarse con rentabilidad.
20. Usualmente, en todo negocio los primeros 6 meses no se produce dinero y el empresario debe estar preparado para eso y para no gastarse lo obtenido de las primeras ventas como si fueran utilidad, dado que realmente no lo son.

Los 5 consejos del “gurú del Management”

Tom Peters dio cátedra en la Expo Managment de cómo se debe reclutar capital humano en estos días; los empleados deben escogerse con cuidado y visión para hacer crecer a una empresa.

Revolucionar la compañía que se dirige o donde se labora es, actualmente, una necesidad de supervivencia para que el cliente voltee a mirarla y elija ésta como su primera opción para responder a sus necesidades. ¿Tú, como empresario ya tienes un plan para llevar a la organización a otro nivel?

Incluir a más mujeres en el negocio, recurrir a la inteligencia emocional para desempeñarte y reclutar a empleados que sean afines al mercado que desees "flechar", son algunos puntos vitales que deben integrar tu plan para llevar a la empresa a otro nivel. 

Tom Peters, considerado el padre de la corporación postmoderna y autor de Best Seller, como In Search of Excellence, abordó estos y otros puntos durante su partición en el evento de negocios Expo Management, realizado el 10 y 11 de noviembre en la capital. 

¿Qué se necesita para generar excelencia en esta era disruptiva? El también ex consultor y socio de McKinsey & Company, comentó lo siguiente: 

1. Sexo femenino al mando. De acuerdo con el experto en management, mundialmente 2 de cada 3 empleos están siendo desempeñados por mujeres, y el 60% de la fuerza laboral corresponde a ese género. Incluso, en Estados Unidos "los niños están por detrás de las niñas en términos de educación". Debido a que ellas se están posicionando como líderes en los hábitos de compra, es vital incrementar su presencia en puestos estratégicos de la empresa. 

Y si las "mujeres son las que compran determinado producto son ellas quienes deben diseñarlo", y lo mismo en cualquier otro giro, como la banca. Las compañías de bienes de consumo, dijo, funcionan bien en representación del sexo femenino. 

2. Contratación clave. Si se tiene un equipo de liderazgo de 15 personas, éste debe tener la configuración del mercado al que está sirviendo, para que se sensibilice con los requerimientos de ese público. 

3. Apoyar la internacionalización. "Si decidiéramos que los ingenieros que vienen de la India ya no trabajaran en Sillicon Valley, habría que ‘apagar' muchas compañías". Peters hizo énfasis en que las compañías deben evitar la "miopía" y admitir que en lo laboral existe un intercambio cultural entre los colaboradores, y es necesario, porque la combinación aporta riqueza al negocio; permite entender mejor los mercados. Lección: promover la presencia internacional y preparar a los empleados en estos temas. 

4. Sentido común en el negocio. "No importa si se trata de un agricultor o cualquier otro puesto" para que una organización tenga un mejor desempeño necesita empezar por tratar bien a los empleados, y eso no sólo por cuestión "filantrópica". El autor refirió que si los negocios trabajan en orientar e informar a sus colaboradores hacía dónde va la compañía (lo cual forma parte de esos actos de responsabilidad corporativa) se obtienen mejores resultados. 

El hotel "Marriot en Times Square (Nueva York) tiene empleados de 80 países, y hay que dar la perspectiva de un equipo deportivo a ese grupo, todos son importantes, aunque no siempre estén en la cancha·, ejemplificó. Otra lección: Hay que cultivar el sentido del humor dentro del trabajo, añadió. 

5. Un MBA ¿suficiente? Aunque una maestría ayude, el experto reconoció que en el mundo de los negocios lo importante es concentrarse en aprender a ‘dilucidar', entender cuándo se está tomando una buena o mala decisión. Y este factor no se aprende exclusivamente en las escuelas, aunque se tome un posgrado "la avaricia es la avaricia", entonces el tomador de decisiones crea su proceder desde experiencias que aprende en otros núcleos.

8 acciones para desarrollar un equipo exitoso de ventas

Cuando los resultados de venta se obtienen por la suma de la gestión de cada uno de los vendedores del equipo estamos frente aun nuevo nivel de gestión en donde la clave pasa por su eficiente gerenciamiento.
Gerenciar significa obtener resultados acorde al plan de negocios previstos a través de la conducción acertada de la gestión de los colaboradores a cargo del responsable.
Conocimientos sólidos y experiencia conceptual y operativa, sumado a un liderazgo que se adquiere por los aciertos en cada una de sus decisiones, en como lograr desarrollar el máximo de potencial en cada uno de sus vendedores, son aspectos esenciales que deberán existir a la hora de decidir quién será el responsable de tan importante rol en la organización.
En sus habilidades gerenciales se destaca su experiencia en la selección y formación permanente de vendedores, así como su contención y motivación para lograr el máximo potencial en cada uno de ellos.
He aquí la importancia que adquiere la figura del gerente o responsable de su conducción para que produzca los resultados periódicos previstos en el plan de negocios.
Dado que él o ella serán responsables por su equipo, los logros periódicos deberán estar sustentados siempre en el acierto al conformar y desarrollar su equipo con los mejores vendedores.
Si tuviéramos que definir las acciones a realizar en esta importante tarea inherente a su gestión, seguidamente se describen con el correspondiente orden cronológico en que deberán llevarse a cabo.
1. El “Método Efectivo de Gestión”. Es la descripción detallada y debidamente comprobada del camino más directo a emprender por sus vendedores para generar resultados consistentes, con calidad y productividad cada período del año.
2. Perfil de Selección. Constituye la descripción detallada del candidato que deberá seleccionar. El mismo deberá realizarse antes del inicio de toda búsqueda, intentando describir “al vendedor ideal” que requiere acorde a lo que vende, a los contactos que deberá entrevistar en el mercado y según los productos o servicios que se ofrece.
3. Fuentes de Reclutamiento. Representan las fuentes en donde intentará obtener a sus candidatos. Esto puede hacerse directamente o bien por intermedio de una agencia real o de un sitio especializado en Internet.
4. Selección de Vendedores. En esta etapa de entrevistar a cada postulante preseleccionado, deberá hacerlo en función del perfil previamente elaborado. El gerente deberá desarrollar el perfil del vendedor ideal que precisa para la venta de sus productos o servicios, el target de clientes a obtener, lo que le representará su mejor guía para minimizar errores al seleccionar a cada uno de sus vendedores.
5. Decisión de Incorporación. A pesar de contar con todos los recaudos, podrán cometerse errores. Sin embargo, de la manera en que se describen estas etapas, se estará minimizando sensiblemente los riesgos que seguramente se presentarán. En la entrevista deberá conocer en profundidad las fortalezas y debilidades de cada candidato y fundamentalmente, verificando sus versiones y datos volcados en su currículum.
6. La Formación Inicial. Antes de poner en actividad al vendedor recientemente incorporado, deberá formarlo para cumplir eficientemente “el método efectivo de gestión”, conocer todos sus productos o servicios en términos de venta, aprender las técnicas más efectivas de venta y cómo administrar eficientemente su cartera de oportunidades (clientes y prospectos) y su tiempo diario y semanal para transitar el camino más seguro y perfectible para su gestión. Si bien podrá hacer personalmente, podrá contar con consultoras especializadas para este importante paso inicial de sus vendedores.
7. Fortalecimiento permanente. La capacitación inicial y la práctica real de lo aprendido requieren siempre de ajustes si deseamos conformar vendedores exitosos.
Acompañando a cada vendedor en su labor se detectan los errores o desvíos, así como también los vicios que suelen aparecer y los que deberán ser corregidos oportunamente.
8. Contención, estímulo y motivación. Estos aspectos inherentes a toda labor productiva son esenciales en la gestión de ventas. Para ello deberá existir un contacto permanente con cada uno de ellos y muy especialmente a través de reuniones periódicas semanales, quincenales o mensuales en donde se puedan cumplir estos aspectos de una manera realmente eficiente.
Más de tres décadas en el ejercicio de la profesión y en consultoría de la gestión de ventas, avalan este desarrollo para su beneficio con el solo fin de que logre alcanzar su máximo potencial en la conformación de su equipo de vendedores.
Podemos aceptar que no se comparta uno o más de los ocho aspectos mencionados precedentemente y en su orden cronológico. Pero para ello, es conveniente que la opinión se sustente con la reflexión objetiva para que no resulte en una opinión simplemente antojadiza.
Ante cada aspecto cuestionable lo invitamos a que analice las consecuencias que ocasionará en caso de no realizarse y el efecto que ello producirá en los siguientes pasos dentro del proceso de conformación del equipo y con cada uno de sus integrantes.
Aplicándolos a todos y a cada uno de ellos, me permito augurarle y desearle el mayor de los éxitos en sus ventas.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

¿Es el Coach un asesor?

Definitivamente no. La disciplina conocida como coaching se diferencia acentuadamente de la asesoría o la consultoría, tal como conocemos estos procesos.
La asesoría consiste en, dentro de un contexto organizacional, contar con una persona que pudiese ser natural o jurídica que tiene respuestas a nuestros problemas. En ese caso la relación consiste, fundamentalmente, en aceptar esas soluciones, aplicarlas según las instrucciones del asesor y cancelarle una remuneración por ello.
Sobre la consultoría gerencial Topping (2008:10) se refiere a ella en los siguientes términos:” La “consultoría de management” más tradicional está habitualmente asociada con un estilo de alto nivel donde el rol del consultor es asesorar a los directivos de una empresa”.
Desde luego que el asesor debe ser un experimentando conocedor del área temática del problema a tratar, es decir, un experto con soluciones acertadas. Su área de desempeño debe ser especializada, lo cual aumentará la confianza en los consejos, instrucciones o soluciones que proponga.
Aquella organización (o persona) que contrate a un asesor, debe confiar en las habilidades técnicas del mismo y no necesariamente preocuparse por desarrollar las propias para involucrarse en la solución de un problema. Lo mismo sucede con la consultoría, tal como lo dice Caby (2004:23): “El consulting designa los servicios prestados por un experto para mejorar un proceso organizativo en un campo determinado (por ejemplo, gestión de personal, planificación estratégica, informática…). El objetivo es aumentar el rendimiento del sistema afectado y no la eficacia personal de un individuo.”
De parte del asesor o consultor, dentro del ámbito organizacional, no está previsto (generalmente) el mejoramiento de la persona sino de las estructuras o sistemas donde éste se desenvuelve.
En cambio el coaching se preocupa, de una manera explícita, por la persona, tal como dice Alles (2005:165) cuando lo define:”El coaching hace referencia a entrenamientos intensivos a unas o varias personas por otra cuyas capacidades son indiscutidas. En cuanto a la figura del coach, dice que debe ser una persona con altas capacidades, probadas ante sí mismo, ante sus pares y públicamente”.
En lo anterior, pudiese coincidir la labor de un asesor y de un coach. Es necesario que exista el reconocimiento al profesionalismo, que a su vez deriva en respeto, para que el proceso se encamine con mayor fluidez. Es imperativo que el trabajo de ambos este mediado por la credibilidad, caso contrario, es difícil, muy difícil, que avance.
Entonces, ¿qué hace el coach que lo diferencia del asesor? Dentro del espacio empresarial el coach colabora para que se hagan las cosas, más no dice expresamente cómo se deben hacer. En el lenguaje metafórico no pesca ni te enseña a pescar, abre las posibilidades para que cada quien descubra o re-descubra que tipo de pescado requiere y con qué carnada pescarlo, que método de cocción emplear y de qué manera degustarlo.
Desde ese mismo ámbito, siendo mucho más especifico, Hoffman (2007:56) expresa lo siguiente:
“La principal preocupación del coaching organizacional es establecer condiciones de desempeño individual y grupal altamente efectivas para el logro de las metas de negocio y por ende de la visión organizacional. Las estrategias y los medios que utiliza el coach organizacional para facilitar el alcance de los resultados de negocio en los clientes de una manera más efectiva son: el desarrollo de competencias, el aprendizaje experiencial, la medición del desempeño en sus diferentes formas, el reforzamiento positivo, la observación y el acompañamiento en el terreno, el dialogo abierto entre las partes, caracterizado fundamentalmente por las preguntas más que por las respuestas y opiniones personales del coach”.
Como se puede observar, el coaching es de suma ayuda dentro del espacio organizacional contribuyendo al logro de resultados satisfactorios inherentes al éxito de la empresa. Siendo así, algunos autores han clasificado los tipos de coaching que podemos observar dentro de una organización. Entre ellos se encuentra Dilts (2004:20) que dice:
“A nivel empresarial, el coaching implica una variedad de formas de ayudar a las personas a rendir más eficazmente, incluyendo las áreas de proyecto, de situación y de transición. El coaching de proyecto implica la gestión estratégica de un equipo para alcanzar el objetivo más eficaz. El coaching de situación se centra en la expansión o mejora especifica del rendimiento en un determinado contexto. El coaching de transición implica ayudar a las personas a cambiar de un trabajo o de una función a otros distintos”.
Llegados hasta aquí, cabe concluir que si bien tanto la consultoría, la asesoría y el coaching son procesos orientados a mejorar el desempeño de las organizaciones donde intervienen, cada una de ellas lo hace de una forma distinta. En ese sentido, el coaching se afianza como un proceso que se distingue por definir los objetivos, considerar la realidad, estudiar las opciones y enfatizar el trabajo de los interesados para llegar a buen puerto.

martes, 9 de noviembre de 2010

Errores y confusión en torno a la dirección por objetivos

Me sorprendió que, en un libro que se distribuía hace años en una edición del Manager Business Forum de Madrid, se fundiera o confundiera la Dirección por Objetivos (DpO) con el taylorismo, para condenar de paso el sistema propuesto por Peter Drucker y defender, a partir de ahí, un nuevo modelo de gestión que se declaraba superior. Allí actuaron como ponentes los expertos del conocido club español Top Ten, y uno de ellos se fotografiaba con el libro en las manos. No cabe pensar que se intentara desvirtuar la DpO de modo falaz, pero sí parecía juzgarse el sistema con ligereza, por voces supuestamente autorizadas.
Acababa yo de volver de una ponencia en Buenos Aires, donde otro ponente español había defendido la Dirección por Objetivos sin hacer mención a modelos alternativos o complementarios. Y también era yo ya sensible entonces a las críticas vertidas hacia la DpO, que me parecían más referidas a las adaptaciones o aplicaciones particulares que a la esencia del sistema. Por ejemplo, me venía pareciendo desde años atrás que la DpO se utilizaba a menudo más como herramienta de presión que como instrumento de dirección, e incluso que no siempre se distinguía debidamente entre tareas y objetivos.
Prevenido yo sobre lo que se dice en torno a la dirección de personas y el liderazgo en la empresa, y sobre los intentos de fundir-confundir la DpO con el taylorismo, leía ayer mismo en Internet, en un contexto de empleados y objetivos, que Taylor fue una pieza clave en el desarrollo de la función de Recursos Humanos al final del siglo XIX. Y también leía ayer mismo un artículo de Carmen Sánchez Silva en El País, en el que se recogían algunas opiniones de expertos consultores: venía a insistirse en un cierto enviciamiento del modelo de DpO que propugnara Drucker.
Bueno parece llamar pan al pan y vino al vino, y distinguir bien los postulados de Taylor para los trabajadores manuales (hoy minoría), de los propuestos por Drucker unos 50 años después, para los profesionales de “cuello blanco”: una distancia que dejó espacio, por ejemplo, para Harry Hopf y otras contribuciones al progreso de la gestión empresarial. Sin duda, podemos considerar a Frederick Winslow Taylor uno de los padres del management científico en el escenario de la economía industrial, pero, en su tiempo, hace más de cien años, gran parte del personal era básicamente mano de obra; hacía falta entonces que Taylor, como también los esposos Gilbreth y otros expertos, estudiaran la forma física de incrementar la productividad de los operarios.
Como recordará el lector, el lado humano de la gestión empresarial llegaría tiempo después, sobre todo con los experimentos de Hawthorne y los análisis de Mayo, y a ese lado humano contribuirían luego, mediado el siglo XX, Maslow, Herzberg y McGregor, entre otros expertos. De hecho y por cierto, la DpO contribuyó a esta corriente, como también a la del management estratégico de Chandler, Andrews, Ansoff, Selznick…
Para completar el recuerdo a Frederick Winslow Taylor y enfocar enseguida la DpO, añadiría que este gran creador tiene el reconocimiento de muchos expertos de nuestros días, y tenía desde luego el respeto del maestro Drucker; pero quizá la función de Recursos Humanos que hoy conocemos no se relacione tanto con Taylor, y deba mejor vincularse al progreso en el lado humano de la gestión empresarial. Dice Stuart Crainer: “La consecuencia más visible de la gestión científica de Taylor es una deshumanizante dependencia de la medición”. Creo incluso que el término “recursos humanos” se acuñó ya en la segunda mitad del siglo XX, y que no sonaba todavía en nuestro país en los años 70. Hoy, por cierto, tal vez deberíamos hablar más de “capital humano” y no tanto de “recursos humanos”, y evitar la sinonimia.
Vayamos a la DpO. Diría que, habiéndose documentado bien o no tan bien, algunos ejecutivos han introducido en sus organizaciones el trabajo por objetivos muy a su manera; sin embargo, parece que —puede recordarse el estudio de Rodgers y Hunter en los años 90— los mejores resultados en incremento de productividad se dan cuando el primer ejecutivo apuesta por la genuina esencia del sistema. No vale limitarse a asignar objetivos cuantitativos, pensando incluso que “tengo que ponerle 16 para que llegue a 8”. La Dirección por Objetivos parece bien pensada; ha tenido éxito en muchas empresas, algunas muy conocidas (lo tuvo en Hewlett Packard, y Dave Packard fue llamado a Washington por Nixon para introducir el sistema en el Departamento de Defensa), y constituye una apuesta por la profesionalidad y la productividad.
El lector tendrá sus propias experiencias, pero temo que, detrás de algunas supuestas aplicaciones, haya mera dirección por tareas cuantificadas —lo que ciertamente podría recordar el taylorismo—, tal vez encuadrada en la liturgia de la DpO, o ni siquiera eso; temo que, en algunas relaciones jefe-subordinado, pueda haber más presencia de complicidad que de compromiso; y temo que la etiqueta se utilice, sí, en ocasiones más como elemento de presión que como instrumento de dirección.
Con estos párrafos, invitaría al lector interesado a documentarse en torno a la auténtica Dirección por Objetivos, porque me parece un sistema vigente y, sobre todo, un verdadero sistema profesional de gestión. Tal vez, en lugar de dividir el mundo empresarial en líderes y seguidores, habría que hablar de profesionales —de la gestión o de la función técnica— que, en buena medida, se autolideraran tras metas convenidas (Drucker, recordémoslo, hablaba de management by objectives and self control). Creo que no habríamos de seguir tanto al líder, como per-seguir y con-seguir objetivos; pienso que unas metas profesionalmente atractivas nos atraerían por puro magnetismo, y que sobraría tal vez el seguidismo.
Es verdad que se ha criticado repetidamente la DpO. Una de las críticas más contundentes fue la de William Edwards Deming, el gran predicador de la calidad, que venía a pedir, en los años 80, que se sustituyera la DpO por el liderazgo de los directivos. Pero lo que Deming, bastante crítico con los ejecutivos, había visto de la DpO eran aplicaciones algo turbulentas y carentes de la necesaria perspectiva sistémica; aplicaciones más orientadas a lo cuantitativo que a lo cualitativo, que inquietaban a las personas. El propio Deming admitió que Drucker había advertido ya sobre la necesidad de una visión sistémica en la implantación y práctica de la Dirección por Objetivos; una advertencia que Deming (como también Drucker por entonces) consideraba bastante desoída.
Obviamente, también se critica la Dirección por Objetivos —un gran negocio esta doctrina, por cierto, en seminarios impartidos por consultoras y escuelas de negocios, en las últimas décadas del siglo XX— para tratar de imponer otros modelos y vender más libros; pero parece incuestionable que las empresas se marquen objetivos y persigan resultados, y que cuenten para ello con todo el capital humano disponible. Cabe, desde luego, identificar bien las misiones encomendadas, como cultivar buenos hábitos y algunos valores bien seleccionados; pero no cabe renunciar a la persecución de objetivos —a la consecución de resultados—, ni reducir a los trabajadores expertos de la economía del conocimiento a la mera realización de tareas encargadas por sus supuestos jefes-líderes.
Pero, aunque se apueste por la genuina esencia de la Dirección por Objetivos —por su lado científico y su lado humano—, incluso en este caso, sin duda se pueden cometer y se cometen errores. Bill J. Reddin (1930-1999), autor de Effective Management by Objectives (1973), señalaba ya los errores más frecuentes de los primeros tiempos, según recoge el profesor cubano Alexis Codina en su valioso artículo Rescatando la Dirección por Objetivos (2007), muy difundido en Internet. Entre estos primeros desaciertos figuraba el exceso de burocracia, el imperio de lo cuantitativo sobre lo cualitativo, el cortoplacismo, la falta de perspectiva sistémica, cierto aislamiento del mundo exterior y, desde luego, un deficiente despliegue de objetivos.
Dale McConkey añadía que a veces se establecían objetivos, pero no los correspondientes planes de acción, y que tampoco se contemplaban siempre sensibles recompensas por la consecución de aquéllos. Por otra parte, me parece que quizá haya habido (aún hoy) una cierta tendencia a alcanzar los objetivos “a toda costa”, saltándose algunas de las normas explícitas o tácitas previstas en la política o cultura de la organización, e incluso aparcando el sentido común. Y creo igualmente, también por propia experiencia, que en ocasiones se han asignado objetivos contradictorios, a distintos individuos o a diferentes áreas de la empresa; parecía que, para que unas personas alcanzaran sus objetivos, otras debían fracasar en los suyos.
El propio Drucker añadía dos importantes asuntos a considerar para prevenir fallos en la aplicación de la DpO: el trabajo en equipo y el uso de informes y procedimientos. Decía que cualquier empresa ha de construir un equipo en que los esfuerzos individuales contribuyeran a la colectividad; que la predicación del trabajo en equipo no venía a cuestionar la aplicación de la DpO, sino que ésta se despliega en beneficio de aquél. Drucker demandaba una visión panorámica en los ejecutivos de las diferentes funciones, para evitar los reinos de taifa y los excesos de énfasis en algunas áreas clave. Quizá, en las empresas, se ha relacionado el trabajo en equipo con la formación de equipos temporales para determinados fines, y no tanto con la deseada y orgánica sinergia colectiva.
En cuanto a informes al jefe, normas y procedimientos, Drucker —recordemos que él insistía en hablar de management by objectives and self control— defendía el autocontrol, y sostenía que aquellos habrían de servir de ayuda a quien los utiliza, y no deberían interponerse en el despliegue de la DpO. Él, sin menoscabo de que el fin no justifica los medios, no era partidario de “procedimentalizar” la actuación de los individuos, y venía a identificar un torcido uso de los informes y procedimientos, como herramienta de control de la superioridad; pensaba incluso que a veces los procedimientos vienen a sustituir el buen juicio y el sentido común. El individuo habría, desde luego, de ser evaluado por los resultados, y no tanto por sus informes o por el ceñimiento a procedimientos establecidos.
En definitiva, conviene cuidar la adaptación y aplicación de la Dirección por Objetivos allá donde resulte idónea, para asegurar el deseado incremento de la productividad y la satisfacción profesional. Si un jefe desea controlar la actuación de sus subordinados e imponer sus criterios, eso puede estar bien, o muy bien; pero tal vez se parezca más a la Dirección por Tareas o Instrucciones que a la Dirección por Objetivos; quizá se trate de una suerte de Dirección por Tareas Cuantificadas, que en verdad podría percibirse como una especie de taylorismo de nuestros días.

OBSTACULOS QUE TE IMPIDEN SER FELIZ

3 Obstáculos Que Te Impiden Ser Feliz

Resumen: Descubre los 3 obstáculos que te impiden ser feliz, presta atención, aquí te diré cuales son los errores y que puedes hacer para encaminarte hacia una vida mas feliz.
La felicidad no depende de lo que te pasa alrededor de ti, de tus familiares, de tus amigos, de tu trabajo, de tu negocio, de tu pareja y de nadie de más.
Tu felicidad depende de ti, de lo que sucede en tu interior, cada quien es responsable de su propia vida, por lo tanto tu tienes la responsabilidad de ser feliz, por lo que vales y por lo que tienes.

Muchas personas a menudo expresan:
Voy a ser feliz cuando encuentre mi pareja ideal, cuando me compre el auto de mis sueños, cuando tenga mi casa, cuando nazca mi hijo, ¡no! mejor cuando empiece ir  a la escuela, cuando mi hijo vaya a la universidad, cuando mi hijo obtenga su titulo entonces seré feliz, y así siguen… posponiendo y posponiendo hasta la muerte…y nunca fueron felices, no disfrutaron la vida la máximo, nunca dieron lo mejor de ellos por tal motivo nunca lograron sentir la paz interior.
Aquí están los tres obstáculos que no te dejan vivir mejor.

No agradecer
Muchas de las veces no nos damos cuenta de lo valioso que son las cosas que tenemos, para muchos es difícil ver lo que tan cerca esta, solo es abrir los ojos y mirar las bendiciones que tienes en tu vida.
Hay una cita que un hombre dijo “me preocupaba porque tenia zapatos, hasta que vi a un hombre sin pies”
Ok, entiendo que a veces no nos damos cuenta de todo lo que tenemos, me encantaría describir que es lo que tiene cada uno de nosotros, pero no tengo mucho espacio.
Agradece cada  amanecer, con el simple hecho de estar leyendo este artículo, ya es ganancia, hoy muchas personas han dejado de existir y hay otras que están en una situación no muy bien que la tuya.

Esperar la aprobación de los demás
¿Porque depender de la aprobación de los demás? Lamentablemente muchas personas depende de las opiniones de los demás, lo primero que hacen es mirar en los demás, se están olvidando de que la opinión de ellos es mas importante.
Porque hacerle caso a los demás, mejor primero hazte caso a ti mismo, claro tienes que tener un buen aspecto de ti mismo, y si no entonces empieza a tenerlo.
Acéptate tal y como eres, lo que no te gusta de ti, cámbialo, y lo que no, acéptalo.

No Reconocer tu Valor
Tienes que reconocer que eres un ser importante, que mereces lo mejor de la vida, valórate, si tu no te valoras ¿Cómo quieres que te valoren los demás? Empieza por valorarte a  ti mismo, ya lo he repetido, que el cambio es de adentro hacia fuera.
Si alguien te dice que no sirves o que no vales, piensa que se esta diciendo ella misma, lo mas importante es no aceptarlo, las ofensas son como los regalos, tu decides si los aceptas o no.
Acepta las cosas tal y como son, sigue adelante sin mirar atrás y se feliz.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Cómo hacerse presente en la oficina

Muchos trabajadores le están apostando a pasar más horas en el centro de trabajo, aunque eso no sea sinónimo de productividad.
 
En los últimos días, he percibido la preocupación de los directivos de recursos humanos ante la tendencia al presentismo.
Me refiero a la propensión de los colaboradores a permanecer más tiempo en el centro de trabajo, con tal de “hacerse presentes”.
Parece que se trata de una estrategia para conservar el empleo, a través de lo que -para ellos- constituye demostrar interés y compromiso con la organización.
Me pregunto si estos trabajadores se han planteado la posibilidad de ser más productivos en el tiempo regular de su jornada, como táctica de permanencia en el empleo. Me pregunto también si las empresas mexicanas estarían dispuestas evaluar el buen desempeño de sus empleados, usando prioritariamente el criterio de cumplimiento de objetivos. Porque en todo caso, debemos reconocer que no sólo es un vicio de los trabajadores ¡también hay corporativos que premian a los presentistas!
¡Aquí estoy!
El presentismo no garantiza nada, ni siquiera el pago de horas extra. Si el dilema es demostrar que estás realmente comprometido con la empresa, pienso que existen otras alternativas más eficientes, por ejemplo:
  • puntualidad, en todo. Para la llegada a la oficina, el inicio de las juntas, comidas de negocios, llamadas y un largo etcétera
  • proactividad. Toma la iniciativa y no te quedes como simple espectador, si crees que algo puede mejorar, plantéalo
  • ética. El cuidado de los intereses de la empresa, como si fueran propios, siempre será una clara demostración de compromiso
  • comunicación. Procura mantener abiertos los canales de comunicación en todas las áreas, escucha con la misma atención a tus subordinados, colegas y al Director General
  • calidad. Busca que tu trabajo destaque por sus altos estándares de calidad. Presenta los documentos que te sean requeridos en orden, limpios y bien estudiados. Lo mismo aplica para los correos, revísalos antes de mandarlos. Las faltas de ortografía o dedazos denotan tu falta de cuidado y atención con el destinatario