Las nuevas tecnologías y fuerzas económicas alteran radicalmente nuestra experiencia con el tiempo. Hoy, percibimos un tiempo contraído porque estamos atrapados en una sola dimensión del tiempo: el presente. Nos saturamos de compromisos, nos apuramos, miramos continuamente nuestros relojes: corremos para no perder tiempo.
Qué ironía! Tenemos más dispositivos para ahorrar tiempo que en cualquier otra época, pero vivimos excesivamente apurados y pendientes de los horarios. Por paradójico que parezca, perdemos el tiempo... en nuestro afán por no perder tiempo!
Esta paradoja responde a un problema de cantidad contra calidad: al apurarnos, tal vez estemos ganando una cantidad de tiempo, pero estamos perdiendo su calidad. La prisa en la que vivimos invade nuestro proceso de pensamiento, nuestras relaciones... y hasta nuestro cuerpo! Ya se habla de una "enfermedad de la prisa" que se manifiesta en trastornos cardiovasculares, hipertensión, estrés y depresión inmunológica. Es decir, la velocidad es inherentemente violenta. Nuestra propia aceleración afecta nuestra calidad de vida y nos "saca de sincronía" con el mundo natural.
Como consecuencia de esta aceleración, vivimos con el tiempo una relación de amor-odio: nos esforzamos por conquistarlo y -simultáneamente- queremos escapar de él. Esta peculiar relación con el tiempo no es natural en nosotros, sino que la desarrollamos culturalmente. De allí que tengamos la capacidad y el derecho de transformarla y experimentar el tiempo de un modo más saludable.
¿Cómo podemos mejorar esta relación? Necesitamos expandir nuestra conciencia y desarrollar una nueva perspectiva del tiempo que nos permita ubicarnos en un contexto temporal más amplio, continuo y profundo.
Para ello, será preciso pensar en unidades de tiempo mucho más grandes que aquellas que definen nuestra vida diaria. Nuestra medida del tiempo, que alguna vez se basó en el cambio de estaciones, en las estrellas y en la posición del sol, ahora se parcela en nanosegundos de la computadora. Al fragmentar cada vez más las unidades de medida, perdemos la percepción de continuidad del tiempo.
A lo largo de la historia, los hombres y mujeres han trabajado mucho para legar a generaciones futuras monumentos y conocimientos, para perdurar más allá de sus mortales vidas individuales. Y también han honrado -a través de rituales e historias- a aquellos que los precedieron. Hoy, al vivir enfocados en el presente, perdemos conciencia tanto del pasado como del futuro, lo que nos impide comprometernos con nuestros ancestros y con las generaciones que nos suceden.
Hasta tanto no nos liberemos de esta trampa temporal, no podremos resolver muchos de los problemas que hemos creado para las generaciones venideras, como es el caso de los conflictos armados o del daño ambiental. Si bien vivimos apurados, los daños que estamos infligiendo -producto de la aceleración de nuestras vidas y de la exigencia de productividad- se extenderán por mucho tiempo y serán lentos de revertir. Pensar en eso, nos permite tomar conciencia de las consecuencias de muchas de nuestras conductas.
Esta desconsideración hacia el futuro se opone a nuestra naturaleza, porque todos los organismos vivientes estamos construidos para propagarnos. Una especie que no piensa en el futuro, está condenada a la extinción.
La calidad de vida puede consistir -principalmente- de una actitud hacia el tiempo. Las personas a quienes consideramos felices están completas en el presente, el pasado y el futuro. Eligen y desarrollan pacientemente proyectos a largo plazo y disfrutan recordar experiencias pasadas. Ellas consideran el pasado y el futuro, no como contextos externos, sino como extensiones de su propio presente.
Nuestro sentido de conexión con el tiempo depende de sentirnos parte de una historia. Si deseamos construir una sociedad sustentable, debemos acostumbrarnos a ritmos más lentos y recuperar la continuidad entre pasado, presente y futuro. El desafío es duración, no velocidad. Para vivir el tiempo de una manera más saludable, aprendamos a medirlo con nuevas unidades...
sábado, 20 de abril de 2013
jueves, 18 de abril de 2013
Cómo recobrar la motivación cuando las cosas no van bien
Hay veces en que ciertas circunstancias de la vida pueden provocar que dejes de ver tus objetivos claros y que pienses en abandonar tus planes y renunciar a lo que te habías propuesto. Son situaciones difíciles, a veces inesperadas, que hacen que afloren tus miedos e inseguridades, que te dejes llevar por el desaliento, pierdas la motivación y te sientas perdida, sin rumbo.
¿Qué puedes hacer si te encuentras en una situación así? ¿Cómo puedes recobrar tu motivación y seguir adelante con tus proyectos? Si estás dispuesta a poner de tu parte, a seguir adelante como sea, hay varias cosas que te pueden ayudar:
¿Qué puedes hacer si te encuentras en una situación así? ¿Cómo puedes recobrar tu motivación y seguir adelante con tus proyectos? Si estás dispuesta a poner de tu parte, a seguir adelante como sea, hay varias cosas que te pueden ayudar:
1. Acepta lo que es. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero es la realidad. La aceptación es un paso importante, saber que llegarán mejores momentos, que esto es un bache en tu vida. Resistirse al cambio sólo va a hacer que lo pases peor. Una forma de empezar a aceptar las cosas es mostrar gratitud por lo que todavía tienes, por poco que sea. Piensa en tres cosas por las que puedes estar agradecida todos los días, incluso pequeñas cosas valen: un día bonito, tener para comer, el apoyo de tu familia, la sonrisa de un desconocido, seguro que puedes encontrar más de tres.
2. Encuentra tiempo TODOS los días para hacer algo que te guste. Aunque sólo sean 5 minutos, dedícalos a cuidarte. Sea lo que sea lo que te hace sentir bien: un rato al sol con un café, un buen libro, hacer ejercicio, darte un baño, jugar con tu hijo, rezar, lo que más te apetezca. Coge otra vez lápiz y papel y haz una lista con las cosas que te dan energía, que te hacen sentir bien y empieza hoy mismo.
3. Busca apoyo. Es un hecho, las personas que se relacionan socialmente son más felices. Aunque ahora sólo te apetezca estar sola y encerrarte en casa, es justo lo contrario lo que te te hará sentir mejor. Rodeate de gente que te quiera y que te ayude a pensar en el futuro, nada de víctimas ni pesimistas. Tu pareja, tu familia, tus mejores amigos, tu coach. Quien tú quieras, pero alguien.
4. Descansa y Reflexiona. En un época en la que todos vamos corriendo a todas partes, parar a recuperar la energía te vendrá muy bien. Ahora es un buen momento para pararte a pensar por dónde vas y qué es lo que quieres. Normalmente este tipo de situaciones hace que cambien tus prioridades, así que coge lápiz y papel (o siéntate al ordenador si lo prefieres) y empieza a apuntar todo lo que se te venga a la cabeza ante la pregunta “¿qué quiero?” No lo que los demás quieren o creen que es mejor para ti, lo que tú quieres. Consideralo un tiempo de barbecho, para recargar las pilas y volver a dar lo mejor de ti misma.
5. Revisa tus objetivos y proyectos actuales. ¿Están en concordancia con lo que quieres? Recuerda que tus acciones y objetivos solo son útiles si te llevan a donde tu quieres ir. Por eso es importante que te tomes tiempo para decidir dónde quieres ir y en qué punto del camino estas.
6. Céntrate en el siguiente paso a dar. Muchas veces cuando nos proponemos algo importante, nos agobiamos al ver todo lo que queda por hacer. Lo mejor es centrarse sólo en un paso, el que tienes que dar a continuación. Aunque siempre tengas en mente el destino final, centrarte en el siguiente paso a dar hará que te resulte más fácil avanzar y ya se sabe, paso a paso...
7. Recuerdate constantemente por qué quieres lograr tus proyectos. Visualiza el resultado final, guarda fotos o recortes de cosas que te motiven y te recuerden cual es tu objetivo. Una vez que tengas claro por qué tus proyectos son importantes para ti, el cómo no sera un problema sino un mero obstáculo. Además, el hecho de saber lo que quieres y qué pasos tienes que dar para conseguirlo es algo que te hará sentir motivada casi sin quererlo.
Quiero hacer hincapié en un detalle, todas estas sugerencias son aplicables si tu quieres poner de tu parte, si estas dispuesta a seguir adelante como sea. Sin embargo, en ningun caso pueden sustituir la opinión o tratamiento de un terapeuta. Si no estas bien, si tu situación y desanimo son graves, consulta con un psicólogo o terapeuta puesto que son profesionales que te pueden ayudar en los momentos mas duros, cuando no tienes fuerzas para hacerlo por ti misma.
Si estas dispuesta a seguir adelante, a poner de tu parte para completar tus proyectos, entonces te animo a que pruebes estas sugerencias y me cuentes que tal te funcionan.
¿Te falta valor? 4 Técnicas para recuperar el coraje y ponerte en acción
Hace poco leí un artículo interesante sobre si se puede aprender a ser valiente, a no tenerle miedo a las cosas (aquí lo tienes, está en inglés). A su vez, el post se basa en el libro “The Courage Quotient: How Science can make you braver” de Robert Biswas-Diener. Como muchas lectoras me escriben paralizadas por sus miedos, me ha parecido interesante compartirlo.
Hay dos factores directamente relacionados con el valor, con tener el coraje para hacer los cambios que quieres hacer. Uno es el miedo, y el otro el deseo de actuar. De forma que tu valor es igual al deseo de actuar dividido por el miedo que sientes.
VALOR= DESEO DE ACTUAR/ MIEDO
Por tanto, si quieres aumentar tu valor necesitas:
Incrementar el deseo de actuar
Disminuir el miedo
Ambas cosas
¿Interesante, verdad? Porque lo fácil es pensar que siempre hay que intentar no tener miedo o gestionarlo bien, pero es igualmente importante trabajar en las ganas, en el “querer”. Ya sabemos que querer es poder, por eso a mis clientes siempre les pregunto cuál es su gran porqué a la hora de llevar a cabo un proyecto. Una razón lo suficientemente fuerte que te motive a perseverar cuando las cosas no salgan bien, o cuando estés desanimada y, a mi parecer, es fundamental.
Algunas técnicas que puedes probar para aumentar tu valor son:
1. Reducir la incertidumbre. Hay personas que toleran bien la incertidumbre y otras que realmente sufren cuando no saben qué va a pasar en un futuro o cómo se va a desarrollar una situación. Si este es tu caso (y especialmente si quieres ser emprendedora) es importante que trabajes eso. ¿Cómo puedes disminuir la incertidumbre? Entendiendo tu situación lo máximo posible y de manera realista, averiguando todo lo que sea necesario para que puedas pensar con claridad. A veces con visualizar tu futuro o hacerte unas simples preguntas es suficiente para tener la información que necesitas para verlo todo más claro.
2. Relajarte. Es muy importante cuidarte en estas situaciones de estrés, ya sea haciendo deporte, yoga, meditación (aquí tienes un recurso muy útil parameditaciones de un minuto), respiración controlada. Técnicas para relajarte físicamente, lo que impacta de manera directa en el miedo y la ansiedad.
3. Enfadarte. Si el miedo te hace sentir indefensa y sin control, el enfado hace todo lo contrario. Cuando estás enfadada te sientes más en control, eres más perseverante y tenaz y crees más en tus posibilidades. Por tanto, puede ser una buena forma de entrar en acción. Por supuesto estamos hablando de algo puntual y útil en determinadas circunstancias. Por ejemplo: Imagina que tienes un proyecto en mente pero cuando lo compartes con familiares y amigos todo son críticas y negatividad. Entonces en lugar de desanimarte, enfádate (no con ellos, literalmente, si entiendes lo que quiero decir) y en lugar de pensar en abandonar se te meterá entre ceja y ceja lograrlo como sea. Por supuesto, esta técnica sólo funciona en algunos casos, no sería muy útil para el miedo a hablar en público por ejemplo (o a lo mejor para ti sí, quién sabe.)
4. Aceptar los errores como algo normal e inevitable. De esto ya he hablado varias veces. Las personas con coraje saben que los errores son parte del camino y no les dan más importancia (eso no quiere decir que les guste, pero los aceptan y aprenden la lección).
Algo interesante que se menciona en el artículo es un experimento en el que se analizaron tres grupos de personas que tenían que dar una charla. Durante los ensayos, al primer grupo se le advirtió de que no debían cometer ningún error. A las personas del segundo grupo les indicaron que cometieran un error a propósito durante el ensayo, y después les aseguraron que no había tenido importancia, para que aprendieran a perdonar sus errores. Al tercer grupo se le indicó que cometieran un error a propósito y que lo incorporaran a la charla final. Resultado: las personas del 3º grupo se mostraron más confiadas en el escenario y fueron las mejor valoradas por el público.
Por tanto, más que no cometer errores o perdonarte a ti misma si los cometes, el cometer errores y aceptarlo tranquilamente como parte del proceso da mejores resultados.
El poder de darse cuenta
"La vida es una gran escuela, y la naturaleza es la principal maestra, pero si no nos damos cuenta, no podemos escuchar a la maestra". Porque es el "darse cuenta" lo que "transforma las lecciones de vida en sabiduría; puede convertir circunstancias confusas y eventos en conocimiento útil".
Estas son las palabras de Dan Millman, un campeón del mundo de gimnasia del trampolín, entrenador de gimnasia de la Universidad de Stanford, extraídas de su libro "El atleta Interior", y que ponen el acento sobre el hecho que aprender es la respuesta a una demanda: la de tener que hacer algo que, hasta ahí, éramos incapaces de hacer. Y que, si antes éramos incapaces, en el proceso de llegar a hacerlo bien, necesariamente deberemos cometer errores…pero el problema no está en el error en sí, sino en ignorarlo o mal interpretarlo.
En efecto, es el "darse cuenta" el comienzo de todo aprendizaje, porque una vez que hemos tomado conciencia del error o de alguna imposibilidad, recién podemos modificar alguna de las acciones que nos podrían conducir a obtener mejores resultados.
Y un ejemplo de qué es esto de "darse cuenta" y de sus implicancias, lo proporciona el mismo Dan con una anécdota personal, referida a un día que, en una entrevista, le preguntaron cómo había podido evolucionar desde ser un atleta a ser un escritor de libros y conferencista. A lo cual contestó: "Mi evolución de atleta a entrenador y autor/conferencista no es realmente tan extraña. Cuando era un joven gimnasta, descubrí que no tan sólo amaba aprender cosas nuevas, sino que además me encantaba enseñar estas nuevas cosas a los otros. La escritura y las charlas se convirtieron en una extensión natural a mis enseñanzas. Empecé a escribir artículos sobre la gimnasia. Entonces, tal y como mis intereses se fueron expandiendo (más allá del campo de lo atlético en el reino del potencial humano), así ocurrió con mis escritos y charlas. Siempre he tenido un profesor en mi corazón - y eso nunca cambió. Mis escritos y charlas son formas de compartir lo que he aprendido con el resto del Mundo"… ¡Lo mismo que me pasó a mí!
De eso se trata entonces: de "darnos cuenta". Una especie de percepción sensible que involucra a todo el cuerpo y que nos llega a través de la experiencia directa. En efecto, no se trataría de algo intelectual, algo razonado, sino de algo que nos ocurre sin explicación, como un chispazo de entendimiento que, arriesgo la opinión, tal vez en estado más elevados es lo que algunos llaman iluminación. Porque después de todo, como dijo Carl Jung, el famoso psiquiatra que fuera colega de Freud, y que se dedicó a la exploración del "espacio interno"… "la iluminación no consiste en ver formas luminosas y visiones, sino en hacer visible la oscuridad".
Suena interesante, pero… si "darse cuenta" es la condición básica de nuevos aprendizajes que nos posibilitarían los cambios que deseamos generar ¿por qué a veces hasta nos hacemos trampas para evitar "darnos cuenta", acallando las voces, tanto internas como externas, que en principio nos ayudarían a lograrlos? Tal vez porque, como explica el mismo Millman, "un signo seguro de un incremento en la capacidad de "darse cuenta" es que nos sentimos como si fuéramos peores". Porque como suelo decir, con otras palabras, al estar más "despiertos", más concientes, perdemos el amparo y la protección que nos brinda la bendita ignorancia.
Los seres humanos estamos diseñados para aprender, y el aprendizaje es fuente de alegría, como lo testimonian las risas y chillidos de un pequeño que se para solo por primera vez. Pero todo aprendizaje, en cualquier campo, siempre implica una momentánea pérdida de autoestima, una mella en nuestra autoimagen, y nuestros mecanismos de defensa harán cualquier cosa, con tal de evitar el darnos cuenta, para no tener que pasar por el dolor de la pérdida de la seguridad (y comodidad) que nos brindaba el conocimiento previamente adquirido.
Pero si "darse cuenta" es tan importante para nuestro aprendizaje, en cualquier campo, ¿qué podemos hacer para superar este impedimento para nuestro crecimiento personal? Simple, aunque no fácil, tendremos que estar dispuestos, como dice Dan (que de esto sabe por ser atleta) a perder imagen, a vernos momentáneamente bajo una luz que es menos lisonjera de lo que desearíamos. Y tal vez recuperar algo de la naturalidad de los niños, que "viven en el error" mientras aprenden: ellos mojan los pantalones, se caen, dejan caer cosas. Pero como no tienen nada que resistir, naturalmente pasan del "darse cuenta del error", a una nueva práctica, y de ésta a su corrección, en una espiral de aprendizaje que nunca termina.
Ocurre que muchas veces no conseguimos lo que queremos, simplemente porque… ¡no nos damos cuenta que nuestra atención está enfocada en otro lugar!
miércoles, 10 de abril de 2013
Padre pobre padre rico. El libro que revoluciona la mente
Padre Pobre Padre Rico, es uno de los libros Best Seller escrito por el gurú de finanzas personales Robert Kiyosaki.
Padre Pobre Padre Rico está basado en la vida de Robert Kiyosaki y en el tipo de educación financiera que recibió por parte de dos figuras paternas, su verdadero padre y el padre de su mejor amigo.
Desde niño Robert Kiyosaki se vió influenciado por los concejos de ambos padres y fue capaz de evidenciar las grandes diferencias de los patrones de pensamiento entre ambos. Su verdadero padre había estudiado y trabajado toda su vida, con carrera universitaria y títulos de posgrado luchó toda su vida contra las deudas, las obligaciones y en general por sobrevivir con la cantidad de dinero que ganaba por su empleo. Mientras el padre de su amigo dejó la secundaria y trabajó arduamente en la construcción de un sistema de negocios que le dejó millones para el y su familia.
Adivinen cuál era el Padre Rico y cuál era el Padre Pobre
Su Padre Pobre decía cosas como:
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Su Padre Rico decía cosas como:
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Estudia hijo para que puedas encontrar un buen empleo donde trabajar
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Estudia hijo para que puedas ser el dueño de un buen negocio
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No lo puedo comprar
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Nunca digas "No puedo comprar" es mejor decir "Como lo puedo comprar"
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La razón de por que no soy rico es porque los tengo a ustedes hijos
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La razón de por que tengo que ser rico es porque los tengo a ustedes hijos
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Ve a lo seguro, mete el dinero al banco
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Aprende a evaluar los riesgos y a hacer grandes inversiones
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Son notorias las diferencias entre La mentalidad de ambos. Padre Pobre pensaba que lo mejor que podías tener en la vida es un buen empleo con buenas prestaciones, mientras que Padre Rico creía en la independencia financiera.
Padre Pobre Padre Rico es un libro revelador que ha ayudado a miles de personas a mejorar sus hábitos financieros, despertar la capacidad emprendedora y pasar de tener una mentalidad de escasez a una mentalidad de abundancia.
Lo digo por experiencia propia, pero por favor no me creas. Si no te has leído el libro, consíguelo de inmediato y compruébalo.
La educación como foco en Padre Pobre Padre Rico
El libro Padre Pobre Padre Rico, desarrolla una comparación entre los patrones de pensamiento de los ricos y los pobres, resalta las diferencias y acusa a la educación de ser responsable por los problemas financieros que padecen la mayoría de personas. Siendo la familia el primer ente educador y pasando por las diferentes instituciones, escuelas y universidades.
Por más estudios que una persona realice, incluso posgrados, la educación es netamente académica y nunca incluye temas como el manejo del dinero. En general no se infunde una verdadera educación financiera, lo que provoca excelentes profesionales (técnicos y académicos), pero profesionales quebrados que viven luchando por sobrevivir económicamente (analfabetismo financiero).
Nuevamente quiero recomendarte el libro Padre Pobre Padre Rico de Robert Kiyosaki, espero que te ayude a expandir tu mente con la información que brinda y eso te ayudará a tomar decisiones en tu vida. Si tu decisión incluye un camino emprendedor y en busca de la libertad financiera, Bienvenido.
Importancia de la risa en el ser humano
Reír sin motivo, ¿Es posible?
Aunque nos reímos a menudo, pocas veces nos hemos preocupado por saber ¿Qué es?, ¿Tendrá algún beneficio? Y cualquier cantidad de otras interrogantes.
Pues la risa, no es más que la respuesta que ofrece el organismo para expresar alegría, felicidad y demás emociones positivas que promueven un estado anímico agradable y óptimo al ser humano. Es un hábito innato, que cada persona posee y no requiere aprender. A pesar de ello, el crecimiento personal y algunas situaciones de la vida moderna; colaboran con la necesidad de “reaprender”.
Este hecho se evidencia cuando reconocemos que los niños hasta los seis (6) años, ríen en promedio unas 300 veces al día; mientras que los adultos considerados risueños, lo hace unas 100 veces; y los que son catalogados con muy poco sentido del humor, solamente en 15 ocasiones.
Gran parte de la responsabilidad de este fenómeno, recae en el condicionamiento social existente respecto a la risa en muchos ámbitos de la vida, que indudablemente favorecen la pérdida de la capacidad para reconocer el lado positivo y divertido de la vida; ya que estos preceptos, de acuerdo a mitos infundados en los individuos, forma parte única y exclusivamente de los niños; y cuando se crece, no es válido conservarlos.
En caso de que alguien quisiera retomar esta actitud, es considerada poco seria y sin compromiso ante las actividades y responsabilidades que desarrolla diariamente; y todo por que la seriedad, de acuerdo al criterio global, debe ser la característica principal de los adultos. Adicionalmente, los recuerdos serios van reemplazando a los divertidos o alegres, haciendo que la risa se desvanezca lentamente.
Otro elemento que se involucra dentro de este evento, lo constituye el miedo a ser observados y juzgados por los demás. El pensar ¿Qué opinarán de mi? Asociado a la risa y la frecuencia en la que se usa, genera que la risa espontánea se esconda, ya que existe un temor latente a que las personas se burlen de este comportamiento, al considerarlo “infantil y poco serio”.
En el mundo actual, lleno de tensiones y grandes compromisos para las personas, es necesario ejecutar actividades que fomente la salud física, mental y espiritual. Es por tal razón, que una de ellas es tan sencilla como reírse con frecuencia, siendo este un método natural que ayudar a levantar el ánimo.
La risa contribuye a reponer el organismo del estrés al que se encuentra expuesto de manera frecuente y cotidiana. Además, genera placer en las personas el socializar y reír juntos; siendo esto, una señal a nivel social de gran valor.
Al reír, nos olvidamos de todos nuestros pensamientos; ocupándonos solo de expresar alegría. Esto nos permite vivir el presente efectivamente, sin apegos al pasado e incertidumbres respecto al futuro.
Este simple gesto, genera en nuestro cuerpo, una gran cantidad de acciones; tales como: acelerar la respiración, lo que nos obliga a limpiar y ampliar la capacidad de los pulmones, renovando los 6 litros de aire sucio por 12 litros de uno mucho más limpio; también, oxigena el cerebro, al recibir nuevo aire; el diafragma se contrae continuamente, generando esto ligeros masajes en los órganos internos, relajando músculos que se encuentren tensos, reduciendo el estrés.
Adicionalmente, la risa contribuye a quemar calorías; debido a que al reír, aproximadamente unos 400 músculos del cuerpo se movilizan (incluyendo algunos del estómago, que sólo pueden ejercitarse con risa); y algunas investigaciones han estimado que reír unas 100 veces es equivalente a hacer ejercicio aeróbico durante 10 minutos o 15 minutos de bicicleta.
Químicamente, provoca la segregación de la hormona llamada serotonina; que tiene efectos calmantes, haciendo que la persona se sienta mejor consigo misma. Además, ayuda a que el cerebro segregue endorfinas, siendo estas sedantes naturales similares a la morfina; actuando como una droga natural que circula a través del organismo, y cuyos efectos resultan cientos de veces más fuertes que la heroína y la morfina. Es importante destacar que ambas hormonas, son totalmente gratuitas, y no ocasionan reacciones adversas.
Es por esto, que de 5 a 6 minutos de risa, actúan como un analgésico; sin dejar de destacar que la liberación de estas sustancias, protege al organismo de infecciones, fortaleciendo el sistema inmunológico y el corazón, lo que hace al cuerpo más resistente a enfermedades
Adicionalmente, favorece el ánimo e inmuniza al organismo contra la depresión y la angustia; potenciando de este modo, la creatividad y la imaginación, ya que cuando se ríe, los niveles de adrenalina aumentan.
Gracias a la sobre oxigenación del cuerpo por medio de la risa, se desmiente la idea de que la risa favorece las arrugas en el rostro; generando un efecto contrario, es decir, tonifica la piel; siendo este un método más efectivo para retardar los signos del envejecimiento en el rostro.
Otro beneficio adicional, es que actúa como masaje interno, a través del cual, la columna vertebral y sobre todo la cervical; se estiran al reír, liberando las tensiones que se acumulan en dicha zona.
Un punto que ha sido comprobado por medio de estudios científicos, es que cuando una persona se ríe a carcajadas o simplemente hace el gesto de reír (Abrir un poco los labios y mostrar ligeramente los dientes), está provocando los mismos efectos en el cerebro y recibiendo los beneficios generales de este “ejercicio”.
Generalmente, la risa está asociada con burlas, chistes y bromas. Si bien es cierto, que estos elementos desencadenan la risa, provocando la gran variedad de beneficios mencionados anteriormente; no son el único medio que existe para reír.
A partir de la necesidad de reír, para tener una mejor salud; y considerando que los chistes y las bromas son recursos finitos, que al reutilizarlos no aportan gran valor al proceso; el Dr. Madan Kataria, un médico hindú, al reunirse con 4 personas creó una técnica denominada “Yoga de la Risa”; cuya base fundamental es reír sin motivo, ya que no usa el humor para provocarla. Combina del Yoga tradicional, ejercicios de respiración, estiramiento y relajación guiada, con ejercicios que contienen un alto contenido de imaginación, que provocan la risa.
Este fenómeno nació en 1995, y actualmente se encuentra presente en gran parte de los países del mundo, a través de clubes de risa, donde las personas tienen un espacio para reír libremente, y disfrutar de los beneficios que este hecho les proporciona.
Aunque sabemos que la risa es una reacción espontánea; para muchas personas resulta difícil comprender el hecho de reírse sin motivo. Es por esto que al inicio de sesiones de esta técnica, la risa resulta fingida, ya que la naturaleza de los ejercicios es poco convencional. Pero al compartir con el resto de las personas que participan, y escuchar sus risas, la risa propia sufre un cambio que favorece aflorar la espontaneidad en el proceso. Este cambio, ocurre gracias al componente viral de la risa, que resulta altamente contagiosa. Sin importar cual sea la razón por la cual se ríe, las personas que escuchen a otra en ello, se reirán.
Existen testimonios, que afirman este hecho; e incluso personas han llegado a descubrir su verdadera y natural risa; aprendiendo a mostrarla sin problemas y prejuicios al mundo, ya que han entendido la importancia del reír, y lo que este fenómeno genera en sus vidas, luego de practicarlo constantemente, no solo en sesiones dentro de los clubes de risa, sino solos en sus casas, de camino al trabajo, con sus familias; en fin, demostrándoles al mundo que reír sin motivo SÍ es posible, y mejor aún: es necesario para preservar la salud.
La práctica de la risa sin motivo, permite conectar a las personas consigo mismas en el momento, lugar y por el tiempo que se desea; incluso sin importar las circunstancias. Lo importante es internalizar esto, además de reconocer que en las manos de cada persona está la decisión de hacerlo o no.
martes, 9 de abril de 2013
3 leyes del funcionamiento del cerebro
Lo que compartiré a continuación no se si tenga bases científicas; más bien son observaciones que extraigo del oficio de estudiar, suponiendo que convengas conmigo que el ser humano es siempre un estudiante, vale la pena revisar las siguientes ideas.
Te has preguntado ¿qué sabes sobre el funcionamiento de tu cerebro? Por alguna razón que no viene al caso, asumimos que no hace falta aprender nada de nuestro funcionamiento. Cuando mucho, estudiamos el corazón ¡si existe! algún temor de que falle. Esto ocurre así porque realmente la mayoría de nuestras funciones biológicas operan en piloto automático; pero no es así, con nuestras facultades, talentos y potencialidades, estas ameritan ser desarrolladas. De allí que es importante conocer un poquito más sobre el funcionamiento de nuestro cerebro como herramienta fundamental para la existencia.
Es en este orden de ideas que quiero hablarte de tres leyes o parámetros de funcionamiento del cerebro, cuya constatación sólo la podrás saber tu si tratas de hacer las consciente en tu día a día. Vemos:
1. El Cerebro no distingue entre verdad y mentira: Esto ha sido ampliamente demostrado, cuando nosotros suministramos una orden el cerebro la recibe. El no va a discutir con la orden a menos que tenga que hacerla compatible con otros programas previamente instalado. Por ejemplo si llevas años diciendo “Soy malo en las matemáticas” el cerebro asume esto como una orden a ejecutar. él no va evaluar si esto es cierto o no. El caso más extremo de esta norma es la hipnosis. Donde el guía podría decirle al paciente “eres una niño de X años” y a partir de esta orden directa el cerebro reproduce el comportamiento de niño. En conclusión debemos ser vigilante y cuidadoso con los diálogos internos sobre todo en función con los que podríamos estar programándonos negativamente. “Nada más difícil que salir adelante con uno mismo en contra”
2. El Cerebro no puede hacer dos tareas a la vez: es posible que te hayas encontrado con personas que digan yo estudio y oigo música o manejo y mando mensajes por celular, etc. Todo lo cual es propio de una sociedad que tiene tantos elementos de distracción y juega a la dispersión, a la falta de concentración. Es probable que si declaras que el cerebro hace una sola tarea a la vez se levanten muchas voces contrarias. Sin embargo la verdad es que realmente una o varias de las actividades son acciones mecánicas y lo que varia es la velocidad de atención, así como la persona que lee en publico y eventualmente eleva su mirada para ver su audiencia, no quiere decir que adiva o que puede mirar en dos direcciones a la vez. Simplemente sus ojos van más rápido que su voz lo que le permite ir y venir. Así pues, se comporta nuestro cerebro cuando hacemos varias cosas, por momentos algunas actividad no son actos consciente sino absolutamente mecánico. Por eso ocurre los accidente, especialmente si manejamos. Conclusión, si puedes estudiar haciendo otras cosas pero de seguro le quitamos eficiencia al cerebro. Si tienes dificultades para concentrarte en una sola cosa trata de ejercitarte en este sentido.
3. Entre Racionalidad y Fantasía el cerebro opta por la fantasía: ciertamente la única forma de demostrar esto con mucha auto observación. No sé si realmente es una ley de nuestro cerebro o esa una tendencia de nuestra civilización. Pero lo cierto es que si nosotros no tomamos el timón frente a un evento el cerebro comenzará a elaborar imágenes, pensamientos e historias fantaseadoras. Alimentadas estas por los miedos.
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