martes, 9 de octubre de 2012

Recomendaciones para superar el miedo a correr riesgos


¿Estás a punto de lanzarte a por algo nuevo? ¿Considerando correr algo que para ti es un gran riesgo? Quizá te estés planteando dejar tu trabajo para hacer algo que te llene más, atreverte por fin a establecerte por tu cuenta, o animarte a aumentar la familia a pesar de las circunstancias…Y aunque de verdad te gustaría, el miedo puede más que las ganas.
Si esa es tu situación, es normal, ese momento en el que estás a punto de dar el salto asusta y es muy estresante. No sé donde leí un ejemplo perfecto para este caso: el de un trapecista bien agarrado a su trapecio que tiene que saltar a otro, y lo ve ir y venir, ir y venir. Le encantaría agarrarse, pero soltarse da miedo…Y lo que más miedo da es ese momento en el que estás en el aire, entre trapecios, ¿verdad? Hasta que al fin coges el otro y te vuelves a agarrar con fuerza.
Esa imagen me parece muy acertada. Aunque nunca lo he experimentado en carne propia (ni me veo haciéndolo) puedo sentir la tensión y el miedo. La parte positiva es que, al igual que un trapecista experimentado, cuanto más practicas menos miedo te da. Y digo menos, porque siempre habrá algo. Pero cada vez te sentirás menos vulnerable porque tendrás más confianza en tus capacidades y en ti misma. Además ten en cuenta que, a diferencia de muchos trapecistas, en tu caso casi siempre habrá una red debajo. Así que si te caes, te puedes levantar y empezar de nuevo (y si no hay red, las consecuencias rara vez son mortales, ¿o no?) Y así funciona, vas de trapecio en trapecio cada vez más segura, aunque siempre tengas un cosquilleo en el estómago al lanzarte a por el siguiente.
Correr riesgos es algo importante, te ayuda a conocerte mejor, a aprender, a crecer, a desarrollarte personal y profesionalmente y a tener más seguridad en ti misma. Sin embargo, al mismo tiempo es aterrador, la incertidumbre, el no poder controlar qué va a pasar. Ojala pudieras tenerlo todo controlado y dar el paso con seguridad, ¿verdad? El problema es que el miedo no va a desaparecer por mucho que tú quieras. Entonces ¿qué puedes hacer al respecto? Ya sabes de sobra que quien no arriesga no gana, lo que tienes que tener muy claro es que lo que quieres ganar, aquello por lo que corres el riesgo, merece mucho la pena. Mejor aún, que sólo intentarlo ya merece la pena.
Si alguien me hubiera dicho hace unos años el cambio drástico de carrera que iba a hacer, me habría reído en su cara. No solo porque la ciencia era mi pasión, sino porque yo de emprendedora no me veía en absoluto. No veía a nadie menos emprendedor que yo, un poco cobarde para esos riesgos. Y mírame ahora. En ese momento tenía muy claro que lo yo quería merecía mucho la pena, que solo intentarlo merecía la pena. No digo que tú tengas que hacer lo mismo, solo te quiero enseñar que se puede, aunque de mucho miedo, te sientas vulnerable y pases malos ratos hasta que te agarras al otro trapecio.
Y si te estás preguntando cómo saber si algo merece la pena, eso solo lo puedes saber tú, sé sincera contigo misma. ¿Merece la pena dedicarte a lo que te gusta aunque los demás te critiquen? ¿Merece la pena la libertad de ser tu propia jefa aunque pases un par de años malos? Solo tú lo sabes.
Lo que sí te puedo recomendar, si todavía no estás preparada para dar el paso, es que practiques correr riesgos, que practiques sentirte vulnerable. De nuevo sólo tú puedes decidir qué es un riesgo para ti. Empieza por algo que te ponga nerviosa pero que no sea trascendental. Quizá para ti es hacer una llamada, pedir un aumento, hacer un curso que estás deseando; sólo lo puedes decidir tú. Verás cómo te ilusionas, aumenta tu seguridad y empiezas a tolerar la incertidumbre y la vulnerabilidad mejor y así te costará un poco menos dar ese paso que tienes en mente. Como dice Philippa Perry en su libro “Cómo estar mentalmente equilibrado”:
A nadie le gusta sentirse vulnerable, pero a menos que aprendamos a tolerar cierta vulnerabilidad emocional pondremos en peligro nuestro crecimiento, y si no crecemos nos encogemos, y en tal caso lo que pondremos en peligro será nuestra salud mental.


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