viernes, 6 de diciembre de 2013

Apostolado de la sonrisa

Basta una leve sonrisa en tus labios:
Para levantar el corazón; mantener el buen humor; Conservar la paz del alma; ayudar a la salud; embellecer la cara; Despertar buenos pensamientos; Inspirar generosas obras.

Sonríete hasta que notes que tu constante seriedad y severidad se haya desvanecido.
Sonríete hasta entibiar tu propio corazón con ese rayo de sol.
Irradia Tu Sonrisa:
Esa sonrisa tiene muchos trabajos que hacer, ponla a servicio de Dios.
Tú Eres Apóstol Ahora y la sonrisa es tu instrumento.

Sonríe a los tristes.
Sonríe a los tímidos.
Sonríe a los amigos.
Sonríe a los jóvenes.
Sonríe a los ancianos.
Sonríe a tu familia.
Sonríe en tus penas.
Sonríe en tus pruebas.
Sonríe en tus soledades.
Sonríe por amor de Dios.

Deja que todos se alegren con la simpatía y belleza de tu cara sonriente.
Cuenta, sí puedes el número de sonrisas, que has distribuido entre los demás cada día; su número te indicará cuántas veces has promovido contento, alegría, satisfacción, ánimo, o confianza en el corazón de los demás.

Estas buenas disposiciones, siempre son el principio de obras generosas y actos nobles.
La influencia de tu sonrisa obra maravillas, que tu ignoras.

Tu Sonrisa puede llevar esperanza y abrir horizontes a los agobiados, a los deprimidos, a los descorazonados, a los oprimidos y a los desesperados.
Tu Sonrisa puede ser el camino para llevar las almas a la fe.
Tu Sonrisa puede ser el primer paso que lleve al pecador hacia Dios.

También Sonríele a Dios.
Sonríe a Dios, mientras aceptas y agrqadeces con amor todo lo que El te HA DADO y merecerás TODO.

Qué es la comunicación asertiva

7 claves para una comunicación efectiva
Como dice Aída Baida Gil, comunicarte con claridad, eficacia y asertividad es una virtud importante. Pero, ¿qué es la comunicación asertiva?, ¿sabes tú comunicarte con eficacia? Las claves para una comunicación efectiva te ayudarán en tus comunicaciones.
Comunicarte con claridad, eficacia y asertividad es una virtud importante y clave en algunos ámbitos; especialmente si tienes personas a tu cargo de las que dependen la productividad de tu empresa, laboratorio, etc.
Una comunicación poco asertiva y confusa puede generar malentendidos y problemas, por lo que es importante conocer las sieteclaves que te ayudarán a comunicarte con mayor eficacia.

Tu mensaje tiene que ser:
1.    Claro. Es importante que el mensaje que quieres comunicar sea claro para que tu audiencia lo entienda bien, y para eso tienes que tenerlo claro tú misma. Porque si tú no estás segura, ellos tampoco lo estarán. Así que antes de hablar o escribir decide qué es exactamente lo que quieres comunicar, cuantos menos puntos mejor.
2.    Conciso. Di lo que tengas que decir de la forma más sencilla y corta, no te vayas por las ramas. Elimina frases o palabras innecesarias, ¿para que utilizar dos párrafos si lo puedes decir en tres frases? Procura, además, que sea fácil de entender. Especialmente si es algo importante, que la gente no tenga que descifrar lo que quieres o leer entre líneas.
3.    Concreto. Sé específico y da todos los detalles necesarios, ni más ni menos. Que les quede claro qué tienen que hacer, cuándo, cómo y con quién.
4.    Correcto. Procura adecuar tu estilo de comunicación a tu oyente, fíjate en los términos técnicos, comprueba la ortografía y ¡pronuncia bien los nombres!
5.    Coherente. Que lo que digas tenga su lógica, que todos los puntos que quieres transmitir estén conectados, se sigan de forma natural y sean relevantes para el mensaje.
6.    Educado. Ser asertiva no significa ser agresiva, es importante que te comuniques con educación y teniendo siempre en cuenta a la otra persona, especialmente en situaciones delicadas.
7.    Creativo. No es imprescindible, pero la creatividad es una forma de mantener a tu audiencia interesada y de que se queden con los puntos importantes.
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Nunca cortes un árbol en invierno

En mis más de 30 años dedicados a orientar a tomar mejores decisiones, he aprendido que el principal error está en tomar opciones en momentos de desequilibrio emocional. El impulso emocional lleva a muchas personas a actuar incorrectamente, a tomar decisiones de las cuales después se arrepienten. ¡Es tan importante darse un tiempo para reflexionar! Tranquilizarse primero, relajarse física, emocional y mentalmente; y luego, con serenidad y paciencia, tomar mejores decisiones.

Por este motivo, comparto contigo esta historia que encontré en otro ezine.
En muchas ocasiones, debemos tomar decisiones importantes para nuestras vidas.
Cuando uno se encuentra en una situación o estado de ánimo alterado, mucha veces es mejor esperar un tiempo para tomar una gran decisión. Decidir en condiciones anímicamente adversas, aumenta la posibilidad de error.

Siempre recuerdo uno de los cuentos, que ya hace unos cuantos años, nos contaba el padre José cuando con los chicos del barrio jugábamos en el patio de la parroquia. La enseñanza que nos deja este breve relato, bien puede aplicarse a quien se encuentra ante la disyuntiva del divorcio.
"Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero luego, en la primavera, pudo darse cuenta, con gran tristeza, que al tronco marchito le brotaron retoños. Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno. Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aún alentaba en él la vida." Y volviéndose hacia mí, me aconsejó: "Nunca olvides esta importante lección. Jamás cortes un árbol en invierno. Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso. Nunca tomes las más importantes decisiones cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá".
Autor desconocido

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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Cómo formar (y mantener) buenos hábitos

¿Todos los años nuevos te pones propósitos que nunca cumples? La clave está en soñar en grande, pero empezar en pequeño.


¿Alguna vez te has establecido la meta de formarte un nuevo hábito, únicamente para encontrarte no haciéndolo después? Sé que yo lo he hecho. 

¿Por qué es tan difícil formar buenos hábitos? ¿Por qué cuesta tanto ser consistente con el cambio? ¿Cómo es que podemos tener toda la intención de convertirnos en mejores personas, pero luego ver muy poco progreso? Y aún más importante, ¿hay algo que podamos hacer?

Tus metas de vida no son tus hábitos

Las audaces metas de vida son fabulosas. Nos enorgullecemos de tenerlas. Pero es posible que esas metas estén diseñadas para distraerte de lo que realmente temes –el cambio en tus hábitos diarios que podría significar una reinvención de cómo te ves a ti mismo. –Seth Godin. 

Todos tenemos sueños y esperanzas. Si no los tienes, no eres del tipo de persona que leería este artículo. Y la mayor parte de las veces, tenemos al menos una idea general de cuáles son esas metas: la forma en que queremos que luzcan nuestros cuerpos y la buena salud que queremos disfrutar, el respeto que queremos conseguir de nuestros colegas y el importante trabajo que queremos crear, las relaciones que queremos con nuestras familias y amigos y el amor que deseamos compartir. 

En general, esto es algo bueno. Es agradable saber qué es lo que quieres, y tener metas te da una sensación de dirección y propósito. Sin embargo, hay una forma en la que tus esperanzas y sueños te sabotean e impiden que seas mejor: tus deseos pueden seducirte fácilmente a morder más de lo que puedes tragar. Esto es lo que quiero decir: 

- Te inspiras por The Biggest Loser, vas al gimnasio, pero te ejercitas hasta el cansancio, por lo que necesitas los próximos tres meses para recuperarte. 
- Finalmente tienes la necesidad de escribir tu libro, escribes todo el fin de semana y después regresas el lunes al trabajo y te olvidas de él. 
- Te motivas por las historias de tus amigos de viajes a diferentes países, por lo que empiezas a planear el tuyo alrededor del mundo, terminando abrumado por los detalles y quedándote en casa. 

Demasiado seguido dejamos que nuestras motivaciones y deseos nos lleven a intentar resolver todos nuestros problemas de una sola vez, en lugar de empezar poco a poco con una nueva rutina. 

Lo sé, lo sé. No es ni remotamente igual de ‘sexy’ que decir que perdiste 15 kilos en tres meses. Pero la verdad es ésta: los sueños que tienes son muy distintos a las acciones que te llevarán a ellos. 

¿Entonces cómo balanceamos nuestro deseo de hacer transformaciones que cambien nuestra vida, con la necesidad de crear hábitos pequeños y sostenibles?

Los buenos hábitos: Sueña en grande, pero empieza pequeño

Si de verdad quieres hacer un cambio significativo (en otras palabras, si estás dispuesto a hacer las cosas mejor a como las haces actualmente), tienes que empezar en pequeño. 

Imagina los típicos hábitos, tanto los buenos como los malos: Lavarte los dientes. Ponerte el cinturón de seguridad. Morderte las uñas. Estas acciones son lo suficientemente pequeñas como para que ni siquiera pienses en ellas. Simplemente las haces en automático. Son pequeñas acciones que se convierten en patrones consistentes. 

¿No tendría sentido que si quisiéramos formas nuevos hábitos, la mejor forma de comenzar sería hacer pequeños cambios que nuestro cerebro pudiera aprender rápidamente y repetir automáticamente? 

¿Qué pasaría si empezaras a pensar en tus metas de vida, no como en cosas grandes y audaces que sólo podrías conseguir cuando el tiempo sea el indicado o cuando tengas más recursos, sino en comportamientos pequeños y diarios que repites hasta que el éxito sea inevitable? 

¿Qué pasaría si, por ejemplo, perder 20 kilos no dependiera de que alguien descubriera la dieta perfecta o de que encontraras una voluntad sobrehumana, sino de una serie de pequeños hábitos que pudieras controlar siempre? Hábitos como caminar 20 minutos al día, beber ocho vasos de agua al día y medirte en cada comida. 

Creo que la siguiente cita de BJ Fogg, un profesor en Stanford, resume bien esta idea: 

Si plantas la semilla correcta, en el lugar correcto, crecerá sin mayor persuasión. Creo que ésta es la mejor metáfora para crear hábitos. La “semilla correcta” es el pequeño comportamiento que eliges. El “lugar correcto” es la secuencia (lo que viene después). Y la “persuasión” es amplificar la motivación, que pienso no tiene nada que ver con la creación de hábitos. De hecho, enfocarse en la motivación como la clave de los hábitos es equivocado.  Déjame explicarme: Si eliges bien el pequeño hábito y la secuencia, entonces no tendrás que motivarte para que crezca. Simplemente ocurrirá con naturalidad, como una buena semilla plantada en un buen lugar. –BJ Fogg. 

La estrategia típica es sumergirte en lo profundo cuando recibes la dosis exacta de motivación, sólo para fracasar rápidamente y desear que tuvieras más voluntad mientras que tu nuevo hábito se hunde. La nueva estrategia es entrar a la orilla y poco a poco irte a lo profundo, de manera que llegues a un punto en el que puedas nadar, estés o no motivado.

Enfócate en el estilo de vida, no en el cambio de vida

Seguido nos obsesionamos con hacer transformaciones que cambien vidas. 
- Perder 20 kilos sería un cambio de vida, beber ocho vasos de agua al día es un nuevo estilo de vida. 
- Publicar tu primer libro sería un cambio de vida, escribir dos cuartillas todos los días es un nuevo estilo de vida. 
- Correr un maratón sería un cambio de vida, correr tres veces a la semana es un nuevo estilo de vida. 
- Ganar $100,000 más al año sería un cambio de vida, trabajar cinco horas extra a la semana como freelancer es un nuevo estilo de vida. 
¿Notas la diferencia?

Las metas de vida son buenas porque brindan dirección, pero también pueden engañarte y hacerte tomar más de lo que puedes lidiar. Los hábitos diarios (pequeñas rutinas repetibles) es la forma en la que puedes convertir grandes sueños en realidad.
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martes, 3 de diciembre de 2013

El poder de las palabras

El poder de las palabras
Una palabra irresponsable: puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar…
Una palabra cruel: puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida…
 Una palabra de resentimiento: puede matar a un apersona, como si le claváramos un cuchillo en el corazón...
Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona…
 Una palabra amable: puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros…
 Una palabra alegre: puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día…
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida…
Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido.
 Porque las palabras tienen vida. Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar...
¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras?
¿Qué me digo a mí mismo? ¿Hacia dónde me conduce mi dialogo interno?
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QUITANDO CAPAS

Las personas tenemos tres capas que debemos explorar si queremos alcanzar la felicidad. Es importante ser conscientes de su existencia para poder viajar a través de ellas.
La apariencia; Ésta es la primera capa. Con ella ocultamos miedos, desconfianzas, inseguridad. Pero, a través de esta “se cuela la sombra”, entendiendo por sombra todo aquello que el ser humano no quiere mostrar de sí mismo. Para reconciliarse con esa sombra hay que entrar poco a poco en la meditación profunda y el silencio. Alejarnos del diálogo mental incesante que tenemos. Así llegaremos a la siguiente capa.
El núcleo; En esta capa está la sombra, es aquí donde se encuentra, donde habita aquello que tememos que salga a la luz “porque creemos que no seremos aceptados si lo mostramos”. La primera experiencia con la meditación profunda es contactar con esa sombra. Una vez que la localizamos y la miramos a los ojos, podremos llegar a lo más profundo de nuestro ser, que es la tercera capa.
El Ser; Vivimos tan en contacto con la sombra que no nos damos cuenta de que si encendemos nuestra propia antorcha interior, encontraremos un tesoro de incalculable valor. El camino para llegar al Ser, no es corto ni rápido. Lo importante es recordar la frase de Juan Ramón Jiménez: “No corras, ve despacio, porque hacia donde tienes que ir, está muy cerca. Sólo tienes que ir a tu interior”.
Somos parte de un mismo mar. Las olas del mar se reconocen entre sí, saben que están hechas del mismo océano. En el ser humano, aunque debería ser así, no ocurre lo mismo, porque entra en juego el ego: la creencia en la separación.
Si los seres humanos reconocieran que son una unidad podrían dejar a un lado su ego y alcanzar la felicidad de una manera plena. El inconveniente, es que el ego se origina desde muy niños: al sentirnos aislados o indefensos, guardamos el recuerdo de ese sentimiento en nuestro cerebro. Concretamente en los núcleos amigdalinos.
Algunas experiencias que vivimos de adultos, avivan ese recuerdo y disparan un mecanismo de autodefensa que nos hace reaccionar. Así saltan las alarmas y sale el dragón que habita en nosotros.
Superar esto no siempre es fácil, pero es posible. En este sentido, Mario Alonso Puig sugiere seguir los siete pasos budistas para encausar nuestra vida.
1.- NO TE SIENTAS OFENDIDO. Lo que te ofende sólo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres. Sentirte ofendido crea una energía destructiva y hace que te enfoques en el ataque.
2.- LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE GANAR. Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores, buenos y malos, mejores y peores. Es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo. Tú no eres tus victorias.
3.- LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER RAZÓN. Olvidarse de esto es como decirle a tu ego: “No soy tu esclavo”. Pregúntate:“¿Quiero ser feliz o quiero tener la razón?”.
4.- LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE SER SUPERIOR. La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento.
5.- LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE TENER MÁS. Por muchos logros que consigas y objetos que adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Como dijo San Francisco de Asís: “…es en el acto de dar cuando recibimos”.
6.- LIBÉRATE DE LA NECESIDAD DE IDENTIFICARTE CON TUS LOGROS. Cuando te apegas a esos logros es cuando abandonas la paz.
7.- LIBÉRATE DE TU FAMA. La fama que pudieras tener, no tiene nada que ver contigo, está en la mente de los demás, en cómo te ven los demás. Piensa que, en cuanto dejes de interesarle a alguien, tu fama desaparece. Por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella.
Hoy escribo un “Extracto del Congreso Mentes Brillantes”. Mario Alonso Puig.
Mi reflexión es que; Las personas siempre están a tiempo de construirse como realmente quieren ser. “Podemos utilizar nuestras mentes para hacer nuestras vidas más plenas y felices”.
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EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA

EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA 
(por Gabriel García Márquez)

   Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel, si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo, si los rollitos no te generan trauma, si nunca has sufrido de anorexia, si tu estatura no afecta tu desarrollo personal, si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas,  si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas, si sabes cómo se prepara un arroz, si puedes preparar un almuerzo completo, si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar, si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio, si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo sin una gota de maquillaje en el rostro...
ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN.... 
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.

Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.

Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes... Los que estamos fuera de foco somos los hombres ) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un HOMBRE... UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así...
  Que se siente orgulloso de tenerla como compañera.... Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento... Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes....
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser 'Muy machas' nos llevan gran recorrido... ¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque...!

Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisito manjar en casa.
  Gabriel García Márquez
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