viernes, 18 de febrero de 2011

Salir a sorprenderse


Leonardo da Vinci gustaba pasar días enteros en los jardines y bosques vecinos, observando la renaciente vida de las plantas. A veces, dibujaba una flor o un árbol, esforzándose por aprehender -como en un retrato- el parecido vivo, ese carácter único de una creación que jamás se repite en otra.


Explicaba a sus amigos y aprendices la forma de reconocer la edad de un árbol contando el número de capas de su tronco y cómo cada una de esas capas determina el grado de humedad de la época correspondiente... y en que dirección crecen las ramas... y cómo las capas que dan al norte son más espesas y las que dan al sur más jugosas.


Describía la fuerza reparadora de la vida con un ejemplo práctico: si se corta una rama o se arranca la corteza, se hace fluir más savia hacia el sitio dañado que hacia cualquier otro sitio, de manera que la corteza se hace más áspera en la llaga curada.


Leonardo hablaba y definía los delicados detalles de la naturaleza con impasible precisión, como si se tratase de algo mecánico: "el ángulo de la rama y el tronco es tanto más agudo cuanto la rama es más joven y delgada". Aplicaba leyes matemáticas al análisis de la disposición de las ramas y líneas de la corteza. Sin embargo, bajo la impasible y aparente frialdad de sus explicaciones, sus seguidores adivinaban su inmenso amor por todo lo que vive; por la nueva hoja fresca (que la naturaleza protege, impidiéndole estar bajo una hoja más grande, para que reciba la luz y para que nada retenga la gota de agua que escurre hacia ella)...


A veces, en las profundidades del bosque, se paraba a contemplar largo rato, sonriendo, cómo un tallito verde iba abriéndose paso a través de las hojas secas, o como una abeja, todavía débil por el sueño de invierno, se deslizaba trabajosamente por una flor todavía cerrada.


Todo era vida para él. El universo y el hombre, que venía a ser un pequeño universo. En una gota de agua veía la imagen de la esfera líquida que rodea la tierra. Estudiaba las cascadas y los remolinos y los solía comparar a la ondulación de los bucles de una mujer. Leonardo se sentía atraído por esas analogías misteriosas, por esas correspondencias entre los fenómenos de la naturaleza que hacían pensar en la eternidad, y en un instante, todo a la vez.


Por momentos, le parecía aproximarse a una grande y nueva región de la ciencia que acaso no fuese revelada sino en siglos futuros. A propósito de esto, escribe en su diario "no comprendo cómo la razón humana podrá explicar este fenómeno. El mundo está lleno de posibilidades que todavía no han sido realizadas".


El artista y genio no dejaba de sorprender a sus amigos, día tras día. Una mañana mientras caminaban, un Fray amigo reprochó al Maestro no redactar e imprimir sus pensamientos. El mismo fraile se ofreció a buscarle el mejor editor, pero Leonardo se negaba obstinadamente.


Mientras vivió, Da Vinci no quiso que se publicara nada suyo, a pesar de que escribía sus notas como si las dedicara a posibles lectores. Al final de uno de sus diarios puede leerse "no me lo censures, lector, porque los temas son innumerables y mi memoria no podría ordenarlos. Mis palabras, como la creación, se presentan de una manera caprichosa y discontinua".


Una vez, queriendo representar la evolución del espíritu humano, dibujó una hilera de cubos. El primero, al caer, tiraba al segundo, el segundo tiraba al tercero y así sucesivamente. Debajo escribió "uno arrastra al otro". Leonardo quería simbolizar con ello las generaciones y los conocimientos humanos. Tenía fe en que llegaría un tiempo en que los hombres comprenderían sus argumentos... 

"Leonardo era como un hombre que se despierta temprano,cuando todavía no ha amanecido y todo el mundo duerme. Escribía para el porvenir, para algún remoto espíritu gemelo.Labraba el surco en la tierra donde habría de fructificar la semilla"
- Dimitri Merezhkovski - biógrafo

jueves, 17 de febrero de 2011

Sonrisa fuerte

Todas las personas vivimos en algún momento de nuestra vida algo que nos marca y condiciona. No me refiero a las pequeñas cosas cotidianas, aunque éstas también tengan su importancia, sino a aquello que te deja huella, que te marca.

Normalmente son situaciones que no nos son agradables, lo cual ya nos debería hacer reflexionar, porque estamos acostumbrados a vivir buscando lo fácil, lo cómodo, lo superficial y resulta que, cuando la vida nos trae algo difícil e inesperado, somos capaces de sacar de lo más profundo de nosotros mismos cosas que jamás hubiéramos imaginado.

Yo era lo que se puede considerar una mujer normal. Educada en una familia de clase media y no muy estricta en sus normas morales ni religiosas. Sabía, porque así me lo habían enseñado, lo que se esperaba de mí y así fui organizando mi vida. Me casé, tuve una hija y mi matrimonio era, como todos los demás, normal, es decir, acomodado, con una buena imagen en el exterior, (jamás habíamos discutido ni nos habíamos peleado), y ni pizca de romanticismo ni emoción porque eso, ya se sabe, sólo sucede en el cine.

De vez en cuando tenía un "arrebato" de esos que nos dan a todas las mujeres y empezaba a soñar con una vida distinta, una vida propia en la que hubiera aventura, emoción, y una razón para sonreír. Al final lograba controlarlo y volver a la normalidad, es decir, al vacío, a la nada.

Pero en lo más profundo de mi interior había una voz que me gritaba, que me decía que me ahogaba, que necesitaba algo distinto, algo que no encontraría jamás si no luchaba por ello. Un día llegó a mis manos una oferta de un viaje a una reserva india. Nada más tenerla entre las manos me puse a temblar.

No era lo que decía ni las maravillas que proponía, para mí era la respuesta a un S.O.S. que había lanzado a las estrellas, al cosmos y que sólo yo conocía.

Con muchas dificultades, y no económicas precisamente, conseguí mi objetivo. Fui sola porque este viaje necesitaba hacerlo libre de responsabilidades y obligaciones y sin nadie que me dijera qué tenía que hacer o cómo tenía que comportarme.

Los primeros días en la reserva fueron muy superficiales, el guía nos llevaba de un sitio a otro mostrándonos cómo vivían los indios, sus casas, sus ritos, sus costumbres, pero aquello era todo artificial, prefabricado para contentar las pupilas del hombre blanco.

Los días pasaban y cada vez me encontraba más incómoda, yo necesitaba algo distinto, algo que sacudiera mi vida, no había hecho este viaje para ver bailes y escuchar leyendas. Así que una mañana, cuando todo el grupo se preparaba para visitar las montañas sagradas, fingí encontrarme mal y me quedé sola en el albergue que teníamos preparado dentro de la reserva. El grupo marchó en el autocar, yo esperé un tiempo prudente y salí al exterior.

Por primera vez en todos esos días me sentí cómoda. Caminé muy despacio entre los indios, jugué con los niños, vi cómo las mujeres preparaban la comida y respiré la sencillez, la alegría y la paz que emanaban sus vidas.

Caminaba sin dirección definida, libre, dejándome guiar por una mano suave que me llevaba hacia mi destino, hacia mi futuro. Llegué cerca de una cabaña que estaba sola. Allí, como ya nos habían dicho el primer día cuando visitábamos la reserva, vivía la bruja de la tribu.

Me quedé a unos diez pasos delante de la puerta, inmóvil, ausente, una joven se acercó a mí y me preguntó qué quería, y le contesté que quería conocer a la bruja.

Entonces la joven me preguntó para qué quería verla, y yo le empecé a hablar de mi, de la soledad y del vacío de mi vida.

Mientras me escuchaba empezó a dibujar en el suelo con un palo, al principio eran simples líneas y círculos que no me decían nada, pero después de un tiempo empezaron a formarse figuras, caras que yo conocía, la de mi madre, la de mi marido, la de mi hija, y al final mi propia cara. Me quedé muda, ¿cómo podía aquella mujer conocer sus rasgos con tal perfección? Ella sin levantar los ojos del suelo empezó a decirme:

"La vida de toda persona tiene un antes y un después. Esto que yo he dibujado es tu antes, tu vida, los seres que te acompañan y forman parte de ti. Tú no eres tú, eres la mezcla de ellos, de tu sociedad, cultura, tradiciones y temores. La vida del hombre blanco sólo mira para el antes pero tú vienes aquí a buscar el después, el futuro, tu sueño.

Pero para entrar en tu futuro debes olvidarte del antes y comenzar una nueva vida en la que aprendas a escuchar tu voz. Debes encontrar a la mujer que vive en ti, a la mujer que siempre silenciaste, a la que no tiene miedo a disfrutar, a dejar libres sus sentimientos, a manifestar sin esquemas su amor.

La mujer que busca su belleza dentro y que no necesita del hombre para sentirse mujer.

La mujer valiente capaz de enfrentarse con sus propias mentiras.

Hay una mujer dentro de ti, una que es capaz de saltarse todas las normas, de pactar con sus deseos más íntimos, con sus sueños más locos, que sabe que dentro de ella hay un volcán con una fuerza tan poderosa que si lo libera nadie nunca más la podrá dominar".

La joven india levantó los ojos y me miró, miró dentro de mi alma, de mi necesidad. Su mirada era de fuego. Entonces comprendí que ella era la bruja, la mujer sagrada, la que conocía los secretos ocultos que la mujer guarda en su interior. Era bella y salvaje, dulce e inocente, fuerte y sensible. Y sus brazos me rodearon y me hicieron llegar a otra dimensión.

Entonces supe que ya nunca volvería a vivir como antes, que se abría un camino nuevo ante mí y que yo quería descubrirlo.

Como no naciste...

Cómo saber quién es realmente una persona? ¿Quién soy yo realmente? La dificultad está en que las personas se acostumbran a identificarse con su ego, con ese ser que cumple diversos roles: padre, madre, hijo, ingeniero, abogado, obrero, católico, musulmán, etc. El ego se reviste de pensamientos, a veces positivos a veces negativos. El ego se llena de emociones. Pero tú no eres ni tus pensamientos, ni tus emociones, ni tus roles. Eres un ser esencial, un ser espiritual, un ser humano revestido de una personalidad que puede adoptar muchos matices. 

Por eso tú puedes cambiar mucho y muy favorablemente. Como no naciste con pensamientos perturbadores, derrotistas ni negativos; como no naciste con depresiones ni inseguridades; como no naciste con celos, rencores o intolerancias; como  no naciste con... , entonces puedes cambiar todo esto por ideales, sentimientos y emociones más favorables.
Cambia de roles, de pensamientos y emociones, y no te morirás. Porque tú no eres tú ego. Eso es otra cosa dentro de ti. Tú eres un ser, un ser especial y único en el universo. Y hay al menos una persona en el mundo que te ama sin condiciones. Al menos quien te escribe esto, te ama.
Si te cuesta descubrir tu ego, te puedes inspirar en esta historia de Anthony de Mello:

Érase una vez un científico que descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente que resultaba imposible distinguir el original de la reproducción.

Un día se enteró de que andaba buscándole el Ángel de la Muerte y, entonces, hizo doce copias de sí mismo.

El Ángel no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico, de modo que los dejó a todos en paz y regresó al cielo.

Pero no por mucho tiempo porque, como era un experto en la naturaleza humana, se le ocurrió una ingeniosa estratagema.

Regresó de nuevo y dijo: «Debe de ser usted un genio, señor, para haber logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo, sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto».

El científico pegó un salto y gritó: «¡Imposible! ¿Dónde está el defecto?».

«Justamente aquí», respondió el Ángel mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo. «Todo lo que hace falta para descubrir al 'ego' es una palabra de adulación o de crítica».

Riqueza y fortuna

Que raro que la revista "Fortune" publicó la lista de los hombres más ricos del planeta y en esta lista no aparezco yo. Aparecen, sí, el sultán de Brunei, que tiene una fortuna estimada en 37 mil millones de dólares, y aparecen también los herederos de Sam Walton, con 24 mil y Takichiro Mori, con 14 mil.
Figuran ahí también personalidades como la Reina Isabel de Inglaterra, con 11 mil millones de dólares; Stavros Niarkos con 4 mil, y los mexicanos Carlos Slim, con 2 mil y Emilio Azcárraga, con 2,600.
Sin embargo a mí no me menciona la revista. Y yo soy un hombre rico, inmensamente rico.
Tengo vida, que recibí no sé por qué, y salud, que conservo no sé cómo. Tengo una familia: Esposa adorable que al entregarme su vida me dio lo mejor de la mía; un hijo maravilloso de quien no he recibido sino felicidad;
Tengo hermanos que son como mis amigos y amigos que son como mis hermanos. Tengo gente que me ama con sinceridad a pesar de mis defectos, y a la que yo amo con sinceridad a pesar de mis defectos.
Tengo una casa, y en ella muchos libros (mi esposa diría que tengo muchos libros, y entre ellos una casa).
Poseo un pedacito del mundo en la forma de un huerto que cada año me da manzanas que habrían acortado aún más la presencia de Adán y Eva en el Paraíso.
Tengo un perro que no se va a dormir hasta que llego, y que  me recibe como si fuera yo el dueño de los cielos y la tierra.
Tengo ojos que ven y oídos que oyen; pies que caminan y manos que acarician; cerebro que piensa cosas que a otros se les habían ocurrido ya,  pero que a mí no se me habían ocurrido nunca.
Soy dueño de la común herencia de los hombres: alegrías para  disfrutarlas y penas para hermanarme a los que sufren.
Y tengo fe en un Dios bueno que guarda para mí infinito amor. ¿Puede haber mayores riquezas que las mías? ¿Por qué, entonces,  no me puso la revista "Fortune" en la lista de los hombres más ricos del planeta?

miércoles, 16 de febrero de 2011

No pierdas tu empuje, 5 tips para completar tus objetivos

Resumen: Si te has esforzado mucho para lograr dar los primeros pasos hacia ese futuro que quieres ¡felicitaciones! Debes valorar cada paso que das hacia lo que hoy estás visualizando. Sin embargo, uno de los grandes desafíos que debes superar en tu camino es la falta de continuidad. Esto es algo que mis clientes y lectores me comentan a menudo. Puede que tengas claros tus objetivos, pero por una u otra razón te desmotivas y no completas los pasos necesarios. Te propongo estas estrategias para que despejes tu camino hacia lo que deseas..
 Una de las causas principales de esta falta de continuidad es tu diálogo interno. Me refiero a esas “voces” en tu interior que en conjunto forman un ruido de fondo que a veces puede ser nocivo para ti si no sabes cómo controlarlas y de qué manera enfocarlas para que en lugar de hundirte, “trabajen” para ti. Si estas “voces” de tu mente están “hablándote” negativamente de las situaciones, no podrás accionar a partir de un estado de ánimo adecuado que te apoye a seguir adelante con tus metas.
Es por ello que hoy quiero compartir contigo 4 tips que te ayudarán cuando sientas que el impulso que tienes en tu camino empieza a desvanecerse en la ruta hacia tus objetivos...

* “Escucha” ese diálogo de tu mente y encuentra el mensaje oculto. Tu voz interior constituye lo que decidirás y lo que harás, por ello es fundamental que detectes qué estás pensando sobre ti mismo y sobre la situación que estás viviendo. Si analizas profundamente esos pensamientos negativos puedes llegar a la raíz de lo que está causando que te sientas paralizado en la acción. Si descubres cuáles son esos limitantes, puedes “desafiarlos” ya que muchos de ellos son interpretaciones infundadas sobre lo que ocurre en verdad; es decir, puede que sean miedos o inseguridades apoyados en “películas” o historias que sólo viven en tu mente y que, si trabajas en prepararte adecuadamente para lograr lo que te propones, pueden diluirse quedando despejado el camino para continuar.

* Elige nuevos pensamientos, "re-prográmate". Puede que a menudo esperes que algo externo te motive  para seguir adelante. Muchas veces el entorno puede ayudarte a sentirte mejor, sí, pero una de mis tareas más importantes como Coach es inspirarte para que aprendas a auto-motivarte.  Eres tú el que debe buscar su propia motivación para seguir adelante, por supuesto, pidiendo ayuda si es necesario; pero este ímpetu tiene que nacer de ti. Por eso, piensa... ¿qué te motiva realmente? ¿qué te enciende? Estas preguntas te ayudarán a apoyarte en nuevos y mejores pensamientos. Estos pensamientos configurarán el marco emocional que necesitas para poder estar atento a las nuevas oportunidades que se presenten y también para encontrar soluciones a los obstáculos que necesites derribar en el camino.

* Examina tus objetivos. A pesar de que puedas tener en claro qué es lo que quieres lograr puede que necesites examinar con atención cómo has planteado esos objetivos. Te pregunto:  ¿son esos objetivos los que REALMENTE tú deseas? Si tus objetivos están condicionados por mandatos culturales o prejuicios, verás que tu dialogo interior se vuelve insoportablemente desmotivador. Para estar real y verdaderamente comprometido con lo que quieres lograr debes sincerarte contigo mismo y replantear lo que haga falta. ¿A quién estás queriendo conformar o satisfacer con ese objetivo? ¿Es realmente tuyo? ¿Es el objetivo de otros? ¿Tus objetivos hablan de tus pasiones? Si no, ¿cuáles son tus pasiones?

* Crea un plan. Si trabajas en crear un plan de lo que necesitas para alcanzar cualquier cosa que quieras lograr, verás que será mucho más fácil, paso a paso, alcanzarlos. Te sentirás motivado no sólo al ponerte en contacto con tus sueños sino clarificando cuáles acciones y pasos necesitas ejecutar para lograrlos.

* Ponte en acción. Si sientes que aún habiendo trabajado los pasos anteriores te cuesta darle continuidad a tus objetivos, ponte en marcha YA MISMO. La postergación de acciones puede producir mayor miedo e inseguridad; barreras que retrasarán más tu viaje. Recuerda que solo la acción produce resultados y que solo tú puedes, con esfuerzo, realizar esas acciones.  Vamos, ¡levántate! Pon tu cuerpo en acción, acciona, comienza con algo, cualquier acción, no te quedes ahí parado. Si actúas con entusiasmo, obtendrás más entusiasmo. La motivación vendrá en tu mismo “caminar”, te lo puedo asegurar.

Si sigues estas simples estrategias verás que podrás profundizar en ese dialogo interno que te esta reteniendo. Cuando sepas cómo hacerlo trabajar para ti, se convertirá en una energía maravillosa que te llevará a nuevas alturas.

Y para terminar este artículo quiero compartir contigo un cuento de Jorge Bucay que nos invita a conversar con nuestro ser interior. Disfruta cada una de sus palabras, porque es realmente motivador... ¡Tú también puedes alcanzar tus sueños!

SUEÑOS DE SEMILLA
En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades.
... Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo.
En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después. Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen que dar.
Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos.
Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles.
Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.
Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos. Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.
Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez cegadora.
Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos... Y un día, mientras transitamos este eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y nuestro futuro.
Nada hay que temer... una sabiduría interior las acompaña... porque cada semilla sabe... cómo llegar a ser árbol.

No dejes que los malos momentos te quiten tu energía (5 estrategias)

Resumen: Tu vida, como la mía, no está completamente compuesta de buenos momentos o de aquellos que  preferimos olvidar, si no de una combinación de ambos. Sé que son los “malos” momentos aquellos que te afectan mucho más. El peligro de mantenerte en estos estados improductivos es que te frenan en la acción. No puedes tomar decisiones ni avanzar. En este artículo te propongo 5 tips para recobrar tu energía y salir adelante.
 
“Encerrarte” en pensamientos negativos no es la solución, ya que por más que te esfuerces, no podrás evitar esos malos tragos que surgen en la vida. Sin embargo, tienes el poder de influir en tus emociones para que seas tú quien decida cuanto tiempo “quedarás atado” a una interpretación desfavorable del momento que estés viviendo. Para poder intervenir y cambiar tus emociones es necesario que hagas un análisis de los mismos y de las situaciones que las han generado.

Si dejas que estas emociones nocivas tomen las riendas de tu vida, corres el riesgo de generar o “atraer” aún más malos momentos, por eso que hoy quiero compartir contigo algunas estrategias que te permitirán no caer en el círculo vicioso de estos estados emocionales que no te ayudan, siguiendo tu camino hacia ese futuro que tú planeaste alivianándolo...

Estrategia 1
Puedes empezar por llevar un diario de tus emociones. Escribe libremente qué es lo que estás sintiendo en este momento y observa qué situaciones pudieron haberte llevado a ellas. Esto tiene un doble beneficio, por un lado tendrás una imagen mas clara de la situación en la que te encuentras y de las posibles salidas de ella, y por el otro, “descomprimirás” el momento dándote el permiso de desahogarte y expresar tus sentimientos.

Estrategia 2
Ten en cuenta que todo sufrimiento puede llevar consigo una experiencia y que de todo “fallo” o “fracaso” es una posibilidad de crecer y aprender. Está en ti sacar lo mejor de una situación, tu lección. Reconoce qué es lo que has hecho en ese momento y qué podrías haber hecho de forma distinta para que el día de mañana no te encuentre desprevenido y puedas hacer las cosas diferentes. Recuerda, si observas diferente, decidirás diferente, accionarás diferente... por lo tanto, los resultados serán diferentes.

Estrategia 3
Date un gusto en el momento que sientas que “el bajón” te esta abrumando. No es necesario que sea algo caro o complicado. A veces darse un gusto como tomar un helado, regalarte 30 minutos para escuchar tus canciones favoritas o ir al cine puede tener un efecto asombroso en tu estado de ánimo. Esto también puede ser una forma de hacer “limpieza de cabeza”, permitir relajar tu cuerpo, tu mente y emociones para luego enfrentar tus problemas con una mirada nueva y fresca. No olvides: mente ansiosa y desesperada no toma buenas decisiones.

Estrategia 4
Ponte en contacto con alguien en quien confíes. Es probable que ellos también hayan pasado por la situación en la que te encuentras y tengan algún consejo valioso que darte. Aún si no pueden ayudarte en la situación en la que te encuentras, su cariño y empatía pueden ser muy beneficiosos para ti, aportándote esa cuota extra de motivación que necesitabas para salir adelante.

Estrategia 5
Haz un stock o inventario de lo que tienes a tu favor; escríbelo. Reconoce aquellas cosas que sabes hacer, tus privilegios materiales, espirituales y físicos. Mira tu vida no en términos de lo que te falta, si no en qué herramientas posees y qué puedes hacer con ellas para mejorar tu situación. Al encarar el problema desde un punto de vista proactivo en lugar de uno derrotista, tus emociones se aliarán contigo para ayudarte en esos malos momentos.

Recuerda que los momentos adversos en tu vida no durarán para siempre, no es mentira el dicho que dice “siempre que llovió, paró”.  Cuando sientas que ese “bajón” te esta acechando y que no ves la salida, sigue estos útiles tips y verás como al modificar tu comportamiento y tus emociones se abren nuevas oportunidades.

Quiero compartir contigo un cuento para que nunca te detengas frente a los obstáculos si quieres llegar a tus sueños...

OBSTÁCULOS
Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.
Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca...
No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?
 
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.

¿A qué generación perteneces?

En la oficina habitualmente conviven tres generaciones, los baby boomers, la X y la Y; en México, las empresas no están listas para el talento multi-generacional, dicen expertos.

La actitud frente al trabajo y hasta la forma de resolver un problema en la oficina varía entre los empleados, no sólo por su personalidad, también por la edad. Los baby boomers, la generación X y la Y entienden su función en una empresa en forma muy distinta. ¿Eso está claro para las organizaciones?   

En México, la mayoría de las empresas no están completamente preparadas para gestionar esa diversidad de talento, señala el estudio "Diferencias generacionales, comprometiendo a todas las generaciones en el entorno laboral", elaborado por Deloitte México. 
De acuerdo con los resultados del informe, que incluye entrevistas con 400 empresarios, y datos del INEGI, en el país la población económicamente activa pertenece, en su mayoría, a los grupos denominados baby boomers (46 a 64 años) con un 27%; generación X (28 a 45 años), que tiene el 36%; y la generación Y (20 a 27 años) representa el 24 por ciento. 
Este análisis confirmó que en México el rubro de compensación y beneficios es un tema de convergencia con alto nivel de importancia, para las tres generaciones. Pero también tienen sus diferencias. Los baby boomers consideran como factor laboral determinante la reputación del empleador, es decir, años de antigüedad de la organización, número de trabajadores y solvencia económica, entre otros indicadores. 
Por el contario, la generación X elige a una empresa sobre otra, a partir de la trascendencia y aportación que le produce su trabajo diario; son profesionistas orientados a la satisfacción que genera enriquecer sus competencias, y buscan aquello que les permita alcanzar las metas planteadas a largo plazo. 
El informe de la consultora detalla que en el caso de los colaboradores "Y", aunque también les importa su desarrollo profesional, cuando se encuentran ante una gama de posibilidades entre las cuales elegir, le dan preferencia a la reputación del empleador (igual que los baby boomers). 
Sin embargo, este grupo muestra otra diferencia: ve el concepto de compañía, como una figura socialmente responsable, preferentemente jovial y divertida. Esto es, un lugar para trabajar en el que sean flexibles, abiertos al diálogo y donde pueda establecer acuerdos. Si a ello se agrega que los logros de la empresa son de alcance global y el grupo se vincula con las nuevas tecnologías, aumenta el atractivo por ser parte de ese gremio. 
En términos de permanencia, el análisis encontró los baby boomers tienen en promedio una antigüedad de casi ocho años, la generación X alcanza los seis y, finalmente, están los empleados de la Y, que sólo suelen llegar al año y medio. 
¿Qué quieren?
Aunque el tema multi-generacional no es nuevo (se ha abordado en los países desarrollados desde hace 20 años), en México ha cobrado auge porque las organizaciones viven el reto de mejorar la forma en que dirigen a sus profesionistas para comprometerlos en un mismo objetivo. 
Anteriormente las generaciones eran más similares, en la actualidad se caracterizan por grandes brechas diferenciales. El que la forma de actuar y pensar sea distinta, se debe -en gran medida- al avance tecnológico.Capital Humano de Deloitte México, Alfonso de la Morena.  Además, "el contexto de la célula de la sociedad ha cambiado. En nuestros días, cinco de cada seis personas vienen de una familia poco convencional, esto repercute en su formación y pensamiento. Por lo tanto se están presentando cambios en el ámbito laboral", afirma el director de consultoría en
Otras diferencias respecto a visión laboral, por ejemplo, se encuentran en lo que entiende cada grupo por compromiso y balance de vida. Los baby boomers buscan innovar y desarrollar una nueva solución sin importar lo que deban sacrificar para llegar a un resultado. Para los "Y", si transformar un proceso implica invertir parte de su tiempo considerado ‘personal' no lo llevará a cabo, o lo hará con poco entusiasmo, así que buscará cumplir con el objetivo lo más rápido posible para atender otros asuntos. 
"Estas diferencias afectan la relación entre los integrantes de esos sectores. Al haber expectativas de unos sectores con otros, que no corresponden a la realidad, se generan barreras de comunicación y malos entendidos que desgastan a los empleados", añade el directivo de Deloitte. 
Para analistas, como los norteamericanos Neil Howe y William Strauss, una de las mayores influencias, que conforman el perfil generacional, se da en la juventud. De ahí que los cambios realizados por los baby boomers, la generación X los enfrentó como crisis, y para la "Y" esas situaciones pueden resultarse algo ‘muy natural'. 
Por ello, entre los tres existen diferencias respecto a cómo se mueven en lo laboral. "Quienes rondan entre los 45 y 64 años creen en el crecimiento a través del esfuerzo, la dedicación y siendo leales a la organización", explica la psicóloga por la UNAM, Berenice Espinoza. 
Los profesionistas X, dice, son un poco más escépticos y creen en la movilidad, en ir de un lado a otro hasta encontrar la opción profesional que "los llena". Los colaboradores de la ‘Y' son más adeptos al cambio, tolerantes a las diferencias culturales y todo lo ven digital. Para ellos, estar en comunicación en su laptop o Blackberry es de lo más común, al igual que el esquema home office. 
El reto para las empresas es "considerar una estrategia que contemple el conocimiento y la experiencia de los baby boomers; la gestión y mesura de la generación X; y, por último, la actualización y el manejo experto de las nuevas tecnologías de la Y", refiere el informe de Deloitte. 
Bajo ese entendido, indica el análisis, queda claro que un modelo" universal" de motivación, remuneración y compensación es obsoleto. 
"Se tiene que pensar en esquemas personalizados, según las necesidades del profesionista. Como empresa debes cuestionarte si estás empleando la comunicación adecuada para unificar a los empleados de varias generaciones en un mismo propósito. Situación similar ocurre con los esquemas para atraer y retener el talento. No le puedes ofrecer lo mismo a un baby boomer que a un joven de la generación Y. Para ellos crecer en la empresa requiere incentivos distintos", aclara Espinoza.
Según los resultados del estudio, para los baby boomers se deberá poner énfasis en aspectos, como la estabilidad y seguridad laboral, reputación y calidad del liderazgo. A la generación X le interesa lo relacionado con diversificación lateral de carrera, oportunidades de desarrollo y calidad de las relaciones laborales. Los ‘Y' están más identificados con programas de desarrollo acelerado, trabajo significativo y acceso a tecnología. 
"No hay duda, sólo aquellas organizaciones que aprovechen estos momentos inciertos, tanto en la implementación de nuevas tecnologías, como en el aspecto de capital humano, serán las que en un futuro mostrarán una ventaja competitiva sobre las que no tomaron en cuenta estos aspectos," puntualiza Alfonso de la Morena.