domingo, 26 de junio de 2011

Alimentos que te hacen más inteligente

El buen funcionamiento del cerebro depende de los nutrientes que reciba. Ciertos alimentos inducen la producción de neurotransmisores, que son los encargados de pasar la información de una neurona a otra, e influyen positivamente en nuestras capacidades. Estos son los que conviene comer para tener el coeficiente de Albert Einstein:

1. Para la memoria y el aprendizaje
La coliflor, la carne, el hígado, el huevo y los maníes contienen nutrientes que estimulan la creación de acetilcolina, un neurotransmisor encargado de regular la actividad en áreas del cerebro relacionadas con la atención, la memoria y el aprendizaje.

2. Para mejorar el nivel de concentración
Los lácteos y productos de origen animal, como carnes rojas, pescados, aves, embutidos y manteca, favorecen la producción de norepinefrina, un neurotransmisor que potencia el estado de alerta y nuestra capacidad de respuesta a estímulos. Además, tiene un efecto vigorizante e incrementa la resistencia del organismo al estrés.

3. Para mejorar el rendimiento mental
La glucosa es la molécula encargada de descomponer los hidratos de carbono y es el nutriente energético que el cerebro más utiliza. Por eso es importante consumir a diario alimentos como pan, arroz, cereales, pasta y legumbres que mantienen estable su nivel en sangre, conocido como glucemia.

4. Para evitar el paso del tiempo
Las fresas y los arándanos incrementan la potencia de las señales enviadas por las neuronas y son importantes antioxidantes que ayudan a reducir los efectos negativos que tiene la edad sobre nuestro centro operativo. Al mismo tiempo, previene enfermedades como el Alzheimer o la demencia senil.

5. Para estar de buen humor
Los alimentos ricos en triptófano (un aminoácido) aumentan la producción de serotonina, una sustancia conocida como el agente químico de la felicidad. Las legumbres como el frijol, las lentejas, las habas y los garbanzos poseen altos niveles de esta sustancia, que provoca un efecto positivo sobre el estado de ánimo y la ansiedad. También influye en otras áreas, como el sueño, el apetito, el dolor y la presión arterial.

La acción produce el cambio

De nada sirve conocer, si no se actúa, es decir, si no se trabaja. Toda teoría es necesaria, pero es incluso nefasta si no se lleva a la acción; sólo actuando es posible mejorar en todo sentido. Ud. puede conocer muchas técnicas de éxito, pero si no las usa de nada sirven. Un profesional puede haberse graduado con máxima distinción o por unanimidad y ser un experto en su especialidad. Pero, si no la ejerce )le servirá de algo este esfuerzo realizado? (No! Creemos que se cumple el objetivo de sus estudios si él trabaja, si pone en práctica todo su potencial adquirido. De igual modo ocurre con el trabajo sobre sí, se cumple el ciclo y la finalidad de su preparación.
No existe otro modo de avanzar y evolucionar en la vida; todo aquél que trabaje consigo mismo podrá obtener los beneficios antes señalados.
Muchos seres humanos creen haber evolucionado considerablemente porque saben muchas cosas; sin embargo, son incapaces de enfrentar la más pequeña situación conflictiva en sus vidas y se derrumban. En nuestra sociedad occidental es común aceptar como muy evolucionadas las personas que saben mucho, con desprecio absoluto por los que hacen mucho. Esto lentamente tiende a cambiar con el mayor grado de conciencia que las personas van desarrollando. Es notorio el cambio en este sentido.
Nadie puede hacer este trabajo por nosotros, es casi lo único que no es posible comprar. Nuestro desarrollo lo debemos realizar y conseguir nosotros mismos; mediante el esfuerzo y la dedicación. Este es el primer paso hacia un desarrollo mayor y más profundo aún; comprender el por qué del trabajo consigo mismo, enseguida viene la actividad en sí. Es deseable la comprensión cabal de esto, ya que existen decenas de personas que jamás siquiera se han planteado la posibilidad del trabajo consigo mismo. Si así es, la persona no despertará a un conocimiento trascendental, por más que lo intente por el lado de la intelectualidad. Quien busca, quien trabaja, quien se atreve, inevitablemente obtendrá los frutos queridos.
Si Ud. lo hace como indicamos, seguro que triunfará, tendrá éxito y encontrará un sentido a su existencia; la clave es trabajar sobre sí y comprender los beneficios que esto le traerá.
Una mayor amplitud de conciencia, la alegría y el éxito, no se obtienen por azar; la vida de todos los grandes nos muestra que han trabajado mucho y muy duro; sin descuidar el primero de los pasos, trabajo consigo mismo. 

El veneno de compararse con otros

Hoy en día, los profesionistas están obsesionados con medir sus logros frente a los de sus pares; sin embargo, es mejor tener en cuenta las preferencias y objetivos propios.

Ahora los ejecutivos tienen distintas categorías, como sueldo y prestaciones, en las que se comparan unos con otros.

Tengo un estudiante de MBA muy competitivo, y es un comparador crónico. Ya sé, qué sorpresa. Pero voy a explicarles lo que ocurre. El otro día se acercó a mí quejándose de que no sentía que sus compañeros le ofrecieran el reto intelectual que buscaba. Siguió hablando de cómo quería medir su inteligencia de negocios en comparación con la de sus compañeros.

Le aseguré que muchos estudiantes eran sus iguales intelectuales, pero él siguió pidiéndome que calificara su sentido estratégico en comparación con un estudiante, o su sagacidad analítica en comparación con otra. Este líder de negocios nunca habló de sus intereses y aspiraciones, ni de cómo sus habilidades podrían atender estos objetivos. Todo giró en torno a sus fortalezas en comparación con los demás.
Una ex alumna mía que se graduó hace 10 años y tiene un excelente empleo en una compañía de Fortune 500 aún sufre por su obsesión con las comparaciones. Al menos lucía como un gran trabajo hasta que recibió su carta de exalumnos y se enteró de que una compañera suya, que formó parte del mismo programa de MBA en el que estaba ella, había sido nombrada vicepresidenta de una compañía de Fortune 100. A partir de ese momento ya no pudo sostener una conversación que no tratara de sus quejas por no ser vicepresidenta o sobre su estatus en una compañía de Fortune 100; en más de una ocasión dijo a sus compañeros que se sentía fracasada.
¿Qué ocurre? El relativismo social es la respuesta del sociólogo; el comportamiento de comparación es la respuesta del psicólogo. Hasta cierto punto, los profesionistas ambiciosos siempre han participado en lo que yo llamo un Schadenfreude revertido, es decir, que el éxito de otras personas te cause dolor.
Pero ahora, mucho más que antes, los ejecutivos de negocios, analistas de Wall Street, abogados, médicos y otros profesionistas están obsesionados con comparar sus propios éxitos con los de los demás. En los últimos cinco años he entrevistado a cientos de PCANE (profesionistas con alta necesidad de éxito) para hablar de este fenómeno, y descubrí que las comparaciones han alcanzado proporciones casi epidémicas. Esto es malo para los individuos y para las compañías: cuando defines el éxito según criterios externos, y no en internos, disminuyes tu satisfacción y tu compromiso. Primero, vamos a examinar los factores que han producido el auge en el relativismo social.
La espada de desvalorización de Damocles. Todos sentimos cierta paranoia por ser despedidos. Si predecimos que el 15% de nuestro nivel administrativo podría sufrir un recorte el próximo año fiscal, comenzamos a pensar en términos de cómo nos comparamos con otros en el grupo.
Transparencia. Sí, el aumento de la transparencia es una buena tendencia, pero también tiene un componente negativo: todos saben lo que ganan los demás. Las redes sociales como Facebook y LinkedIn nos informan de inmediato cómo les va a tus amigos y compañeros. Mientras más al tanto estés de los logros de otras personas, más te comparas.
Mayor presión por el desempeño.  Los estándares son más altos, en ocasiones con alturas absurdas. Cuando la gente o algún equipo no logran sus cifras, o cuando una crítica laboral es menos que estelar, comparamos de forma reflexiva. Comenzamos a flagelarnos porque nuestro grupo no tuvo tan buen resultado como otro grupo, o porque nuestro desempeño no fue el mismo que el año pasado. Esta presión fomenta una mentalidad de ‘nosotros contra ellos'. Constantemente analizamos lo que hizo alguien más y medimos nuestro desempeño en comparación con él.
También debo decir que la gente se volvió muy específica en sus comparaciones. No es sólo que un compañero parezca tener un mejor desempeño del que realmente tiene, sino que los ejecutivos tienen distintas categorías en las que se miden en comparación con otros, incluyendo sueldo, bonos, puestos, prestaciones, prestigio, el tiempo que se requiere para llegar a cierto puesto o lograr cierto objetivo, y publicidad (artículos en los que se menciona tu nombre o el nombre de tu grupo o compañía).
Claro que el problema es que nos concentramos de forma miope y comparativa en los criterios de éxito externos, e ignoramos lo que es verdaderamente importante para nosotros. Quizá sea que nos importa mucho más trabajar en un área que nos ofrezca un reto intelectual y oportunidades para aprender, más que asegurar un puesto laboral. Quizá nos energiza un trabajo que nos permite ser creativos y tomar riesgos, más que uno que ofrezca un sueldo fuerte y muchas prestaciones. Aún así ignoramos nuestros motores internos y permitimos que nuestros motores externos sean los que nos lleven.
Debo decir que, en mis 500 entrevistas a PCANEs en los últimos tres años, más de 400 cuestionan su propio éxito y mencionaron el nombre de al menos uno de sus compañeros que consideraban más exitoso que ellos mismos. Muchos de estos individuos son considerados los mejores y los más brillantes, y aún así están atrapados en su reflejo de comparación.
Y por atrapados me refiero a que invierten demasiado tiempo y energía en medirse y compararse con otros, y muy poco tiempo y energía en trabajar lo que realmente importa. Y por 'atrapados' también me refiero a que juegan a lo seguro. Temen quedarse atrás, y en su intento por evitarlo se rehúsan a tomar riesgos. Cuando comienzan a compararse de forma rápida y furiosa, cualquier tipo de fracaso es aterrador. Por eso hacen lo que hacen bien y se abstienen del aprendizaje, aunque adoptarlo y tomar riesgos los ayudaría a crecer y a lograr objetivos significativos.
En mi investigación descubrí que, en el peor de los casos, los comportamientos de comparación son constantes. Muchos profesionistas ambiciosos no pueden atravesar una reunión sin preguntarse por qué el jefe elogió a alguien más y no a ellos, o si escuchan que un colega fue elegido para asistir a un taller, ya no pueden concentrarse en sus tareas del día, obsesionados por no haber sido seleccionados.
Hoy en día necesitamos líderes visionarios y audaces que estén dispuestos a aceptar tareas más grandes y que sean capaces de admitir que no saben algo, y que además estén ansiosos por aprender lo que no saben. Infortunadamente, estamos viendo cada vez más profesionales que no cuentan con esta capacidad porque están muy ansiosos por compararse con otros. Si pudieran dejar de compararse tanto y comenzaran a concentrarse en sus preferencias internas y objetivos, ellos y su organización tendrían un mejor desempeño.
Con esta finalidad ofrezco algunas sugerencias que podrían ayudar a los profesionistas a no caer en la trampa de las comparaciones:
  • Haz un esfuerzo consciente por articular la historia que te cuentas cuando sientes que te estás quedando atrás; ¿qué proporción de esta historia está basada en lo que lograste en comparación con tus propias necesidades y satisfacciones personales?
  • Concéntrate en las métricas internas cuando comiences a compararte, en lugar de en las externas como el sueldo, bonos y títulos; piensa en lo que realmente ofrece un significado a tu trabajo de forma separada al modo en el que ese trabajo es recompensado por las organizaciones.
  • Proyecta el resultado final de tu pensamiento comparativo; imagina cómo sería la vida si tuvieras todo lo que tiene otra persona, ¿sería satisfactorio, o sólo te llevaría a una nueva ronda de comparaciones?
  • Encuentra a alguien en quien confíes para cuestionar tus asunciones comparativas. Habla con un confidente informado que pueda señalarte cuáles son los efectos contraproducentes de medir tus propios logros en comparación con los de otros.
El último punto es clave. Algo ocurre cuando los profesionistas sólo escuchan la voz en su cabeza que les dice que se están quedando atrás, pero es muy distinto cuando un asesor de confianza les ofrece una voz alternativa que ilumina su pensamiento erróneo.
 Thomas J. DeLong es profesor de administración y comportamiento organizacional en la Facultad de Negocios de Harvard. Este artículo fue adaptado de su próximo libro, Flying Without a Net: Turn Fear of Change into Fuel for Success.

Trabajo reconocido, corazón contento


En el ámbito corporativo, la relación entre empleados contentos y mejores resultados financieros es añeja. Esto, sin embargo, no implica que las empresas entiendan con claridad cómo fomentar ese vínculo. De lo contario, el número de mexicanos deseosos de cambiar de trabajo sería, probablemente, menor.
De acuerdo con una encuesta de la firma Randstad Holding, México es la segunda región con el índice más alto de movilidad (es decir, expectativa de ser contratado en otro lugar en los próximos meses).
Con 125 puntos, el país está 23 puntos por arriba de la media y por encima de naciones como Japón (que ocupa el lugar 101 de la lista); Estados Unidos (102); y Argentina (112), y está muy cerca de la India (146) y China (122), según refiere el análisis realizado en el segundo trimestre de este año.
El Índice de Movilidad Laboral se calcula a partir de tres variables: la confianza que tienen los trabajadores en encontrar otro empleo, el temor a ser despedidos y la búsqueda activa de una oportunidad laboral en otro espacio.
¿Por qué quieren cambiar de trabajo? Las razones que impulsan a los mexicanos están relacionadas con dos aspectos: mejores condiciones de empleo (37%) y de circunstancias organizacionales (33%). A estos indicadores se suma la insatisfacción con sus empleadores (22%).
Antes que reducir la motivación a dinero, es importante pensar en cómo dar reconocimiento: éste es uno de los indicadores más valiosos para mejorar el desempeño. Lo económico levanta el ánimo, pero hay cuestiones que son más satisfactorias y perduran en la mente del profesionista, como reconocer su trabajo ante sus compañeros, señala David Javitch en su libro Power Up: Influential Leadership.
Los resultados de cada una de las variables sobre las que se calcula el Índice de Movilidad Laboral, permiten inferir que la búsqueda de un nuevo puesto, actualmente, se fundamenta en alcanzar mejores condiciones y ambiente laboral, subraya el análisis aplicado en 29 países de los cincos continentes, y en el que participaron personas de entre 18 y 65 años.
Para Maritza Sánchez, comunicadora por la Universidad Autónoma Metropolitana y especialista en comunicación organizacional, un error común en las empresas es incentivar sólo de manera esporádica.
"Hay jefes que entienden ‘motivar', como organizar una comida en días especiales, o respetar las fechas de vacaciones solicitadas por el empleado. Pero eso no es suficiente, lograr un mejor desempeño y, sobre todo, que éste sea perdurable, demanda mantener un ambiente laboral óptimo todo el año".
Esto se logra realizando actividades constantes, como entrenamientos cada tres meses o, sencillamente, ofrecer retroalimentación y permitir que el profesionista tenga cierta autonomía en su forma de trabajar, indica Sánchez.
El estudio de Randstad señala que, entre los aspectos vinculados en menor medida a un cambio de trabajo, están: ambición profesional (17%), deseos personales en el área de Management (15%); búsqueda de un cambio (13%); circunstancias personales (8%) y la insatisfacción del empleador con el empleado, ocupando el último lugar con 2%.
En opinión de Maritza Sánchez, existen algunos incentivos que son de largo alcance y relativamente sencillos de poner en práctica, porque no se requiere de un desembolso económico.
Entre estos destaca hacer saber a la persona que su labor tiene sentido para la organización, porque a través de su trabajo se alcanzarán determinados logros (hay que puntualizarlos con cifras). A ello se agrega algo de lo que se quejan muchos empleados en la actualidad, "indicar claramente las metas que se buscan según el puesto de la persona y las expectativas que se tienen de sus resultados", puntualiza la comunicadora organizacional.

Vence mitos y conviértete en proveedor

Los esquemas ‘truculentos' de convenios con proveedores han sido un fantasma que ahuyenta la idea de que las Pequeñas y Medianas Empresas pueden convertirse en proveedores de cadenas detallistas, pero la realidad no tiene por qué ser así.
Jorge Quintana, de 8th & Walthon, una compañía desarrolladora de proveedores, afirma que las cifras en México están a favor de los emprendedores, pues se estima que las ventas detallistas en el país crecerán de 390,000  millones de dólares en 2009 a 685,000 millones en 2014.
El aumento se explica porque el 60% por ciento de la población tiene alrededor de 26 años, un rango de edad favorecedor para el consumo y la introducción de nuevos productos al mercado.
Sin embargo la tarea no es fácil, sigue siendo un reto que las empresas deberán vence el poco acceso al financiamiento para ampliar la capacidad de producción o adaptarse a las necesidades de empaques y presentación necesarias para ser un proveedor exitoso y ganar presencia como marca.
Como un primer paso, puedes acercarte a programas que te ofrecen capacitación, pues un error frecuente es invertir en estudios de mercado que, si bien te ayudarán a conocer al consumidor, no serán de utilidad inmediata.
Los otros proveedores
No todo es la proveeduría a las grandes tiendas, otra opción es convertirte en el proveedor de una gran marca, que te permita incrementar el volumen de ventas.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) cuenta con un Programa de desarrollo de Proveedores, que ofrece consultoría para lograr procesos más eficientes.
Un ejemplo son las 13 empresas que conforman la primera generación de proveedores de Nestlé, que este martes fueron reconocidas por el PNUD ante el aumento exponencial en los niveles de inversión y generación de empleos.
Magdy Martínez-Solimán, representante residente del PNUD en México, explica que el programa ha beneficiado a 62 cadenas productivas en 22 estados del país, con lo cual se adhirieron 650 empresas a la cadena productiva, mismas que tuvieron un aumento de 5.8% en su número de empleados y 15% en ventas.
¿En qué momento estoy listo para ser un proveedor?
De acuerdo con 8th & Walthon, puedes ser un proveedor desde el momento en que tienes una idea de negocio; la parte importante es que te visualices como tal y tu empresa esté pensada para cumplir con los requerimientos que implica vender a una cadena detallista o a una empresa grande.
¿Cómo me convierto en un proveedor?
Si tu negocio ya está en marcha, es importante que estés convencido de que puedes tomar una carga de trabajo adicional y un compromiso financiero mayor. Crecer en producción implica dedicar más tiempo a tu negocio e invertir mayores recursos.
Consejos para el proveedor amateur
Asegúrate de que puedes con la carga. Aunque te vaya muy bien, vender galletas a las tiendas de la esquina en tu colonia no es lo mismo que estar en los anaqueles de una tienda de autoservicio; reflexiona si quieres una carga de trabajo adicional.
No arriesgues la calidad de tus productos. Convertirte en proveedor implica competir en precio con marcas consolidadas: analiza tu modelo de costos para que la calidad de tu producto se mantenga.
Renuévate. Todos los productos tienen ventas con ciclos de vida, esa es la razón por la cual, incluso en el caso de los jabones, que son productos de consumo básico, tienen campañas de cambio de imagen y nuevas presentaciones. Los patrones de consumo apuntan a que el comprador siempre se sentirá atraído a las nuevas opciones.
No consumas tu capital. Si tus ventas crecieron de manera acelerada no implica que debas comprar nueva maquinaria de inmediato, planea tus gastos de acuerdo con tu modelo de negocios y no apuestes por un incremento de producción si no estás seguro de que podrás incrementar tu nivel de ventas.
Aprende a negociar: Los autoservicios son un gran aliado para posicionar tu marca, sin embargo siempre buscarán tener ventajas en los contratos de compra; si te exigen un descuento de 5% en el precio, por ejemplo, páctalo siempre y cuando puedas obtener un beneficio como una posición privilegiada o un contrato para que te compren un monto considerable que te permita mantener tu producción sin verte afectado.

Por qué es necesario el trabajo sobre sí mismo

Para nadie es novedad que vivimos en una época de crisis. El ser humano habita en grandes ciudades y centros industriales, a diferencia de épocas remotas en que vivía en pleno contacto con la naturaleza. Las complejas actividades, la multiplicidad de elementos que forman la sociedad, el bullicio y el que hacer diario, hacen que la conciencia se extravíe a tal punto de elevar la cantidad de suicidios, males psíquicos y otros problemas actuales. Debido a estos factores se hace urgente el trabajo consigo mismo; es la única forma de salir del encierro, de la verdadera prisión que el mismo ser humano se ha construido.
El ser humano puede liberarse de condicionamientos y prejuicios que hacen de su vida una angustia permanente; sólo con un trabajo real y efectivo será posible alcanzar esta libertad para realmente vivir en plenitud.
Toda persona es naturalmente feliz y su vida tiene un sentido; mediante el laborioso y perseverante trabajo sobre sí mismo, puede llegar a esto y transformar, a la vez, su entorno más cercano.
Nada es más difícil que tratar de cambiar a los demás, desde nuestros seres más queridos y cercanos hasta los más alejados, si ellos no lo quieren. Es una misión imposible; a lo menos a corto o mediano plazo. Entonces, sólo queda el trabajo sobre sí, que es la única forma de llegar a mirar el mundo con una perspectiva distinta. De este modo podemos entender que para cambiar o renacer es necesario el trabajo consigo mismo; sólo así será posible tener una nueva forma de vivir, de enfrentar a los demás y al medio.
El mundo actual es exigente: ya no basta con tener un oficio o profesión; se hace necesario un desarrollo amplio, adecuarse a cualquier circunstancia, desempeñarse en diferentes actividades, adaptarse a los cambios. En definitiva, trabajar consigo mismo para tener éxito y sentirse realizado.

No dejes que los malos momentos te quiten tu energía (5 estrategias)

Resumen: Tu vida, como la mía, no está completamente compuesta de buenos momentos o de aquellos que  preferimos olvidar, si no de una combinación de ambos. Sé que son los “malos” momentos aquellos que te afectan mucho más. El peligro de mantenerte en estos estados improductivos es que te frenan en la acción. No puedes tomar decisiones ni avanzar. En este artículo te propongo 5 tips para recobrar tu energía y salir adelante.
“Encerrarte” en pensamientos negativos no es la solución, ya que por más que te esfuerces, no podrás evitar esos malos tragos que surgen en la vida. Sin embargo, tienes el poder de influir en tus emociones para que seas tú quien decida cuanto tiempo “quedarás atado” a una interpretación desfavorable del momento que estés viviendo. Para poder intervenir y cambiar tus emociones es necesario que hagas un análisis de los mismos y de las situaciones que las han generado.
Si dejas que estas emociones nocivas tomen las riendas de tu vida, corres el riesgo de generar o “atraer” aún más malos momentos, por eso que hoy quiero compartir contigo algunas estrategias que te permitirán no caer en el círculo vicioso de estos estados emocionales que no te ayudan, siguiendo tu camino hacia ese futuro que tú planeaste alivianándolo...

Estrategia 1
Puedes empezar por llevar un diario de tus emociones. Escribe libremente qué es lo que estás sintiendo en este momento y observa qué situaciones pudieron haberte llevado a ellas. Esto tiene un doble beneficio, por un lado tendrás una imagen mas clara de la situación en la que te encuentras y de las posibles salidas de ella, y por el otro, “descomprimirás” el momento dándote el permiso de desahogarte y expresar tus sentimientos.

Estrategia 2
Ten en cuenta que todo sufrimiento puede llevar consigo una experiencia y que de todo “fallo” o “fracaso” es una posibilidad de crecer y aprender. Está en ti sacar lo mejor de una situación, tu lección. Reconoce qué es lo que has hecho en ese momento y qué podrías haber hecho de forma distinta para que el día de mañana no te encuentre desprevenido y puedas hacer las cosas diferentes. Recuerda, si observas diferente, decidirás diferente, accionarás diferente... por lo tanto, los resultados serán diferentes.

Estrategia 3
Date un gusto en el momento que sientas que “el bajón” te esta abrumando. No es necesario que sea algo caro o complicado. A veces darse un gusto como tomar un helado, regalarte 30 minutos para escuchar tus canciones favoritas o ir al cine puede tener un efecto asombroso en tu estado de ánimo. Esto también puede ser una forma de hacer “limpieza de cabeza”, permitir relajar tu cuerpo, tu mente y emociones para luego enfrentar tus problemas con una mirada nueva y fresca. No olvides: mente ansiosa y desesperada no toma buenas decisiones.

Estrategia 4
Ponte en contacto con alguien en quien confíes. Es probable que ellos también hayan pasado por la situación en la que te encuentras y tengan algún consejo valioso que darte. Aún si no pueden ayudarte en la situación en la que te encuentras, su cariño y empatía pueden ser muy beneficiosos para ti, aportándote esa cuota extra de motivación que necesitabas para salir adelante.

Estrategia 5
Haz un stock o inventario de lo que tienes a tu favor; escríbelo. Reconoce aquellas cosas que sabes hacer, tus privilegios materiales, espirituales y físicos. Mira tu vida no en términos de lo que te falta, si no en qué herramientas posees y qué puedes hacer con ellas para mejorar tu situación. Al encarar el problema desde un punto de vista proactivo en lugar de uno derrotista, tus emociones se aliarán contigo para ayudarte en esos malos momentos.

Recuerda que los momentos adversos en tu vida no durarán para siempre, no es mentira el dicho que dice “siempre que llovió, paró”.  Cuando sientas que ese “bajón” te esta acechando y que no ves la salida, sigue estos útiles tips y verás como al modificar tu comportamiento y tus emociones se abren nuevas oportunidades.

Quiero compartir contigo un cuento para que nunca te detengas frente a los obstáculos si quieres llegar a tus sueños...

OBSTÁCULOS
Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.
Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca...
No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?.
El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.
¿Qué te ha pasado al leer este artículo? Comparte por favor lo que sientes en la caja de comentarios de abajo... anímate!